En Puebla “no hay agua para los pobres”

En Puebla, una de las ciudades más importantes del país, los habitantes de la mayoría de las colonias populares carecen del servicio de agua potable y tienen que gastar parte de sus salarios en comprarla.

Karen Santos

2020-03-23
Ciudad de México

En Puebla, una de las ciudades más importantes del país,los habitantes de la mayoría de las colonias populares carecen del servicio de agua potable y tienen que gastar parte de sus salarios en comprarla, ya que la alcaldesa morenista Claudia Rivera no se preocupa en resolver este grave problema.

En su Informe anual sobre la condición de pobreza y rezago social 2020, la Secretaría de Bienestar del Gobierno Federal reveló que en la capital del estado de Puebla hay todavía 60 mil viviendas que no cuentan con agua potable y que son más de 300 mil personas las que padecen la falta de este servicio básico. El mismo estudio destaca, además, que hay dos mil 405 familias sin acceso a combustibles para cocinar.

El servicio de agua potable en Puebla fue privatizado en 2014 y está en manos del consorcio Agua de Puebla para todos, que también se encarga de la prestación del servicio público de drenaje, alcantarillado, saneamiento y disposición de aguas residuales.

En fechas recientes, un sondeo de opinión realizado por el Centro de Estudios Consultivos difundió que el 45 por ciento de los habitantes de la capital poblana piensan que el servicio brindado por tal empresa es “muy malo”.

En el estado, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), solo 29.1 por ciento de domicilios conectados a la red reciben agua diariamente; el 20.7 de seis a tres veces y el 50.2 dos veces por semana.

En la capital, vecinos de diferentes colonias han denunciado que el servicio les llega una vez a la semana y ha habido ocasiones en que solo dos veces al mes cuentan con el líquido vital.

“Para los pobres no hay agua. En las colonias tenemos los pozos; ahí están, pero no nos abastecen. Sabemos que esos medios los tiene acaparados Agua de Puebla, que nos los niega. En realidad no abastecen a las colonias que realmente deben, sino a la zona de Angelópolis. Ellos sí pueden abastecerse. ¿Y dónde quedan las colonias populares, las colonias más pobres?”, cuestiona Moisés Estrada, habitante de la colonia Aquiles Serdán, ubicada a escasos 15 minutos de Lomas de Angelópolis, una de las zonas de mayor costo inmobiliario en la capital.

Moisés Estrada indicó a buzos que la colonia Balcones del Sur, que colinda con la Aquiles Serdán, tiene varios pozos de agua, pero no reciben el abastecimiento indispensable para cubrir las necesidades de todas las familias, pese a que debe abastecer a alrededor de 15 pequeñas colonias de la zona.

“Sí contamos con el servicio de agua potable y, además, lo pagamos puntualmente; pero es muy escaso, a cuentagotas nos está llegando. ¡Ahora, imagínese las colonias que no lo tienen!”, agregó.

El capitalino explicó que este problema afecta a miles de familias de Puebla capital quienes, en múltiples ocasiones, se han organizado para pedir a la presidenta municipal, Claudia Rivera Vivanco, que detenga esta injusticia. “Pero no se nos ha escuchado; no se ha cumplido. Dicen que sí, pero ¿cuándo? Nos dan una fecha, pero la fecha se pasa y no se soluciona y así seguimos”, precisó.

El consumo de agua es un derecho universal. En noviembre de 2002, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales otorgó a los seres humanos el derecho a contar con agua suficiente, a precio asequible, físicamente accesible, segura y de calidad aceptable para usos personales y domésticos, lo cual quedó establecido en el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, Artículos XI y XII del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Cobros infames a familias humildes

Margarita Álvarez es vecina de una colonia al sur de la capital. Hace seis años aproximadamente que, junto a su esposo, puso un gimnasio en La Margarita para apoyar sus gastos familiares y pasar una vida tranquila en su jubilación. Sin embargo, en 2018 tuvo que cerrar su negocio porque su esposo falleció a causa de una enfermedad y no pudo seguir atendiéndolo sola.

Margarita Álvarez señaló a buzos que Agua de Puebla los obligó a poner un medidor nuevo, el cual les costó alrededor de cinco mil pesos para cobrarles el consumo regular del gimnasio y que mientras éste funcionó, cada mes pagaron puntualmente el servicio, y que cuando lo cerró y quiso dar de baja el servicio “resulta que ya debía 16 mil pesos, y aún con el recibo en mano del pago anterior, no nos quisieron respetar el pago y nos siguieron cobrando”.

Pero eso no fue lo peor, advirtió en extremo disgustada, “porque después de un tiempo me llegó un recibo de que ya debíamos 300 mil pesos. No entiendo cómo debemos ese dinero si el medidor está en ceros; el agua no se ocupa porque el negocio ya no existe, y no podemos dar de baja la toma porque está esa deuda. Pero ellos no quieren ir a ver que esa deuda es absurda porque ya no hay servicio que ocupar; el medidor está intacto. Ahora me están haciendo pagar cierta cantidad cada mes, pero no es justo, me están cobrando algo que no estoy utilizando”, denunció Margarita.

Su caso, sin embargo, no es aislado, pues desde hace varios años, colonias como México 68 y Santiago han denunciado los aumentos exagerados en las tarifas del agua potable, incluso emprendieron acciones legales con la interposición de amparos y recursos de revisión.

