Edil de Zacapoaxtla, aprendiz de ganso

El edil de Zacapoaxtla, olvidando filias y fobias, debe atender las peticiones de los ciudadanos. El pueblo ya se cansó de merolicos.

Capitán Nemo

2020-03-22
Ciudad de México

En el “espectáculo mañanero”, como escribiera el semanario inglés The Economist, el titular del Poder Ejecutivo en México presume que tiene “otros datos”, pero la realidad dista mucho de lo que su enfermiza imaginación quiere hacernos creer. Puede calificarse ya como trágico lo que sucede hoy en el país: que el gobierno de la llamada “Cuarta Transformación” (4T) no tiene un solo logro qué presumir respecto a las promesas de campaña hechas en 2018. La economía sigue en descenso, hay señales alarmantes del deterioro en el aparato productivo y, si a esto agregamos la reciente caída del precio del petróleo, la pérdida de valor del peso y la incertidumbre global generada por el coronavirus, todo se ofrece como la crónica de “una crisis anunciada”. Pero aun hay más: la inseguridad y violencia dejan casi 100 muertos diarios; y no es ninguna sorpresa que la corrupción, contra la que se prometió combatir, siga en aumento, como lo confirma la organización Proyecto de Justicia Mundial, que coloca al gobierno de la 4T con mayor corrupción que su inmediato antecesor. Además, sus tropiezos son más que evidentes; las frases del Presidente se han gastado y el público cada vez las aplaude menos. Por ello, resulta increíble que sus discípulos insistan en emular o aun superar a su maestro. Tal es el caso de Ebodio Santos Alejo, presidente municipal de Zacapoaxtla, a quien las redes sociales y la prensa local del estado de Puebla acaban de exhibir como “el mejor aprendiz de ganso”.

Resulta, amable lector, que un grupo de comerciantes organizados en el Movimiento Antorchista, quienes durante muchos años han acudido los días de plaza a vender frutas y verduras de sus huertas, tamales y otros productos del mismo estilo para ganarse el sustento –actividad recurrente a lo largo y ancho del país– el pasado miércoles 11 de marzo tuvieron que enfrentarse a la fuerza pública municipal que, por instrucciones del señor Ebodio, intentó impedirles que colocaran sus humildes puestos. Ante la resistencia de los pequeños comerciantes por retirarse y en un arranque de ira, el edil de Zacapoaxtla tomó una bocina y, micrófono en mano, caminó por las calles del centro para instar con gritos insultantes a otros comerciantes y locatarios a que agredieran y lincharan a los inconformes. El señor Ebodio violó flagrantemente las garantías individuales vigentes en la Constitución, los derechos humanos de los comerciantes y con su llamado al linchamiento cometió un gravísimo delito. Para fortuna de sus agraviados, nadie hizo eco ni comparsa de su criminal llamado, salvo algunos trabajadores del ayuntamiento. De este hecho, sin embargo, debe quedar constancia porque el señor Ebodio, como funcionario público, debería saber que la Constitución protege a todos los ciudadanos en su derecho al trabajo y a organizarse con fines lícitos como mejor les parezca. La actitud del Presidente municipal de Zacapoaxtla es sumamente peligrosa, porque pone en riesgo la vida de humildes mexicanos y él será, por tanto, responsable de lo que pueda sucederles de ahora en adelante. Ebodio debe saber que en el municipio que gobierna hay varios problemas sociales que requieren su inmediata atención: la pobreza afecta a más del 70 por ciento de los habitantes; el 14 por ciento vive en pobreza extrema; 50 por ciento son indígenas con un promedio escolar muy bajo y la marginación, en la mayoría de las comunidades municipales es demasiado notoria por la falta de servicios de agua potable, drenaje y electricidad, caminos y pavimentación en calles. La inseguridad también azota al municipio y son frecuentes los crímenes y los atracos. Otra característica de esta región de Puebla es la ausencia de fuentes de empleo, que obligan a la población a realizar actividades de subsistencia; esta zona de la entidad destaca nacionalmente por ser expulsora de mano de obra a otros estados. La realidad es tan lacerante, que los pequeños productores agrícolas deben salir a las calles a vender los frutos de su trabajo de manera informal. No todos tienen la misma suerte que el señor Ebodio y sus familiares, que cobran en el ayuntamiento. En otros tiempos, el ahora alcalde fue trabajador informal y migrante laboral; pero estas experiencias no lograron convertirlo en un gobernante sensible, que trate bien a sus paisanos más humildes; apenas llegar al cargo, se le olvidó su pasado y también sus compromisos de campaña; el tiempo pasa y su gobierno no da resultados.

El edil de Zacapoaxtla, olvidando filias y fobias, debe atender las peticiones de los ciudadanos. El pueblo ya se cansó de merolicos. Si él, al igual que el Ejecutivo Federal, dice ser diferente, que lo demuestre. Y, sobre todo, debe respetar el derecho al trabajo de ciudadanos que solo buscan llevar el sustento a sus hogares. De lo contrario, Ebodio se expone a pasar a la historia como un triste “gansito desplumado”.