Desde verduras resistentes hasta peces fluorescentes: el futuro de los transgénicos

Las predicciones indican que en un futuro cercano, los organismos transgénicos serán cada vez más comunes

Claudio Augusto Castañón Suárez

2019-11-10
Ciudad de México

Todos los seres vivos comparten algo en común: están compuestos por células que en su interior albergan diferentes sustancias: lípidos, carbohidratos, proteínas y ácido desoxirribonucleico, mejor conocido como ADN. Este último es el encargado de guardar la información genética de un organismo. De forma sencilla, podríamos decir que en el ADN se encuentran las instrucciones para que una célula produzca las proteínas necesarias frente a su especie.

Sin embargo, el código genético es universal, es decir, las células de cualquier organismo son capaces de producir no solo proteínas y metabolitos propios de su especie, sino también de otras especies, si sus células cuentan con la información genética de otro organismo. Esto también ocurre en la naturaleza cuando los virus infectan células de bacterias, plantas o animales, a los que les inyectan su ADN, haciendo que las células de sus hospederos terminen produciendo proteínas de virus en lugar de las propias, ocasionándoles la muerte y ayudando a los virus a reproducirse.

Este mismo concepto fue el que utilizaron los científicos para crear organismos genéticamente modificados o transgénicos, los cuales adquieren características que originalmente no tenían. Para diseñar un organismo transgénico, un científico selecciona la característica de una especie para transmitirla a otra diferente. Ante esto, conoce exactamente cuál es la región del ADN (gen) de la especie original que codifica para trasmitir el rasgo deseado. El gen se copia y es introducido en las células del nuevo organismo, confiriéndole las nuevas características deseadas.

La ciencia ha desarrollado diversas técnicas para manipular células de bacterias, plantas y animales con el fin de introducirlas el ADN de otras especies. Entre estas técnicas destacan: la electroporación o introducción de ADN mediado por electricidad; la transformación mediada por bacterias como Agrobacterium, un parásito capaz de modificar el genoma de las plantas que infecta; el bombardeo con micropartículas recubiertas de ADN, la microinyección y la transfección mediada por un virus modificado que, al infectar las células, introduce el ADN deseado.

Sin embargo, lo más difícil no es transformar a un organismo en sí, sino conocer los genes de los organismos donadores de ADN, entender sus funciones y el cómo podrían funcionar en el organismo receptor de tal gen.

La mayor parte de los transgénicos producidos en el mundo se hacen con fines científicos, es decir, para estudiar los genes de un ser vivo en específico, aunque también se han producido con fines lucrativos, como los que se destinan en el uso agrícola. El mejor ejemplo de este tipo de transgénicos es los producidos por la empresa estadounidense Monsanto, líder mundial en ingeniería genética de hortalizas. Esta empresa produce plantas con diferentes ventajas agronómicas como la resistencia a la sequía, al frío o a los diversos tipos de plagas, como las langostas.

Si bien la presencia de genes de otras especies en hortalizas para el consumo humano no representa ningún peligro para la salud, generalmente el cultivo de plantas transgénicas está relacionado con la presencia de herbicidas como el glifosato, el cual evita que plantas no transgénicas crezcan en los cultivos transgénicos. La presencia de este herbicida en alimentos sí es dañina para la salud y es el principal motivo de la controversia sobre el uso de transgénicos para consumo humano.

Por otra parte, también existen animales transgénicos como los peces cebra neón (comercializados como GloFish), que tienen colores fluorescentes debido a la incorporación de proteínas de organismos como medusas o corales en su genoma, las cuales brindan llamativos colores a un pez que originalmente era de color blanco y negro.

Las predicciones indican que en un futuro cercano, los organismos transgénicos serán cada vez más comunes, aportando plantas con mayor capacidad para crecer en lugares inhóspitos, con más nutrientes y animales llamativos que serán nuestras mascotas. Pero hay que reflexionar en torno a que si estos organismos podrían interferir con la evolución natural de las especies, ya que si son liberadas al medio ambiente de forma irresponsable, podrían competir y desplazar a las especies nativas.