El precio de la tortilla y la 4T

A la 4T se le ocurrió frenar los apoyos a la comercialización y a la producción de maíz con el argumento de que había corrupción; y aunque no hemos visto que se encarcele a los culpables de tal corrupción, se observa cómo disminuye la producción de maíz.

Brasil Acosta Peña

2020-02-10
Ciudad de México

Es loable el combate a la corrupción, pues aun cuando no es el mal de males de México, pues el mal de males es la pobreza; sí es uno de los que afectan a los mexicanos; sin embargo, la corrupción es fruto del modelo económico neoliberal y si no se modifica este modelo, si no se combate, no habrá cambios sustanciales y la corrupción seguirá campeando en México, pese al discurso oficial, como hasta ahora sucede; simplemente, ha cambiado la forma, pero no el contenido de la corrupción. Una vez que el Gobierno de la República señala ése como el problema principal, sigue estudiar la estrategia de combate a la corrupción y ahí tampoco me parece que la estrategia adoptada por la “Cuarta Transformación” (4T) sea la adecuada, sobre todo por los malos resultados que ya se pueden ver. Veamos.

Hemos dicho que se pretende combatir la corrupción como aquel mal médico que, al encontrar un problema en la uña del pie de un paciente, receta cortar toda la pierna para combatir el mal, tal es la estrategia de la 4T; el problema es que los afectados del combate a la corrupción son, para desgracia de los pobres, aquéllos a quienes la 4T supone defender; es decir, a los humildes, a los desamparados de esta patria. Hasta hoy no vemos en la cárcel a los grandes magnates de la corrupción, que se quedaban con los dineros públicos; sin embargo, sí vemos un cierre de la llave presupuestal a programas que beneficiaban a los más humildes, sí vemos que no hay medicamentos para los niños con cáncer y medicinas en general; no hay apoyos con terapias a niños especiales dados por asociaciones civiles; por quitarles el apoyo, no hay construcciones de obras carreteras ni de agua y drenaje en las colonias, tampoco se apoya a la vivienda, ni al deporte, menos a la cultura, etc., porque se dijo que podía haber corrupción sin demostrarla y, por eso, cancelaron los programas sociales y el Ramo 23 para obras de infraestructura; pero, una vez más lo decimos, los damnificados de esa política son los más pobres de México y eso se demuestra, adicionalmente, con los malos resultados de la economía mexicana, que está en franca recesión, de la que no puede culparse a los mercados internacionales que se encuentran, en términos generales, en relativa estabilidad; tampoco es culpa de los gobiernos anteriores, sino única y exclusivamente de las políticas del Gobierno Federal.

Pongamos algunos ejemplos: en 2018 se crearon 660 mil 910 empleos y en 2019, ya bajo la batuta de la 4T, solamente 342 mil 77, es decir, se observó una caída del 48.2 por ciento. La inversión fija bruta también cayó, pues en 2018, la inversión creció en 1.5 por ciento; pero ya con la 4T cayó en un 8.7 por ciento; ello implica menos obras a favor de la gente y menos empleos, al bajar el ritmo de las inversiones. Ésas son ya parte de las consecuencias de las malas políticas.

Se ha anunciado con bombo y platillo que la inflación no ha crecido; sin embargo, las madres de familia, en el campo y en la vida diaria, han resentido un incremento de los precios en los productos de la canasta básica y ello se debe, entre otras cosas, al incremento del precio de las gasolinas y al incremento del salario mínimo; pues vemos un incremento del costo de producción que los empresarios, lejos de trasladar a sus ganancias, reduciéndolas, trasladan a los consumidores, incrementándose, como es de esperarse, los precios de los productos al consumidor.

A la 4T se le ocurrió frenar los apoyos a la comercialización y a la producción de maíz con el argumento de que había corrupción; y aunque no hemos visto que se encarcele a los culpables de tal corrupción, se observa cómo disminuye la producción de maíz, debido a la incertidumbre provocada por la 4T; un indicador de certeza sobre esto es el riesgo de que, en el Estado de México (Edomex), suba el precio de la tortilla, alimento básico de las familias mexiquenses, de entre 14 a 16 pesos en que se encuentra, a 18 y 20 pesos; es decir, un incremento del 25 por ciento. Transcribo una opinión de la Asociación de la Industria de la Masa y la Tortilla en el Edomex: “El desabasto de dos mil toneladas de maíz para la producción de la tortilla en la entidad pone en riesgo el precio actual, que es de 14 a 16 pesos en promedio y suba a entre 18 y 20 pesos en próximos meses”, afirmó Nemesio Figueroa, presidente de dicha asociación y añadió: “Existe incumplimiento de la empresa Granos de Sinaloa de dos mil toneladas de maíz para la producción de tortilla en la entidad y de continuar podría subir el precio de este producto de la canasta básica de la población entre 18 y 20 pesos” (periódico Impulso, www.impulsoedomex.com.mx, 040220).

El incumplimiento de esta empresa con dos mil toneladas de maíz no puede entenderse fuera de las políticas y de las ocurrencias de la 4T, pues las condiciones climáticas, en general, no variaron; sin embargo, las condiciones políticas por falta de apoyo a la comercialización y a la producción, así como el ambiente de incertidumbre generado por la 4T, sí que variaron y afectaron a la producción; pero el mayor problema es que se estará afectando a la población en general. Situación similar ocurre con el posible incremento al precio del transporte, de manera que, macroeconómicamente, puede que esté controlada la inflación pero, no en los hogares, es decir, en el nivel microeconómico.

Salió peor el remedio que la enfermedad, ésa es la conclusión que podemos sacar en torno a la 4T; pues la corrupción sigue adelante, porque se han hecho contratos de invitación restringida a empresas de interés de la 4T, cosa que cuestionaban contra regímenes anteriores; la austeridad no se nota; pues en el sexenio de Enrique Peña Nieto, la Presidencia gastó mil 64 millones de pesos en sueldos y, con la 4T, mil 68 más; lo mismo ocurre con los gastos de operación, que en el sexenio pasado ascendieron a 292 millones de pesos y en el presente alcanzaron los 294. Una razón más para demostrar que la 4T miente, engaña y traiciona a las familias mexicanas.