El cablebús de Claudia Sheimbaum, deficiente y caro

Los vecinos denunciaron que la supuesta asamblea donde se aprobó el Cablebús fue organizada por la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes de la Ciudad de México (SPBOCIRCDM) con personas ajenas a la comunidad.

Trinidad González

2019-11-03
Ciudad de México

Fotografia Víctor de la Cruz M. 

En la segunda semana de mayo varias familias del pueblo de Cuautepec, de la alcaldía de Gustavo A. Madero, fueron informadas que debían desocupar sus viviendas en un lapso no mayor a tres meses, porque sus predios servirán como base del Cablebús, un sistema de transporte aéreo que conectará la zona alta de esa colonia con la terminal del metro Indios Verdes.

Este modelo de transporte es impulsado por la jefa de gobierno de la Ciudad de México (CDMX), Claudia Sheimbaum, pero los pobladores de Cuautepec lo rechazan porque no se les consultó y la supuesta asamblea vecinal que lo avaló estuvo integrada predominantemente por militantes del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Además, la Asamblea de Cuautepec, agrupación conformada por auténticos vecinos de esta colonia, se opone al Cablebús porque lo consideran oneroso, y porque disponen de una propuesta de movilidad que está incluida en el Proyecto Integral Ciudadano, la cual plantea reestructurar los corredores Cuautepec-La Villa y Ticomán-Politécnico, sería menos costosa y tendría mayores beneficios para la población.

Los vecinos denunciaron que la supuesta asamblea donde se aprobó el Cablebús fue organizada por la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes de la Ciudad de México (SPBOCIRCDM) con personas ajenas a la comunidad, lo cual se evidencia en el acta misma de la “consulta” pues reporta que 700 personas votaron a favor y 28 en contra.

Este número de participantes, destacó la Asamblea de Cuautepec, en resulta extremo ridículo ante el hecho de que en esa área suburbana de la alcaldía Gustavo A, Madero habitan casi 400 mil habitantes y ninguno o muy pocos de los cuatepenses originarios fue invitado a participar en la supuesta “asamblea”.

La Asamblea de Cuautepec increpa también a la Coordinación General del Órgano Regulador del Transporte, a cargo de Pavel Sosa Martínez, porque a principios de septiembre, una semana después de la “consulta”, convocó a una reunión para difundir en detalle el proyecto completo del Cablebús, pero finalmente sólo se mencionó lo poco que ya se sabía.

Sin embargo el 12 de septiembre, la jefa de Gobierno, Claudia Sheimbaum, colocó la primera piedra del Sistema Cablebús, sin que la mayoría de la población conociera el plan ni mucho menos lo hayan avalado. En la ceremonia estuvieron el alcalde morenista de Gustavo A. Madero, Francisco Chiguil Martínez y el titular de la Secretaría de Movilidad de la CDMX, Andrés Lajous.

La señora Sheimbaum aseguró que el Cablebús es “un sistema que está pensado en las personas, en las personas que viven en Cuautepec, que durante muchísimos años no fueron vistas, que no tienen la inversión suficiente (…) es un proyecto social donde el transporte más moderno va para las zonas más necesitadas de la Ciudad de México”.

Al comentar lo dicho por la jefa de gobierno de la CDMX, Juan Téllez, integrante de la Asamblea Cuautepec, afirmó: “Hay otras prioridades que requieren mayor urgencia que el Cablebús”.

Costará tres mil millones de pesos

Con apenas cinco estaciones y un recorrido de 7.7 kilómetros, el costo total del Cablebús será de casi tres mil millones de pesos.  Las dos propuestas de construcción fueron consideradas: una presentada por la empresa austriaca Doppelmayr y otra por la compañía franco-italiana Leitner. El gobierno capitalino asignó el proyecto a Doppelmayr por considerarlo mucho más barato que su contraparte. La diferencia entre una y otra propuesta fue de 73 millones de pesos.

El 28 de junio, la jefa de Gobierno anunció el contrato con la empresa austriaca mediante adjudicación directa.  Esto ocurrió después de varios intentos fallidos de licitación que incluso obligaron a la Secretaría de Movilidad a declarar desierta una de las convocatorias. Doppelmayr había mostrado su interés desde el primer concurso, lanzado a principios de marzo.

Andrés Lajous, secretario de Movilidad, precisó entonces que la razón por la que declaró desierta la licitación pública internacional se debió a los altos costos propuestos por las empresas interesadas en desarrollar el proyecto. Posteriormente, el gobierno hizo una invitación restringida donde compitieron solo cuatro empresas, entre ellas Doppelmayr. Pero en este caso, la convocatoria también fue declarada desierta debido al elevado costo de las propuestas.

“Al no contar con una firma, se siguió con el procedimiento para adjudicar de manera directa el contrato, por lo que se solicitó a dos compañías presentar una propuesta económica”, según el comunicado oficial publicado el 28 de junio. El propio Lajous justificó también la poca participación de empresas y la adjudicación directa.

“Consideramos que el objetivo de tener un proceso competitivo, incluso en la parte de adjudicación directa, es conseguir la mejor propuesta técnica y, digamos, la mejor inversión para la ciudad en términos económicos, la mejor propuesta financiera, decidimos adjudicar a favor de las empresas que le dio al mejor precio en la ciudad”, aseguró.