En días pasados, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Sexto Circuito declaró inconstitucionales las tarifas del servicio de agua potable aprobadas por el Congreso de Puebla en marzo de 2014, las cuales, a la fecha, aplica la concesionaria Agua de Puebla para Todos.

El informe Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza, editado por el Coneval, reveló que, en la entidad poblana, los ingresos del 44.1 por ciento de los trabajadores son insuficientes para pagar la canasta alimentaria básica porque, para ello, tendrían que ganar un mínimo de cinco mil pesos mensuales.

De acuerdo con el tabulador salarial más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 652 mil trabajadores poblanos reciben apenas el salario mínimo de 102 pesos diarios y que solo una parte de ellos percibe entre mil 300 y mil 400 pesos semanales, lo cual hace que difícilmente puedan acceder a la canasta básica alimentaria.

En la colonia Tlanesse, ubicada en la región noroccidental de la capital, nadie tiene el servicio de agua potable porque el ayuntamiento morenista no quiere regularizar a la colonia –lo cual le permitiría contar con todos los servicios urbanos– las familias deben comprar el agua potable.

Elizabeth Arellano es una madre de familia que vive desde hace seis años en la colonia Tlanesse. En su vivienda habitan cinco adultos y tres niños y, para apoyar sus gastos familiares, habilitó una pequeña fonda. En ese lapso, Elizabeth siempre ha tenido que comprar agua potable a las pipas que la comercializan.

“Desde ese tiempo hemos estado batallando con el agua, tenemos que comprar pipa, tenemos que ahorrar el agua, reciclarla, la de los trastes, la de lavar, esa va para el baño, porque la verdad la pipa antes nos la daban un poco más barata, pero ya con el tiempo ha subido mucho”, declaró a este semanario.

En esta zona de Puebla capital, una pipa con 10 mil litros de agua cuesta 450 pesos y como la familia de Elizabeth es grande, en ocasiones requiere dos servicios por mes, problema al que frecuentemente se agrega la negativa de los repartidores por llevarla a su casa.

Esto ocurre sobre todo en la época de lluvia, cuando “las calles están feas porque el gobierno no nos ha querido pavimentar; entonces las pipas no bajan y nos quedamos sin agua y tenemos que andar comprando garrafones; pero esos en un ratito ya se acabaron”, explica.

“Aquí en la colonia sí hemos sufrido mucho por el aspecto del agua, porque es muy necesario para el consumo diario, para bañar a los niños, para lavar, para todo. Comprar las pipas es de lo que más nos afecta, luego son 900 pesos al mes. Entonces le tenemos que pensar qué hacemos, si compramos la despensa, si compramos el agua, si llevamos a los niños al doctor que, porque se enferman, es mucho gasto”, expresa con mucha tristeza.

Durante los seis años que habita ahí, la familia de Elizabeth ha gastado entre 33 mil y 45 mil pesos en la compra de agua a las pipas y en garrafones.

La señora Lourdes Pérez, también habitante de la Tlanesse durante el mismo lapso, estima sus gastos entre 23 mil y 28 mil pesos, pues no cuenta con una cisterna y utiliza dos tinacos de mil 100 litros, los cuales le duran 15 días y le cuestan 80 pesos cada uno.

Su esposo interviene para aclarar que los gastos en agua serían aún mayores si él tuviera que bañarse en su casa y no en otro lado. “¿Te imaginas si yo tuviera que bañarme aquí y no en la fábrica?”.

“Sí es prioridad el agua y no podemos comprar pipa porque pues no tenemos cisterna. Pero si se acaba y no pasa la pipa, tú no tienes para el baño, tienes que comprar tu agua para guisar porque no tomas de la misma”, explica Lourdes Pérez.

Rivera incumple promesa de campaña

Como parte de sus promesas de campaña, la ahora alcaldesa de Puebla prometió que una vez que llegara a la Presidencia municipal de la capital poblana, “remunicipalizaría” el agua potable, es decir, que le retiraría la concesión a la empresa Agua de Puebla para que este servicio quedara en manos del ayuntamiento nuevamente.

En marzo del año pasado, la morenista Claudia Rivera propuso reformar el decreto sobre la creación del Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (SOAPAP) para que ella encabezara el Consejo Municipal del Agua y pudiera revocar la concesión a Agua de Puebla; esto se efectuó por las múltiples denuncias que abundan por los costos excesivos y la mala calidad del servicio.

En junio, el Cabildo de Puebla aprobó el dictamen para pedir que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y las contralorías municipal y estatal realicen auditorías a la licitación con la que se privatizó el servicio para encontrar una manera de finalizar el contrato de concesión sin que tenga que pagársele una indemnización excesiva a la empresa.

A través de un comunicado, la empresa Agua de Puebla Para Todos calificó como una “cortina de humo” la remunicipalización del agua y consideró que tiene como objetivo ocultar las deficiencias del ayuntamiento morenista, pues éste solo busca cumplir promesas de campaña en perjuicio de los poblanos que votaron por él.

Y mientras la alcaldesa no logra cumplir con su promesa, los poblanos de las colonias más humildes siguen sin agua potable en sus viviendas y pagando buena parte de sus magros ingresos salariales en comprarla para cubrir sus necesidades más indispensables.