Sarampión: el otro virus que amenaza al país

Hoy, cuando el país libra una batalla desigual contra la pandemia del Covid-19, resulta insuficiente el personal médico, debe enfrentar también al virus del sarampión.

Trinidad González

2020-04-26
Ciudad de México

Desde hace 20 años, México no había padecido contagios de sarampión porque el virus que lo genera estaba erradicado o controlado, razón por la que los epidemiólogos coinciden en que su reaparición se debió al cambio de “estrategia presupuestal y médica que el Gobierno Federal impuso a su Secretaría de Salud (SS).

Hoy, cuando el país libra una batalla desigual contra la pandemia del Covid-19, resulta insuficiente el personal médico, y falta infraestructura hospitalaria, camas, equipos y hasta insumos básicos, todo como consecuencia de las decisiones tardías del gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el sistema nacional de salud nacional debe enfrentar también al virus del sarampión.

Hasta el pasado 17 de abril había 150 casos de sarampión confirmados por la Dirección General de Epidemiología (DGE). Entre los pacientes había un bebé de cuatro meses, un adulto mayor de 68 años, 30 personas que habían recibido la vacuna y 118 que no la recibieron.

El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave), dependiente de la DGE, reconoce que en los últimos 20 años hubo 201 casos de sarampión, cuyo contagio fue exógeno, ya que el virus fue detectado en personas que viajaron al exterior y que, una vez diagnosticadas, fueron sometidas a control.

El último caso de sarampión con cepa local había sido registrado en el país en 1995. Antes, entre 1989 y 1990, hubo una epidemia que afectó a 89 mil personas.

La Ciudad de México (CDMX) concentra actualmente más del 98 por ciento de los casos de sarampión. El resto era acopiado por el Estado de México con 10 y el caso más dramático fue el de una niña de cinco años, en el municipio de Champotón, Campeche, que se halla infectada pese a que fue vacunada.

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El hecho de que, hasta el pasado 17, no se hayan reportado más contagios de sarampión en otras entidades de la República, no excluye la posibilidad de que el virus se encuentre en sus poblaciones, debido a la movilidad social y a que el sarampión es mucho más contagioso que el propio coronavirus, coinciden los especialistas.

CDMX, el epicentro del sarampión

En la mitad de febrero de este año hubo un brote de sarampión en el Reclusorio Norte de la CDMX que, con el paso de los días, se extendió a las áreas urbanas más inmediatas; es decir, a algunas colonias de la alcaldía Gustavo A. Madero. Esto ocurrió pese a que la SS capitalina tomó medidas para controlar el brote.

El 15 de marzo, esa misma dependencia reportó 16 casos confirmados de sarampión. Los pacientes procedían de las alcaldías Xochimilco, Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón, Tlalpan y Coyoacán. Días después, la enfermedad se propagó a Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Iztapalapa, Cuauhtémoc, Cuajimalpa, Xochimilco, Milpa Alta y Azcapotzalco.

En solo cinco días, el sarampión se incrementó al doble. El 21 de marzo, la SS-CDMX reportó 46 casos, pese a que estableció los “cercos vacunales”, es decir, la aplicación de vacunas a las personas que habitan en las 25 cuadras a la redonda de los lugares donde se han identificado personas contagiadas.

La secretaria de Salud, Oliva López Arellano, explicó por qué los contagios con sarampión son de mayor riesgo que los del coronavirus. “Mientras un caso de sarampión puede contagiar entre 12 y 14 personas, el Covid-19 puede contagiar entre dos o tres. Por eso, en el caso del sarampión la medida es espectacular” (los “cercos vacunales”).

No hay vacunas desde 2019

Nancy Román Estrada, doctora residente del Hospital de la Mujer, comentó a buzos que el sarampión no se ha erradicado del país; pero advirtió que se mantenía bajo control, debido a la distribución de vacunas en los Centros de Salud y clínicas familiares de todo el país; a las constantes campañas de vacunación y a que algunos padres de familia también las aplicaban.

“Hace seis meses yo sabía que no había vacunas en el sector salud, entre ellas la vacuna de la tuberculosis. Ahora desconozco si el abastecimiento haya sido el bueno para la entrega total de vacunas”, agregó. La médica, por cierto, mostró su indignación por la difusión en las redes sociales de mensajes asegurando que no es necesario aplicar las vacunas, con el argumento de que las personas generan sus propias defensas contra los virus.

La doctora Román Estrada lamentó el hecho de que “mucha gente crea en esos anuncios y que no vacunen a sus hijos” y aseguró que el nuevo brote de infección generado por el virus del sarampión está propagándose en el país y que esto “es algo que no se puede controlar ya. Al igual que el coronavirus, su contagio se da y puede brotar a los 10 días. Se reportan casos de sarampión en algunos estados del país y hay entre cinco o seis casos diarios”.

Respecto a la falta de vacunas, coincide con Rosa María del Ángel, jefa del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav) quien, en una declaración pública, indicó que en México y, en otros países, el resurgimiento de brotes epidémicos se debe a la falta de vacunación o a casos exógenos.

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“El surgimiento de brotes de sarampión en diferentes países se atribuye a la falta de vacunación. Las medidas que se deben aplicar para contener esos brotes son el aislamiento de los casos positivos y vacunación de todos sus contactos”, publicó el centro de investigación en un comunicado.

