El gran atraco

Los mexicanos hoy resienten como nunca la falta de empleos, la violencia en las calles, la carestía y el maltrato del gobierno. La crisis política y económica que vivimos no es un buen augurio de lo que viene.

Capitán Nemo

2019-12-07
Ciudad de México

La imaginación de Franz Kafka se ha quedado corta si la comparamos con la metamorfosis que ha sufrido el discurso del Gobierno Federal al convertirse en hechos. Un gobierno que no tiene empacho en decirse de izquierda, pero que frente a las organizaciones populares y sociales se muestra intransigente e intolerante, y en la realidad cotidiana parece más de derecha. Desde las conferencias mañaneras este gobierno no solo falta a la ética, a la verdad y a la congruencia más elemental sino, lo que es peor, mediante argumentos simplones e improvisaciones delinea políticas apoyadas en las filias y fobias del Presidente. Son cuatro los graznidos más repetidos una y otra vez: “nadie está por encima de la ley”; “la corrupción ha terminado”; “abrazos y no balazos”; “no se va a reprimir al pueblo”. Estas expresiones forman parte de su “ideario”, supuestamente apoyado en los principios de “no mentir”, “no robar” y “no traicionar al pueblo”.

Sin embargo, la reciente aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación de 2020 (PEF-2020) dejó un mal sabor de boca y evidenció que los sagrados preceptos (graznidos) de la “Cuarta Transformación” (4T) son solo letra muerta. El PEF-2020 asciende a 6.1 billones de pesos y fue aprobado en un ambiente de interdicción política donde varias organizaciones campesinas solicitaron audiencia por el Gobierno Federal y éste, lejos de escuchar sus demandas, las desoyó y aún pretendió condenarlas al ostracismo. Durante 11 días, las organizaciones campesinas Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), Coalición de Organizaciones Democráticas, Urbanas y Campesinas (CODUC) y, la más numerosa Antorcha Campesina, se plantaron frente a la Cámara de Diputados para solicitar la asignación de más recursos para el campo y para obras y servicios públicos básicos de sus comunidades.

¿Fue correcto que los campesinos, como componente de la sociedad mexicana, solicitaran que se les tomara en cuenta en el PEF- 2020? ¡Claro que sí!, porque el presupuesto no pertenece a ningún funcionario público, ni a ningún partido político, ya que se integra con 87 por ciento de los recursos fiscales que aporta la población trabajadora, a diferencia del otro 13 por ciento aportado por el sector empresarial que hace todo lo posible para no pagar impuestos. Pero ante esta realidad ¿cuál fue la actitud asumida por la Cámara de Diputados, que teóricamente debería servir como contrapeso de los excesos del Ejecutivo?: Traicionar al pueblo, porque en vez de atender las justas demandas de los campesinos, actuó como extensión del Presidente, reprodujo su cantaleta de que “no habrá más moches” e ignoró olímpicamente a un sector importante del pueblo mexicano que solicitaba atención.

El PEF-2020 fue aprobado a modo para favorecer las aspiraciones electorales del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que se apresta a reciclar las viejas prácticas con que los caciques regionales siempre han utilizado para ganar elecciones, solo que en lugar de regalar despensas, cemento, laminas y baratijas, el partido del Presidente ahora entregará dinero a través de “tarjetitas”. Esta fue la causa de fondo por la que el gobierno de la 4T distrajo buena parte del PEF-2020 hacia sus programas asistencialistas, y por la que, asimismo, se desoyó y descalificó mentirosamente a las organizaciones campesinas asntadas frente a la Cámara de Diputados.

La desatención a los ciudadanos que pacíficamente protestan es una canallada; es una traición al pueblo pobre que para los morenistas, según ellos, es prioritario. Las leyes mexicanas se violaron porque los funcionarios públicos y representantes populares que hicieron un juramento para defenderlas, coartaron algunos derechos fundamentales consagrados en la Constitución. Además de que se les reprimió cuando los grupos policiacos los “encapsularon” para evitar que se difundieran las demandas en el desfile conmemorativo de la Revolución Mexicana. Pero el colmo del cinismo de este gobierno se dio cuando los diputados morenistas y sus aliados decidieron consumar su gran atraco al pueblo de México, vía el PEF-2020, en una sede alterna que resultó ser un auditorio “fifí” de Santa Fe con resguardo policial hasta los dientes. El mensaje de Morena para el pueblo trabajador fue notoriamente “valemadrista”: “has lo que quieras al fin que no te voy a resolver” y si no te conformas “para ti habrá represión”.

Durante los conatos de violencia entre el gobierno de Morena y los grupos criminales, y los de confrontación con algunas organizaciones sociales, ha habido hasta el momento una abismal diferencia de trato, evidenciando que para aquéllos son los abrazos y para el pueblo los balazos. Y lo mismo puede decirse respecto al trato que el gobierno de la 4T brinda a los empresarios: para ellos son las mejores condiciones para hacer negocios y aumentar su riqueza, y para el pueblo la perpetuación de la miseria.

¡Pero, cuidado señores que hoy hacen escarnio y burla de los más humildes! En su ambición desmedida y sordera política se recrudece la penosa vida de la mayoría de los mexicanos; en el corto plazo se avizoran las consecuencias de la falta de perspectiva para reactivar el crecimiento económico. Por querer ganar las próximas elecciones a costa de lo que sea, están tirando el agua sucia con todo y el niño. Los mexicanos hoy resienten como nunca la falta de empleos, la violencia en las calles, la carestía y el maltrato del gobierno. La crisis política y económica que vivimos no es un buen augurio de lo que viene.