Recortes de AMLO, la otra cara de la crisis feminicida

Ahí está el Templo Mayor, que debe recordarnos la capacidad destructiva de un solo hombre.

Francis Martínez

2020-02-23
Ciudad de México

El caso de la pequeña Fátima vuelve a sobrecoger a la opinión pública dentro de una crisis de seguridad que ya era visible al cumplirse en México uno de los años más violentos. Una de las explicaciones es que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no tiene una política clara contra el feminicidio; sin embargo tal explicación no es tan obvia, pues tiene que ver con el diseño presupuestal. La culpa es del neoliberalismo, se volvió a escuchar en Palacio Nacional; tristemente, si esta retórica persiste, seguirá chorreando sangre si no se toman acciones reales. Veamos.  

De acuerdo con el politólogo por la UNAM y Maestro en Administración Pública con especialización en Seguridad por la Universidad de Columbia, Nueva York y especialista en temas de seguridad y gobernabilidad, Carlos Matienzo, además de la ausencia de un diálogo con las organizaciones feministas y de la Comisión de Seguridad, los recortes destinados a financiar los programas estrella del Presidente también le pasaron la factura a las pocas políticas públicas existentes en México y anularon canales institucionales que ya existían para atender, por ejemplo, la violencia contra las mujeres.

El académico nos explica que el recorte más drástico se dio en la Comisión Nacional para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres (Conavim). Aunque se presentó como parte de la “austeridad” se reflejó en el nulo crecimiento de espacios para combatir la violencia contra las mujeres. No hay más centros de justicia para la mujer, no hay apoyo a casas de tránsito y a refugios. “No hay que olvidar que muchas mujeres no logran salir de una dinámica de violencia de género en el hogar particularmente, porque no tienen los recursos para hacerlo, porque hay temor, porque no hay el apoyo institucional para hacerlo y estos espacios seguros son fundamentales, porque si bien, no te permiten evitar las etapas iniciales de la violencia de género sí te permiten evitar que lleguen a los casos más drásticos, que son los feminicidios” sostuvo, por lo que anunció gigantescas movilizaciones en el marco del Día Internacional de la Mujer y otros foros.

Si bien la tipificación de un asesinato como feminicidio en México sigue en discusión por los legisladores, poco o nada se hará si continúa la hipercentralizacion de recursos encaminados a ganar votos, aunque sea a costa de que nuevas niñas y mujeres pierdan la vida. Creo que son justificados los reclamos de los sectores que no ven una respuesta al tema; también respaldó a quienes piden respeto a las expresiones de hartazgo ciudadano ante tantas justificaciones “institucionales” con que el titular del ejecutivo quiere volver a salvar a la jefa de gobierno, Claudia Sheimbaum, de una nueva crisis de seguridad en lo que va de su mandato.

“Trae un buen estudio tras de sí…pareciera que la tónica del gobierno actual es destruirlas, en su funcionamiento, en su autonomía, en su operación y no modificarlas para que funcionen mejor”, dijo el abogado y exprocurador de justicia Ignacio Morales Lechuga, en una entrevista reciente con AC Noticias Radio sobre la nueva reforma al poder judicial. Señaló que, de acuerdo con el abogado, la reforma que propone el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, muestra que, cuando una institución no está funcionando, es posible reformarla, en contraste con lo que ha hecho AMLO: destruirlas. Morales Lechuga, quien tiene una enorme respetabilidad como hombre de leyes, mantiene su objetividad, pero se requieren más voces como la suya para salvaguardar las leyes mexicanas. No son pocos los casos de atropello de los derechos cívicos y fabricación de delitos; éstos son parte de una peligrosa carta de naturalización con que el gobierno de la “Cuarta Transformación” quiere sentar sus reales. Eso es inadmisible. Y debe denunciarse en cualquier tribuna y ante cualquier fuero. Dicen que Hernán Cortés fue el destructor más eficaz de México-Tenochtitlán, porque no pudo tomarla de otra forma más que demoliendo todo a su paso. Ahí está el Templo Mayor, que debe recordarnos la capacidad destructiva de un solo hombre.