Ignacio Ramírez El Nigromante. Memorias prohibidas (II de II)

“No hay Dios, los seres de la naturaleza se sostienen por sí mismos”, el cual le atrajo agresiones de católicos fanáticos

Ángel Trejo

2019-09-08
Ciudad de México

*Cuando el clero atentó contra el defensor de oficio del pueblo pobre

Muchas de las iniciativas legislativas y obras públicas propuestas por Ignacio Ramírez (1818-1879) se concretaron cuando aún vivía. Entre ellas destacaron el Instituto Científico y Literario de Toluca, el primero en el país y modelo posterior a los que el general Porfirio Díaz reprodujo en gran parte de la República. Instituyó la Biblioteca de San Agustín (hoy es de la máxima casa de estudios, la UNAM); estatizó la Biblioteca Palafoxiana de Puebla; creó la Academia de Bellas Artes, varios museos de arte y la Escuela Normal Superior; reestructuró la educación básica, el calendario escolar; reorganizó la Escuela Nacional Preparatoria y edificó en la Ciudad de México un hospital para gente pobre y el Observatorio Astronómico y Meteorológico; alentó la construcción del Ferrocarril México-Veracruz y el canal Tuxpan-Tampico; rescató y copió el Códice Ramírez; diseñó una carta geológica e hidráulica del Valle de México y, con uno de sus discípulos más aventajados, Ignacio Manuel Altamirano, creó la Sociedad Mutualista de Escritores Mexicanos.

Participó como guerrillero en la defensa militar de México frente a las intervenciones armadas de Estados Unidos (1846-1848) y Francia (1862-1866), específicamente en la Batalla de Padierna y la defensa de Mazatlán (1864); padeció prisión una decena de veces por órdenes de los expresidentes Antonio López de Santa Anna, Ignacio Comonfort y Sebastián Lerdo de Tejada y los invasores franceses; vivió un destierro breve en California y en correspondencia a su generosidad como “abogado de oficio del pueblo pobre” –que ejerció a través de sus artículos periodísticos– más de 50 mil personas acompañaron su féretro del Zócalo al Panteón de Tepeyac en 1879. En su anecdotario íntimo más conocido figuran el título del ensayo filosófico con que ingresó a la Academia de Letrán el 18 de octubre de 1836: “No hay Dios, los seres de la naturaleza se sostienen por sí mismos”, el cual le atrajo agresiones de católicos fanáticos y el seudónimo: El Nigromante, así como su posterior excomulgación de la Iglesia Católica cuando se proclamaron las Leyes de Reforma, y él personalmente se dedicó a expropiar los bienes inmobiliarios de esta institución feudal en la Ciudad de México.

Una de las novedades del libro Memorias prohibidas reseña el fallido intento de asesinato por envenenamiento que en su contra acometió una mujer llamada Leonor Guzmán, quien consiguió emplearse como criada de Soledad Mateos, esposa de Ramírez. El complot, denominado “nuevo amanecer”, fue orquestado por el Partido Conservador y el Arzobispo Primado de México, Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos. Pero doña Leonor solo pudo matar un gato casero y tragón que una noche le “madrugó” la cena a El Nigromante. En el prólogo del libro hay un apunte de la historiadora Julieta Gil Elorduy abocado a resaltar el siguiente mérito político y legislativo de Ramírez y sus colegas del Partido Liberal mexicano del siglo XIX: la Constitución de 1857 y las Leyes de Reforma de 1861 lograron crear en México un Estado laico, secularizado y moderno que solo pudo instituirse en otras partes del mundo, incluida Europa, hasta principios del siglo XX.