Selección sexual:  riesgosas y letales estrategias de conquista en la naturaleza

El aspecto físico no es suficiente para convencer a las parejas y, como sucede con los pájaros, entonces se recurre al talento artístico mediante serenatas y bailes elaborados.

Ciltali Aguirre Salcedo

2020-01-26
Ciudad de México

La preservación de las especies se debe a la exitosa reproducción de sus miembros. Por ello, la lucha entre los individuos de un sexo por la posesión del otro sexo (definida por Charles Darwin como selección sexual) es una fuerza evolutiva muy poderosa y, en ciertos casos, como en los humanos¬, más poderosa que la selección natural. Los machos buscan copular exitosamente con una pareja mediante el uso de cualquier medio, incluso poniendo en riesgo su vida.

Uno de los casos más peculiares es el del pájaro pergolero. El macho crea una “casa” de gran estructura con ramas de árboles, en la que reúne frutos, conchas, huesos, piedras, etc., para que las hembras se sientan atraídas y se detengan. Una vez que una ha sido cautivada por el brillo y tamaño de los tesoros, el macho los esparce con el pico uno a uno y, cuando la hembra los contempla, aquél se sitúa detrás de ella para conseguir su objetivo.

Muchas especies de aves e insectos (entre éstos las arañas) desarrollan estructuras, plumajes y cubiertas fascinantes para atraer hembras, por sus llamativas formas y colores, aunque también acuden depredadores. Pero hay algunos casos en que el aspecto físico no es suficiente para convencer a las parejas y, como sucede con los pájaros, entonces se recurre al talento artístico mediante serenatas y bailes elaborados. Por ejemplo, el ave soberbia del paraíso hace uso de sus alas para convencer a sus enamoradas; sus movimientos e indumentaria son reproducidos en varios de los sones folklóricos mexicanos; la araña saltarina y el pájaro cabecirrojo ejecutan rutinas tan complicadas y parecidas a las de Michael Jackson. Pero la labor más compleja es la que realiza el pájaro saltarín azul, cuyo macho líder es apoyado por tres bailarines jóvenes, que practican juntos casi todos los días y, durante estos ensayos, el macho de plumaje más juvenil remplaza a la hembra; cuando la danza se ejecuta frente a ésta, es el macho líder el que realiza el movimiento final para, entonces, esperar la respuesta.

También hay seducciones violentas, como ocurre entre los escorpiones. Macho y hembra inician una danza en la que se tantean y atacan con sus aguijones. Una vez completado el acto sexual, el macho tiene debe correr para salvar su vida, porque si no logra escapar, será devorado por su amada. La araña viuda negra macho se lanza literalmente a las mandíbulas de la muerte cuando se aparea con éxito, ya que, al término del acto sexual, es devorado. De ahí el nombre de esta especie.

Los regalos nupciales son otra estrategia empleada por algunos insectos. Los machos de las moscas colgantes se van de cacería y ofrecen las presas como regalo a las hembras. Si les gusta la comida, entonces se aparean. Las moscas de globo son más creativas, pues envuelven a sus presas en globos de seda. Las hembras vuelan dentro de un enjambre de machos y eligen una pareja, que le presenta “su paquete” de seda. Sin embargo, los machos han aprendido a engañar a las hembras ofreciéndoles globos vacíos. En el caso de los grillos mormones, los machos producen un fajo rico en proteínas que también contiene esperma para fertilizar óvulos; la hembra se come la parte de la ofrenda sin esperma, la cual llega a costarle al macho hasta un 30 por ciento de su peso corporal. Un regalo bastante sustancial.

Hay también amores románticos. Los caballitos de mar tienen una relación monógama muy estrecha y llena de “caricias”. El macho inicia una danza alrededor de la hembra, produciendo chasquidos con el cráneo y cambiando de color. La pareja se engancha y la hembra pone sus huevos (óvulos) en la bolsa del macho. Entonces, el macho libera el esperma para fecundarlos. El vínculo se refuerza con las llamadas “danzas de bienvenida”, que se realizan cada día. Pasean juntos, cambian de color y hace piruetas; luego de un rato, la pareja se separa durante el resto del día