Crisis profunda en primer año de gobierno de AMLO

Durante su primer año de gobierno, AMLO ha hundido al país en una profunda crisis. Y los 32 millones de votos han dejado de ser una carta abierta para hacer y deshacer, aunque repita que tiene otros datos y que el pueblo es “feliz, feliz, feliz”.

Miguel Ángel Casique Olivos

2019-12-02
Ciudad de México

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) festejará en el Zócalo de la Ciudad de México (CDMX), entre otras cosas,  “los acuerdos” entre la iniciativa privada (IP) y el Gobierno Federal, con los que se pretende, según lo dicho por la prensa nacional los días 26 y 27 de noviembre, hacer una inversión de 859 mil millones de pesos (mmp); Carlos Slim, uno de los hombres más acaudalados de México y del mundo declaró que “ya sabía que no iba a haber crecimiento” y que “lo trascendente no era si este año crecíamos 0.5, 0.4 o 0.8 por ciento, sino que se sentaran las bases para lo que se planteó”; sin embargo, 2019 ha sido uno de los peores años para el país en todos los sentidos; y fue AMLO, con su partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), quien ha sumido a México en una profunda crisis económica, social y política.

Cualquier mexicano, incluidos los miles de morenistas que votaron por AMLO, reconoce que existe una crisis en seguridad, vivienda, salud, educación, desarrollo social; que los apoyos para el campo ni llegaron nunca y que las obras y servicios para beneficiar a la sociedad nunca aterrizaron; se habla, incluso de que el gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) es el peor que ha tenido México en varias décadas.

Las promesas de AMLO durante su campaña y en los primeros meses de gobierno fueron tantas como hoy los reclamos de la población; prometió terminar con la violencia, que los delitos disminuirían y la seguridad pública mejoraría; pero este año, el delito de secuestro ha impuesto un nuevo récord; cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) permitieron conocer este agravamiento en los primeros 10 meses de 2019.

Los números son espeluznantes; de enero a octubre se registraron mil 392 víctimas de secuestro extorsivo, con calidad de rehén, plagio para causar daño, privación de la libertad exprés y otro tipo de secuestros en todo el país; eso representa nueve por ciento más que en el mismo periodo de 2018, considerado el año más violento, lapso durante el que se contabilizaron mil 273 casos.

Las entidades con mayor incidencia de este delito con alto impacto son Veracruz, con 301 víctimas; Estado de México, 187; Ciudad de México, 177; y Puebla, 78; en tres de ellas gobiernan políticos morenistas muy fieles a AMLO: Cuitláhuac García Jiménez, Claudia Sheinbaum y Miguel Barbosa Huerta. Don Alfredo del Mazo aún conserva la etiqueta priista, pero de él nos ocuparemos luego.

Nada de pan, solo circo para los mexicanos, eso sí, a diario, desde las conferencias mañaneras. Son muchas ya las pifias acumuladas por la 4T desde aquel 17 de marzo, cuando proclamó el fin del neoliberalismo; sus hechos han acabado por evidenciar que se trata de un gobierno tan neoliberal como los anteriores.

La “austeridad franciscana” es un claro ejemplo de doble moral; el Gobierno Federal promovió despidos masivos de trabajadores al servicio del Estado, mientras los mexicanos éramos testigos del despilfarro de recursos públicos de sus allegados y familiares. Y lo mismo resultó su lema: “Primero los pobres” resultó solo una frase útil para ganar la elección; y después se arrumbó en el desván de los trastos inútiles mientras a los pobres les quitaban clínicas y hospitales, les cancelaban apoyos como Prospera y Procampo y les negaban obras y servicios.

La 4T no ha sido capaz de construir ni una sola pavimentación en su primer año. Y ahora sus programas insignia fueron recortados en el Presupuesto Esgresos de la Federación (PEF 2020). Los programas “sociales” de AMLO son programas electoreros, y no van a la población para atacar su pobreza y miseria. Los recursos para apoyar a jóvenes de secundaria sufrieron severos recortes; total, ellos no votarán en 2021.

Hay recesión y estancamiento económico, aunque el Presidente lo quiera ocultar; la economía no crece y los bolsillos de los mexicanos empiezan a resentirlo; el desempleo se ha incrementado como nunca antes en México, donde el modelo económico neoliberal está más vigente que nunca.

Y en el terreno social, AMLO se ha exhibido como un gobernante autoritario; las pruebas: su necia intentona de acabar con las organizaciones sociales para desarmar completamente a los ciudadanos. Sus ataques reiterados al Movimiento Antorchista no rindieron los frutos por él esperados. AMLO ha polarizado a la sociedad y está uniendo a todos, pero en su contra.

Durante su primer año de gobierno, AMLO ha hundido al país en una profunda crisis. Y los 32 millones de votos han dejado de ser una carta abierta para hacer y deshacer, aunque repita que tiene otros datos y que el pueblo es “feliz, feliz, feliz”. Por el momento, querido lector, es todo.