No normalizar la tragedia de la pobreza: documentalista

el gobierno del presidente, Andrés Manuel López Obrador, no ha dado una sola señal de escuchar la cruda situación que golpea a los mexicanos.

Francis Martínez

2020-05-13
Ciudad de México

En una conversación para Agencia Central de Noticias, el documentalista argentino-mexicano Flavio Florencio dio su testimonio para la radio del Valle de México sobre el viaje que lo llevó, celular en mano, cubrebocas y el automóvil, a descubrir la tragedia detrás de una fotografía que vio en la portada de un periódico y capturarlo bajo su lente. Los protagonistas de dicha fotografía resultaron ser más que una familia, sino todo un asentamiento que vive hambre. El resultado de su expedición se tradujo en el programa “Un llamado de ayuda color blanco”, en el programa “La UNAM responde”, trasmitido en TV UNAM.

El trabajo audiovisual le puso imagen a la fotografía que le había conmovido y sacó del anonimato el peligroso mal del hambre que se gesta en la colonia Manuel Hernández Pasión, del municipio de Emiliano Zapata, a solo dos horas de la Ciudad de México, donde familias que subsisten de todos los oficios, se han quedado sin trabajo y sin comida tras la llegada de la pandemia a la entidad.

En un relato lleno de desesperación de las familias, el documentalista asegura que entre las decenas de personas que lo abordaban para contarle su historia, hay un común denominador: un gobierno ausente en la realización de acciones de emergencia, pues el hambre ya está ahí, afecta a madres, padres, hijos de todas las edades; la falta de trabajo por el enclaustramiento los deja sin comer días completos y la ayuda no llega.

“El gobierno federal se la pasa repitiendo una y otra vez, es que primero los pobres, primero los pobres y cuando tu vez esta situación dices: no, no está pasando, ni siquiera eso, o sea; lo que tienes que pasar es a una acción concreta, inmediata, un plan de inmediato, de emergencia para alimentar a estas poblaciones vulnerables durante un par de meses hasta que esto se reacomode. Entonces esto no está pasando, no debería haber ido yo a una colonia entera a grabar este segmento, este segmento es infame, esto nunca debería haber pasado.” Me dijo desde el otro lado del auricular.

El testimonio de Flavio demuestra que el periodismo tiene que reflejar la realidad. Ambos países, tanto Argentina como México, están llenos de testimonios en los que, como nos dice el cineasta, “todos somos actores de una misma escena”, aunque esa escena sea la pobreza y alcance a millones de personas.

La actuación es cada vez más urgente, si tomamos en cuenta dos de los reportes más preocupantes de esta semana. El primero de ellos es del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en su documento “La política social en el contexto de la pandemia por el virus SARS-CoV-2 (Covid-19) en México”, cuyas conclusiones son un aumento de la pobreza en sus ingresos hasta del 5%. El impacto económico del COVID-19 resalta que entre 8.9 y 9.8 millones de personas se sumarán a la población con recursos insuficientes para adquirir una canasta alimentaria, bienes y servicios básicos.

Por otra parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) propuso que los gobiernos de la zona garanticen transferencias monetarias inmediatas para la población más vulnerable en la forma de un Ingreso Básico de Emergencia, que ayudará a satisfacer las necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares. El organismo aseguró que los países más afectados por la pandemia parten de niveles críticos de pobreza, por lo que, de no tomar estas acciones, las consecuencias serán todavía más dramáticas.  En la cuarta posición de los países más afectados aparece México, solo después de Argentina, Ecuador y Brasil. 

Y aunque estos pronunciamientos están a la orden del día, el gobierno del presidente, Andrés Manuel López Obrador, no ha dado una sola señal de escuchar la cruda situación que golpea a los mexicanos. Frente a la crisis del hambre que está dejando el Coronavirus SARS Cov-2, nada sabemos de la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, si de los cacerolazos y los trapos blancos surgen estallidos sociales a causa del hambre; tampoco se avizora a la titular del DIF, María del Rocío García Pérez, mucho menos la súper secretaría del Bienestar, en donde la titular, María Luisa Albores, nada dice sobre apoyos emergentes. En los estados de la república, también poco o nada se sabe de los “supedelegados” que, en otro tiempo, se presentaban como vicegobernadores. Todo el andamiaje institucional está copado, y sus operadores han dejado caer los brazos, lo que ha hecho más aguda la ausencia del gobierno frente a la crisis humanitaria que se gesta en México. De esta manera, miles de poblaciones que claman por apoyos alimenticios ante la falta de ingresos por la pandemia, siguen sin ser escuchados y atendidos. El llamado de Flavio a no normalizar la pobreza, es una bocanada de aire fresco entre esa sociedad civil tan necesaria para vencer la inercia que se instaló en Palacio en Nacional y en cuanta oficina gubernamental le abre la puerta.