¿Por qué el suelo es importante para los humanos?

Los problemas de la humanidad se agudizarán; en primer lugar, por la falta de alimentos ya que, con suelos destruidos o empobrecidos.

Arístides Maldonado Velázquez

2020-02-23
Ciudad de México

Los suelos son indispensables para los humanos, ya que de su condición depende la producción de alimentos, fibras, materiales para vestido y calzado, sustancias químicas que permiten la elaboración de celulares, computadoras y medicamentos. Los suelos son producto de largos procesos, como la desintegración de rocas superficiales, la acumulación de materia orgánica y algunos metales, la presencia de agua, los cambios de temperatura, así como la actividad de la flora y fauna que los habitan. Un centímetro de suelo necesita de cientos a miles de años para formarse.

La fertilidad de los suelos depende de la cantidad de materia orgánica que se acumula. En presencia de agua, los microorganismos (lombrices, ácaros, hongos, bacterias) desencadenan series de reacciones biogeoquímicas e hídricas que dotan al suelo de nutrientes para su mejor funcionamiento. Las raíces de árboles y arbustos forman agregados de tierra más sólidos, evitando que las partículas del suelo se desprendan y erosionen; así un suelo con abundante vegetación retiene nutrientes y agua que luego es transportada por diferentes vías para su consumo humano. Si estas características funcionales de los suelos están presentes, éstos son capaces de sostener cultivos agrícolas y ganaderos abundantes por varios años.

Sin embargo, las actividades humanas, como la deforestación, han dejado los suelos expuestos al aire y a la lluvia, incrementando su pérdida y la de sus nutrientes. La aplicación de agroquímicos altera la actividad microbiana y aumenta la acumulación de metales pesados, que son dañinos para la vida de todos los organismos, incluidos los humanos. La implementación de maquinaria pesada compacta el suelo, impidiendo el flujo de oxígeno, la germinación y el crecimiento de las plantas. Por otro lado, su explotación excesiva, el poco tiempo que se le deja descansar y la no rotación de cultivos (el uso de plantas que modifican de manera diferente el suelo) tienen como resultado su esterilización durante miles de años.

Esta agricultura abusiva comenzó a extenderse a raíz de la Revolución Industrial, debido a la necesidad de producir “mucho en poco tiempo” y obtener las “máximas ganancias”. Sin embargo, la degradación de suelos ha conducido al mundo a situaciones peligrosas, cuyas consecuencias son sufridas hoy por todos los ecosistemas y por las personas, principalmente aquellas cuya subsistencia depende de las cosechas y los recursos forestales maderables y no maderables. En esta situación se hallan los grupos indígenas y algunas de sus prácticas agrícolas tradicionales que obedecen a otra mentalidad y otros intereses.

Organizaciones y académicos pugnan por la optimización del sistema en general (plantas-animales-microbios-hombre), más allá de la obtención de “más producto (dinero) en menos tiempo”, ya que, de este sistema de explotación, los suelos salen estériles en el corto plazo y las amenazas al bienestar humano y a los ecosistemas. La agroecología y la agroforestería son dos de las principales herramientas que han sido estudiadas y propuestas en este sentido.

Los suelos deben ser tratados de manera distinta a como los hemos tratado al día de hoy, en la agricultura y la ganadería. Por ejemplo, deberían suprimir el uso de productos agroquímicos de alto impacto y sustituirlos por otros no tan peligrosos o bien por los biofertilizantes; practicar métodos más sostenibles, como los cultivos rotativos,  que consisten en la siembra de diferentes alimentos  en ciclos distintos para que no se agoten los  nutrimentos y no se perpetúen enfermedades en los cultivos; crear cortinas rompevientos, que son series de árboles alrededor de los cultivos para protegerlos del aire y los rayos solares, para mantener la humedad y evitar la desecación o el estrés hídrico. Si no se aplican estas mediadas en la cantidad y la calidad suficientes, los problemas de la humanidad se agudizarán; en primer lugar, por la falta de alimentos ya que, con suelos destruidos o empobrecidos, la agricultura será muy raquítica; otra de las consecuencias más obvias será el deterioro de la salud humana en las generaciones actuales y las venideras.