El cempasúchil, emblema tradicional de México

El cempasúchil, además de deleite para la vista, es uno de los componentes emblemáticos de una festividad tradicional y de la cultura medicinal mexicana.

Blanca Dinora

2019-11-08
Ciudad de México

Tagetes erecta es el nombre científico de la especie fanerógama mejor conocida como cempasúchil, llamada así por el origen náhuatl de su nombre, cempoal-xóchitl, que significa veinte-flor o flor de veinte pétalos. En México, esta flor es emblemática de los muertos y en Estados Unidos (EE. UU.) se le llama mary gold. El cempasúchil es una planta herbácea originaria de México; habita en los climas cálido, semicálido, seco y templado. La encontramos principalmente en los estados del centro y sureste del país, sembrada y cosechada bajo el cuidado de los pobladores, también brota de manera silvestre. Su planta alcanza una altura de entre 50 y 100 centímetros (cm), es muy ramificada y sus flores son concirculares de color amarillo intenso. El cempasúchil florece después de la época de lluvias (mayo-noviembre), por esta razón se convirtió en uno de los principales adornos en las fiestas de muertos celebradas del 1° al dos de noviembre, días en los que, según la tradición, las almas de los difuntos vuelven del más allá para estar cerca de sus seres queridos.

Desde la época prehispánica, nuestros ancestros mexicas eligieron esta flor para tupir con sus ramos y pétalos altares, entierros y ofrendas dedicadas a sus muertos. Esta tradición se mantiene hasta nuestros días y, con las calaveritas de azúcar y el pan de muerto, se convirtió en un ícono mundial del Día de Muertos mexicano.

Además de su función decorativa, uno de sus principales y más antiguos usos se halla dentro de la medicina tradicional, pues se le ha utilizado principalmente para contrarrestar malestares estomacales e intestinales. Este beneficio se obtiene de la flor, el tallo o las ramas, que son usados como ungüento, infusión, fomento o mediante la inhalación, dependiendo de los síntomas a tratar. En fecha reciente está siendo aprovechada para la producción de insecticidas.

Es importante destacar que la medicina tradicional permanece en todos los pueblos indígenas de México (alrededor de 67, según el Sistema de Información Cultural de México), que integra un sistema de creencias, prácticas y recursos materiales y simbólicos cuyo origen se remonta a épocas prehispánicas. La transmisión oral de su conocimiento a través de las generaciones ha sido fundamental para reconocerla hoy en día.

Aunque en nuestra cultura estas prácticas resultan esenciales para la atención de ciertos malestares, es necesario cosiderar que la medicina tradicional tiene sus bases en el conocimiento empírico, es decir en la experiencia. Por tal motivo, es indispensable asistir a las revisiones médicas, no sustituirlas completamente con la medicina tradicional para tener un diagnóstico y tratamiento eficaz contra los padecimientos frecuentes. La medicina tradicional puede ser complementaria de un buen tratamiento médico.

Es así como el cempasúchil, además de deleite para la vista, es uno de los componentes emblemáticos de una festividad tradicional y de la cultura medicinal mexicana. De hecho, existe una leyenda que cuenta el origen de la flor de cempasúchil a partir de la historia romántica entre dos jóvenes aztecas, Xóchitl y Huitzilin. Invitamos al lector a conocerla.