Los mexicanos necesitamos una solución integral a la crisis económica actual

El gobierno obradorista se ha mostrado incapaz de orquestar un plan adecuado contra la contingencia.

Dimas Romero Gónzalez

2020-04-19
Ciudad de México

Ante las nulas medidas ofrecidas por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para enfrentar la crisis económica generada por el coronavirus (Covid-19), los analistas políticos y los expertos en economía se limitaron, en el mejor de los casos, a señalar errores, no proponen soluciones y hay quienes, invadidos por el fatalismo o el individualismo suicida, solo han exclamado: “¡Que dios nos ampare!” o “¡Sálvese quien pueda!”.

El gobierno obradorista se ha mostrado incapaz de orquestar un plan adecuado contra la contingencia. No hay propuestas específicas para apoyar en serio a los millones de mexicanos que se hallan en la pobreza y que no están enlistados en los programas asistencialistas o en los que, supuestamente, estimulan la creación de empleos. Tampoco las hay para atender las demandas de la iniciativa privada (IP), a la que se le ofreció la posibilidad de invertir 339 mil millones de pesos (mmdp) en  obras públicas del sector energético y la pronta devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Creo que se avecina un periodo de convulsiones sociales. Antes de la crisis sanitaria, ya inconforme con el Gobierno Federal, la iniciativa privada (IP) pedía acuerdos concretos para reactivar la inversión tanto pública como privada. Todavía en vísperas del “cuarto informe” de AMLO, hubo otro intento fallido de negociación y todos conocemos los resultados. A raíz de esto, la IP ha anunciado que actuará al margen del gobierno, inclusive se oyen voces que proponen quitar a AMLO de la Presidencia de la República, lo que resulta altamente peligroso, no porque la idea en el fondo sea incorrecta sino porque desembocaría en una confrontación y en una radicalización del autoritarismo del gobierno de la llamada “Cuarta Transformación” (4T).

Por ello, y antes de que la crisis de salud y la hambruna provoquen el desbordamiento de las masas populares –aún estamos a tiempo de evitarlo– es peligroso que haya pregones como el individualista: “¡Sálvese quien pueda!”, o el fatalista: “¡Que Dios nos ampare!”. Es necesario cambiar de raíz el modelo económico neoliberal basado en el principio de la máxima ganancia y que ha sembrado el individualismo como doctrina, y reemplazarlo por uno que invoque los principios de la solidaridad y el apoyo mutuo para que las soluciones emerjan de todos los componentes del engranaje social, ya que un ahondamiento en la contradicción entre ricos y pobres destruiría a todos a final de cuentas.

Es necesario luchar porque la brecha no sea tan grande y comprender que la única forma de asegurar la supervivencia de todos es una mejor distribución del ingreso. Se requiere brindar apoyos a las pequeñas y medianas empresas, pero también a las grandes para que juntas, y con la ayuda del dinero del erario público, generen la cantidad de empleos indispensables para abatir el desempleo abierto y el ambulantaje. Es indispensable, asimismo, dar apoyo directos y sustanciales a las familias mexicanas que no tienen con qué allegarse alimentos y otros satisfactores básicos, porque de nada sirve que se produzcan, si la población no tiene con qué consumirlos.

Por lo anterior y ante la urgencia de no solo manifestarse contra las pésimas decisiones del gobierno, proponemos la creación de un nuevo partido político que se nutra de todas las clases sociales e individuos que hoy se hallan en desventaja –desempleados, trabajadores formales e informales, pequeños empresarios e intelectuales– para aprovechar la crisis que enfrenta el modelo neoliberal y busquemos la solución democrática que el pueblo mayoritario de México demanda. Es preciso advertir que dicha propuesta partidista tendrá que evitar caer, otra vez, en el error de buscar el “cambio por el cambio” y que su proyecto de nación, además de claro y conciso, sea formulado con las demandas de todos los sectores sociales en su conjunto.

Tras este encierro forzoso impuesto por la contingencia sanitaria, sumemos los recursos políticos e intelectuales de los sectores productivos, clases populares organizadas, grupos sociales con capacidad de movilización de masas, medios de comunicación tradicionales y digitales, etc., para que, juntos, creemos la alternativa partidista que ponga  en manos de todos la solución necesaria para México.