Sin embargo, sobre Doppelmayr pesan acusaciones en torno a que sus propuestas resultan finalmente mucho más caras que las ofrecidas por otras empresas. A principios de este año, medios informativos de La Paz, Bolivia, difundieron que dicha compañía cobró con sobrecosto la construcción de la línea de cablebús de la capital boliviana conocida como Mi Teleférico, aunque los funcionarios de esta compañía rechazaron la versión.

La oferta de Doppelmayr para construir la Línea 1 del Cablebús,  la cual correrá de Indios Verdes a Coatepec, fue de dos mil 925.5 millones de pesos, incluido el Impuesto al Valor Agregado (IVA), informó Lajous.

Los tropiezos del Cablebús

Leopoldo Acosta García, ingeniero e integrante de la Asamblea Coatepec, informó en entrevista con buzos que durante su campaña política en la alcaldía Gustavo A. Madero Claudia Sheimbaum se comprometió a mejorar la movilidad, pero no fue clara al formular el proyecto que implementaría.  A principios de año anunció el Cablebús, el ocho de marzo lanzó la licitación del proyecto, y a partir de ahí aceleró los trabajos. Sin duda, comentó Acosta, “hay intereses particulares para que se lleve a cabo el proyecto”.

La Gaceta Oficial de la Ciudad de México publicó el documento Manifestación de Interés, donde se hace referencia al arranque de la obra prevista para el 27 de mayo. También se informó que nueve empresas se registraron para participar en la licitación número ORT-CABLEBÚS-LPI-001-2019.

El jueves 23 de mayo fue declarada desierta la licitación de la Línea 1 del Cablebús “por no cumplir con los estándares económicos y técnicos”. Posteriormente, el 27 de mayo, el Gobierno capitalino lanzó una invitación restringida a cuatro empresas internacionales para la construcción del Cablebús con base en un estudio de mercado. Las concursantes fueron Doppelmayr, Leitner, la suiza Bartholet y POMA, de Francia. Dos fueron las que llegaron al final del proceso: Leitner y  Doppelmayr.

El 28 de junio el gobierno asignó de manera directa a Doppelmayr. “Anunciamos la asignación del contrato del Cablebús, el transporte por aire de la Ciudad de México, el transporte más moderno donde más se necesita”, señaló la jefa de Gobierno. 

Según el titular de Movilidad, entre las bondades de este medio de transporte destaca el traslado de alrededor de 160 mil pasajeros al día; es decir, unos cuatro mil pasajeros por hora en ambos sentidos. Dispondrá de las siguientes estaciones: Indios Verdes, Ticomán, La Pastora, Campos de Madero, Cuautepec y un ramal con una sola estación en Tlaxpexco, la zona elevada.

“No le están resolviendo a la población el problema del transporte. La mayoría de la población no va a tener acceso a este transporte, mucho menos los que habitan en  la parte alta, que son los que realmente tienen el problema de movilidad, esas zonas están desatendidas. Pero la oposición, es decir el motivo principal, es que no soluciona el problema. Al contrario, creemos que varios sectores de la población pueden resultar afectados”, precisó Acosta García.

Incluso en una carta enviada a la jefa de Gobierno, destacó la deficiencia, entre las que predominan son tres: “Si el tiempo de recorrido se estima en 46 minutos –según la información oficial del gobierno– se viajará a una velocidad promedio de 12.26 kilómetros por hora, muy lejos de la velocidad permitida en la ciudad. Otra tiene que ver con el número de personas que moverá, el cual ascenderá a cuatro mil por hora en cabinas con un cupo de 10; es decir si las cabinas partieran una a una, se requerirían 6.6 cabinas por cada minuto, o un tren de 33.3 cabinas cada cinco minutos, lo cual técnicamente resulta complicado, sobre todo por el ascenso y descenso ordenado”.

Otro de los grandes inconvenientes detectado por la Asamblea Cuautepec es la distancia promedio proyectada entre estación y estación, el cual es de 2.35 kilómetros. Esta distancia deja fuera a mucha gente que deberá pagar pasaje a la estación más cercana o utilizar otro medio de transporte hasta su destino final. Con esto, el problema de transporte se mantendrá o empeorará.

Sin embargo, la crítica principal radica en el elevado costo de su construcción, ya que casi alcanza los tres mil millones de pesos, una inversión elevada en comparación con otros proyectos que podría concretar el gobierno capitalino. Pero, reiteró Acosta García, el Cablebús “muy probablemente no solucionará el problema de fondo”.

Secretarías con irregularidades

La Asamblea de Cuautepec, por otro lado, ha publicado otras irregularidades cometidas tanto la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes de la Ciudad de México, encabezada por Larisa Ortiz Quintero, como la Secretaría de Movilidad a través del Órgano Regulador del Transporte (ORT), coordinado hasta la semana pasada por Pavel Sosa Martínez, quien supuestamente renunció al cargo.

