Dos muestras de la literatura rarámuri actual

El contenido de muchos textos literarios rarámuris, igual que otras culturas indígenas, está asociado a las creencias religiosas prehispánicas.

Ángel Trejo

2020-05-17
Ciudad de México

La creación literaria en lenguas indígenas mexicanas existe desde hace miles de años. Debido al acotamiento paulatino de sus hablantes, estas expresiones son muy limitadas, tienen poca difusión y la tarea de conservarlas siempre ha dependido de las políticas culturales del Estado, lamentablemente supeditadas a la orientación ideológica y el grado educativo de los titulares de los gobiernos en turno. Pese a ello, en el país hay aún 68 lenguas madres y 364 variables lingüísticas, una por cada día del año. En la mayoría de estas lenguas hay creación literaria, preferentemente oral. Pese a que los rarámuris (tarahumares) no figuran entre los pueblos originarios más numerosos de la República; durante las décadas recientes, su literatura ha evidenciado notable fortaleza vital y enjundia cultural, como ocurre con otras de sus expresiones creativas. 

El contenido de muchos textos literarios rarámuris, igual que otras culturas indígenas, está asociado a las creencias religiosas prehispánicas debido a que en éstas han fincado su capacidad de resistencia, primero frente a la aculturación española y luego a la mestiza hoy vigente. Tal es el caso de las dos muestras reproducidas en esta página. La primera, El origen del tarahumara, es un mito oral recopilado por el escritor Clemente Cruz Huahuichi, publicado a principios de este Siglo con el título Así cuentan los mayores. Su traducción del rarámuri al castellano se debe a Flor María Vargas:

“Cuando llegaron los tarahumares se pusieron a danzar para arreglar la tierra. Al principio las piedras eran duras, eran blandas, eran pequeñas; cuando se hicieron duras, también se hicieron grandes… Algunos creen que los tarahumares aparecieron en el mundo cuanto éste era plano como la tierra que sembramos y los hombres únicamente vivían un año, igual que las flores duran poco tiempo y mueren…Otros dicen que los primeros tarahumares bajaron del cielo y llegaron trayendo consigo maíz y la papa en los oídos. Dicen que en la antigüedad Dios los bajó del cielo hacia el centro de la Tierra”.

El otro relato se titula La lluvia reciente, cuyo rescate se debe al escritor Patricio Parra, a quien, en el año 2000, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta, hoy Secretaría de Cultura) otorgó el Premio Nezahualcóyotl, que se entrega a autores literarios indígenas. El texto es el siguiente: “Allá, al principio, se dice que no llovía. Muchas cosas se secaron, las yerbas y todos los animales murieron por la sequía. Entonces dos tarahumares pensando dijeron: ¿Cómo llamaremos la lluvia?...Un hombre juntó cuantas cosas encontró, como barbas de pino, caña de zacate y entonces los quemó e hizo humo. Entonces despacio, despacito, ese humo se fue volando y subió al cielo… Se dice que otro tarahumar toda una noche estuvo bailando la danza del tecolote, entonces ese humo convirtiéndose en nube se hizo grande y tapó toda la tierra. Esa nube estuvo arriba en el cielo tres días. Desde entonces para acá, se dice, llueve muy bonito por toda la tierra”.