Cuando se inició el gobierno sexenal de AMLO, la SS no continuó con la implementación de las Semanas Nacionales de Vacunación, en las que estaba incluida la vacuna contra el sarampión. Ahora se les denomina Jornadas Nacionales de Salud y los intervalos de operación entre unas y otras son más prolongados.

En abril de 2019, el subsecretario de Prevención y Promoción de Salud del Gobierno Federal, Hugo López-Gatell, reconoció el rezago que hasta ese momento había en la aplicación de 776 mil vacunas respecto a las que se habían aplicado en 2018. Pero afirmó: “México está preparado, tiene un buen sistema de vigilancia epidemiológica y además un buen Programa Nacional de Vacunación, y en este periodo estamos haciendo esfuerzos adicionales por garantizar la funcionalidad de estos mecanismos de protección en salud pública”.

Hoy los dichos de López-Gatell son desmentidos por los hechos.

En entrevista con buzos, la investigadora del Cinvestav Rosa María del Ángel precisó que el sarampión es muy contagioso, ya que cada persona portadora del virus puede contagiar a 15 o 30 personas. Por ello, entre las medidas más importantes para combatirlo destacan la ubicación de los brotes, aplicación de la cuarentena necesaria y la vacunación de todos aquellos que hayan tenido contacto con un infectado.

La especialista mencionó que independientemente de que toda campaña de vacunación es una labor de corresponsabilidad múltiple, el gobierno tiene que invertir en la dotación y distribución de las vacunas y que, por lo mismo, no puede andar con regateos o excusas de ninguna índole cuando escasean. La falta de vacunas en 2019 explica el brote de sarampión que ahora va en incremento.

Raúl Romero Cabello, infectólogo de la Asociación Mexicana de Vacunología y que imparte clases sobre la naturaleza biológica del Covid-19 en redes sociales, explicó en uno de sus análisis científicos por qué el sarampión es uno de los más transmisibles. El virus de esta epidemia tiene un valor de transmisibilidad (R0) alto en comparación con otros, incluido el del Ébola.

Destacó que esta enfermedad se contagia por fluidos corporales y que su valor de transmisibilidad –en términos numéricos– se halla en el 1.5 y el 2.5; que el del coronavirus oscila entre dos y cinco, y que el del sarampión es de entre el 12 y el 18 porque su virus cuenta con la vía de “aerotransportación”.

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“El sarampión es sin duda uno de los microorganismos más transmisibles del planeta, más que el coronavirus, que apenas tiene un R0 de entre dos y cinco. El virus del sarampión puede mantenerse en el aire en un radio de hasta 10 metros; el sarampión es brutalmente más transmisible; de la secreción de la vía respiratoria puede llegar a los 10 metros y lo recibe y lo infecta”, explicó.

El Cinvestav informó, en un documento oficial, que los síntomas del sarampión son: fiebre alta, conjuntivitis, tos, rinorrea, manchas blancas en la boca (que desaparecen en 24 horas) “y un par de días después el exantema similar a las de la rubeola, que se presenta inicialmente en la cara y cuello y baja por todo el cuerpo hasta terminar de brotar en manos y pies”.

Se trasmite a través de la vía aérea, por aerosoles, saliva o por superficies contaminadas y tiene un periodo de incubación de cuatro a 12 días. Sus portadores pueden contagiar a otros individuos desde unos tres días antes de que inicien los síntomas y hasta tres o cuatro días después de desaparecer el exantema. Esto se debe a que el virus aún está presente en algunos de los fluidos corporales.

Entre las complicaciones del sarampión, se hallan la neumonía y la encefalitis; pero su letalidad es baja comparada con otras infecciones, pues en promedio hay una muerte por cada mil casos; aunque, en personas con mala nutrición, la tasa de defunción es de 10 por ciento y entre inmunodeprimidos del 30 por ciento.

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Para el especialista en medicina familiar Edgar Esteban Torres García, el cambio que el Gobierno Federal operó en las campañas de vacunación fue más allá de cambiar el nombre oficial, ya que implicó limitaciones en su cobertura, una larga transición en el proceso de cambio de instituciones y una confusión de fechas en los pacientes o usuarios, que han alterado la responsabilidad de éstos respecto al cuidado de su salud y sus familiares.

“La autoridad de salud, esa transición que se está llevando –más de un año–, y después de más de 20 años que se estaba llevando la semana de salud, ahora se denomina jornadas, los está llevando el gobierno, esto que denomina las jornadas nacionales de salud pública, así se conjuntan este tipo de actividades, por eso se pasan el alto, y la gente cree que ya no se están dando las campañas de vacunación, pero es bajo este marco y ahora se están dando el periodo de adaptación de los nuevos servicios de salud y hay gente que no cumple con el esquema de vacunación de sus hijos”, precisó Torres García.

El médico aseveró que el sector salud es responsable de difundir este tipo de servicios, organizar las campañas de vacunación y procurar que se cumplan los lineamientos que marcan la Cartilla, tarea en la que también son corresponsables los padres de familia.

El Cinvestav retoma la preocupación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) luego de “considerar que la eliminación del sarampión se encuentra seriamente amenazada y la enfermedad ha resurgido en países que habían logrado erradicarla o estaban cerca de conseguirlo. Por ello se deben intensificar las campañas de vacunación en toda a población”.