El avance de la ultraderecha, la otra pandemia

Los grupos de derecha, enemigos del progreso y de la democracia, se aprovechan del peligro y el miedo para fortalecerse políticamente, culpando a partidos y gobiernos contrarios a ellos por el avance de la pandemia.

Redacción

2020-05-10
Ciudad de México

Mientras los pueblos, en todo el mundo, luchan por no contagiarse del Covid-19, mientras la mayoría de la población en cada país se encuentra amenazada de muerte por este mal, los grupos de derecha, enemigos del progreso y de la democracia, se aprovechan del peligro y el miedo para fortalecerse políticamente, culpando a partidos y gobiernos contrarios a ellos por el avance de la pandemia. Fascistas, xenófobos y racistas intentan resurgir en donde hace tiempo fueron derrotados. Los ideólogos imperialistas enarbolan banderas muy parecidas: entre otros planteamientos insostenibles y absurdos, culpan a los migrantes por la dispersión del virus, claman por el cierre de sus fronteras y atribuyen a sistemas no capitalistas la aparición de la enfermedad.

El centro principal de la actividad de la derecha es el imperialismo. El fascismo de nuestra época parece tener varias cabezas y éstas ya no están solo en Alemania, como ocurría en el Siglo XX, sino en países imperialistas como Reino Unido, Francia y Estados Unidos (EE. UU.), aunque todas obedecen a una sola voz de mando, ubicada en el país imperialista más fuerte y con el gobernante más irracional: Donald J. Trump.

En todo el mundo se elevan voces que desenmascaran las ocultas intenciones de la derecha extremista; en el seno mismo de los países imperialistas se realizan investigaciones y surgen observadores que analizan y demuestran la falsedad de sus posiciones.

El Reporte Especial de esta semana recoge algunas de estas voces, que contrarrestan la campaña derechista mundial y exhiben las diversas formas en que ataca para llegar al mismo objetivo: radicalizar a los gobiernos, culpar de la pandemia a los países nacionalistas o socialistas, por ejemplo, la acusación contra China de haber creado un arma biológica.

Los análisis, las observaciones publicadas en varios países, incluso en EE. UU., son verdaderas denuncias contra siniestros personajes y organizaciones, declarados enemigos del pueblo, como algunos gobernantes de Sudamérica. Sufrimos hoy una doble pandemia: el Covid-19 y el asedio de la derecha, que mientras los pueblos de la tierra luchan contra el virus, recibe a la enfermedad con entusiasmo y la utiliza a su favor para lograr la hegemonía absoluta en el planeta, el viejo sueño de Adolfo Hitler.

Desde las últimas décadas del siglo pasado, la derecha comenzó a ganar posiciones en todo el mundo; colocó sus mejores cartas en posiciones políticas clave en todos los países; fundó organizaciones con diversos disfraces: humanitarias e incluso “revolucionarias”; y preparó una feroz embestida contra la ideología socialista, el nacionalismo y la soberanía de los pueblos. No siempre tuvo éxito. No pudo someter a la República Popular China ni a todos los países emergentes; y tampoco logró, con su criminal uso de la pandemia, lanzar a la humanidad contra el gigante asiático, contra Cuba o perpetrar los golpes de Estado urdidos en la sombra en Venezuela y Nicaragua. El mundo ha podido presenciar el fracaso del imperialismo en el uso político de la pandemia; los países socialistas han sorteado el mal, contrarrestando sus efectos, mientras que el imperio se ha convertido en el epicentro de la infección; esta verdad se abre paso ante los ojos de todo el planeta a pesar de los esfuerzos imperialistas por ocultarla.