Por qué la clase obrera pierde terreno: Eric Hobsbawn (II de II)

“Seguramente si Marx hubiese vivido lo suficiente como para ver el mundo de finales del siglo XX habría modificado algunas de sus ideas".

Ángel Trejo

2019-10-27
Ciudad de México

Falta de confianza, el espectro que agobia a la izquierda

En su libro Política para una izquierda racional –que reúne ensayos publicados entre 1978 y 1987, Crónica-Grijalbo- el historiador británico Eric Hobsbawn (1917-2012) incluye críticas y propuestas políticas específicamente dirigidas a los militantes y teóricos del socialismo marxista y a la socialdemocracia europea, hija primigenia pero desobediente de éste a partir de la I Guerra Mundial. En la colección (editada en 1989), Hobsbawn, hay párrafos como los siguientes:

“La falta de confianza es el espectro que amenaza a la izquierda y el objetivo de este libro es precisamente alentarla. Si no creemos que la búsqueda incontrolada de las ventajas privadas a través del mercado produce resultados antisociales y concebiblemente catastróficos; si no creemos que el mundo actual exige un control político y una administración, gestión y planificación también públicas de los asuntos económicos, no podemos llamarnos socialistas”.

“Mientras los políticos de la derecha, probablemente por vez primera, se vanaglorian del término ‘capitalismo’, que solían evitar o parafrasear debido a que esta palabra se asociaba con rapacidad y explotación, los políticos socialistas se sienten intimidados a la hora de emplear o reivindicar el término ‘socialismo’. Pero el capitalismo sigue siendo rapaz y explotador y el socialismo sigue siendo bueno”.

“Seguramente si Marx hubiese vivido lo suficiente como para ver el mundo de finales del siglo XX habría modificado algunas de sus ideas. Pero, con igual seguridad, si viviese en la época en la que la producción no planificada e incontrolada de valores de cambio, sobre todo en unos pocos países capitalistas desarrollados, pone al propio entorno físico del planeta en un peligro inmediato–y con él a la vida humana en su totalidad- consideraría que todo ello reforzaba los argumentos a favor de la necesaria superación del sistema, bien mediante otro sistema o mediante un retroceso a las épocas oscuras”.

“El capitalismo no necesita decir gran cosa mientras evite un desplome repentino como el de 1931 y, después de todo, ha aprendido bastante de lo que sucedió en los años 30. El capitalismo puede refugiarse en la lógica del mercado, como me explicó un millonario neoyorquino pocos días después de la quiebra de la bolsa de comercio: Más pronto o más tarde el mercado vuelve a encontrar un nivel apropiado, con tal que en el intervalo evitemos la revolución”.

“La conciencia de clase, la condición sobre la que nuestros partidos se erigieron originalmente, se enfrenta hoy ante la mayor crisis…”. Esta se debe además a que los “partidos han dejado de ser movimientos, se han alejado de las masas y están dirigidos por funcionarios, no por trabajadores”…”La izquierda dejó en manos de la derecha neoliberal y neoconservadora la iniciativa económica”, cuya dirección política está a su vez en poder de los economistas, los “teólogos de nuestro tiempo”.