Claudia Sheimabaum confirmó la renuncia del funcionario debido a retrasos en la construcción del Cablebús. Andrés Lajous negó que la salida de Sosa se debió a las declaraciones donde cuestionó la viabilidad del proyecto de la Línea 1 del Cablebús. Sin embargo, vecinos de Cuautepec coincidieron en que el despido de Sosa Martínez tuvo que ver por el hecho de haber reconocido que el proyecto únicamente beneficiaría al 11 por ciento de los usuarios de transportes de Cuautepec.

En un mensaje enviado a los medios de prensa el ingeniero Acosta García comentó: “para nosotros es muy evidente que Pavel Sosa perdió su empleo por sus declaraciones, que fortalecen aún más nuestras declaraciones, que fortalecen más nuestra posición en contra del Cablebús y porque en el mismo gobierno de la ciudad ya vieron que hay una efervescencia de los vecinos que están en contra de una solución parcial, para unos cuantos, cuando lo que necesitamos es un beneficio para todos”.

La preocupación de los habitantes ahora consiste en que proyecto quedará a cargo de la Secretaría de Obras, dependencia que desconoce el proceso de construcción y el rechazo de los habitantes originado, entre otras razones, porque la “asamblea” organizada por Larisa Ortiz Quintero fue integrada por militantes de Morena y “votaron” a mano alzada.

“Nosotros propusimos que junto a los ejidatarios, es decir que todo el pueblo fuera contemplado, porque esta es una obra importante para el pueblo y ya con esto, nosotros pudiéramos garantizar que la mayoría votaran”, añadió en entrevista Juan Téllez, también integrante de la Asamblea del Pueblo de Cuautepec. Sin embargo, no se hizo de esta manera, ni se consideró la solicitud del pueblo.

Ante esta actitud, los habitantes solicitaron un juicio de amparo para que se consulte el proyecto y se muestre el acta y la invalidez de la misma donde, según la Secretaría de Pueblos Indígenas, la obra fue avalada.

En el fondo los cuautepenses no se oponen a que haya un nuevo proyecto de transporte, pero insisten en que sus necesidades de infraestructura pública básica son muchas y exigen que los gobiernos den prioridad a la construcción de drenaje, redes de agua potable, reencarpetamiento de calles y evitar las inundaciones, advirtió Alejandra Allende, habitante de Cuautepec e integrante también de la Asamblea, quien propuso que es necesario un proyecto de movilidad integral, la cual sea también de calidad.

Otra de las graves consecuencias que el Cablebús acarreará a la población del área de Cuautepec y otras colonias de la alcaldía Gustavo A. Madero –de la que la Secretaría de Movilidad no le interesa– está el desplazamiento de las familias que tienen sus viviendas en las áreas donde se instalarán los 63 pilas o soportes del cableado eléctrico para el nuevo sistema de transporte, cada uno requiere de al menos tres predios actualmente habitados.

Este problema puede compararse con los predios que ocupará estación Campos de Madero, donde desde 80 años funcionan los Campos Deportivos Revolución; y como se trata de un terreno de propiedad ejidal, sus propietarios deben aprobar su cambio de uso, y tal hecho ya generó un conflicto porque la mayoría de ellos desea que pemanezca su función social, como lo evidenció una recolección de firmas del pasado seis de octubre organizado por la Asamblea Cuautepec.

Este medio solicitó en dos ocasiones una entrevista de prensa con la oficina de Ortiz Quintero, pero hasta el cierre de esta edición no tenía respuesta. La misma actitud ha asumido la oficina de prensa de la ORT.

Un proyecto integral

La Asamblea de Cuautepec tiene un proyecto alternativo de transporte que, según sus promotores, beneficiaría a un número mucho mayor de habitantes que el ofrecido por el Cablebús. Este proyecto incluye rehabilitación de avenidas, la construcción de ciclovías, el despeje de unidades automotrices en las principales calles y el reordenamiento del comercio ambulante.

Para desarrollarlo en sustitución al proyecto de la señora Sheimbaum, la Asamblea está recolectando firmas del mayor número posible de ciudadanos. Es denominado Proyecto Integral Ciudadano de Movilidad, y su promotor es el ingeniero civil Leopoldo Acosta García, quien explicó que una vez concluido el tiempo de traslado de Cuautepec a Indios Verdes podría reducirse a 40 minutos de las actuales dos horas y media o tres horas.

La principal propuesta del Proyecto Integral Ciudadano de Movilidad incluye la habilitación de un carril exclusivo con 30 paradas, un carril exclusivo para vehículos particulares y una ciclovía, lo cual agilizará la movilidad. Este plan contempla a tres de las principales vialidades: Las Vías-Ticomán; GAM 1 vaso regulador-Las vías y Ticomán-Politécnico. El costo de este proyecto se reduce a 500 millones de pesos, casi seis veces menor a los tres mil millones del Cablebús.   

Y mientras la Asamblea de Cuautepec espera la respuesta a sus tres cartas enviadas a la jefa de Gobierno y avanzan las obras de construcción, el ingeniero Acosta García insiste en que con este proyecto “el tráfico terrestre empeorará”, que cada vez tiene “el sello del régimen anterior y huele a bisne del proveedor principal”