Un año de la 4T, balance negativo

Los programas se implementaron; las reformas a la Constitución, a las instituciones y a las dependencias menudearon pero, ¡oh, sorpresa!, no llegaron los cambios esenciales que se esperaban: salud, educación, agricultura, ciencia...

Redacción

2019-12-02
Ciudad de México

No toda la población mexicana, y probablemente no todos sus electores, creyeron que, durante el presente sexenio, y menos durante su primer año, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fuera a erradicar problemas de magnitud tal como la pobreza, la corrupción de los funcionarios de gobierno, la inestabilidad económica, el crimen organizado, la delincuencia en general, etc. Es indudable que una gran parte del pueblo otorgó su voto al partido que finalmente resultó triunfador arrastrada por el hartazgo de un gobierno y un sistema electoral contrarios a los intereses de las clases mayoritarias.

Votar por un cambio de partido gobernante no fue tanto por ingenuidad, sino por rechazo al régimen soportado por más de 80 años y para comprobar la veracidad de las reiteradas promesas del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que se comprometía a atacar de raíz los más graves problemas del país, principalmente el de la corrupción, causa profunda –según AMLO– de todos los males sociales.

El bombardeo mediático para difundir estas promesas corrió a cargo de todos los medios; prensa, televisión, radio y redes sociales, es decir, todos los centros de operación ideológica y educativa del sistema jugaron eficazmente su papel a favor de AMLO; el cambio de partido en el Gobierno Federal tuvo lugar pocos meses después y las promesas continuaron.

Los programas se implementaron; las reformas a la Constitución, a las instituciones y a las dependencias menudearon pero, ¡oh, sorpresa!, no llegaron los cambios esenciales que se esperaban: salud, educación, agricultura, ciencia y tecnología, por mencionar algunos aspectos de la vida pública, continuaron estancadas y en varios de estos renglones empeoró la situación. La economía continuó en declive; la delincuencia alcanza ya niveles más altos que en sexenios anteriores; las denuncias de corrupción se vuelven hoy contra quienes abanderaban el combate contra esta plaga.

Las conferencias “mañaneras” diarias pronto dejaron de ser solo un espacio para la propaganda oficial y se convirtieron en escenario de situaciones chuscas, indignantes y vergonzosas; está fresco aún el recuerdo de algunas frases de AMLO, como ésa de “yo tengo otros datos”, con la que pretendía rebatir sin pruebas la alusión a cifras desfavorables a su imagen de gobernante invicto. Pero los “otros datos” del Presidente no llegaron en 2019. Del balance negativo del primer año de la “Cuarta Transformación” habla buzos esta semana en su reporte especial.