Juana La Loca

Juana fue encerrada, primero por su padre Fernando El Católico, y luego por su propio hijo, Carlos I de España, para evitar que gobernara

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2019-09-08
Ciudad de México

La industria cinematográfica, aborda frecuentemente la historia. Al igual que los literarios, sus enfoques históricos se expresan mediante el uso de dos formas fundamentales: la  narración de los cambios socioeconómicos y políticos relevantes, acometidos gracias a grandes personajes cuyo pensamiento, acciones acertadas, triunfos y fracasos son determinantes para el devenir histórico de las sociedades; la otra forma consiste en describir a los “grandes actores” de los cambios trascendentes como producto u obra de la lucha de clases; ya que en sus personas se reconcentran los intereses de comunidades humanas enteras, de las que dependen las transformaciones y los cataclismos sociales. Es decir, en la industria cinematográfica también se confrontan la visión idealista o reaccionaria y la óptica materialista dialéctica o científica.

Este comentario introductorio, amigo lector, fue escrito después de ver una cinta que aborda a un personaje de la historia española, Juana de Castilla, más conocida como Juana La Loca, hija de los reyes católicos Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, y madre del famoso emperador Carlo I de España y V de Alemania.

El filme Juana La Loca (2001), dirigido por Vicente Aranda, recrea la infausta vida de esta mujer (encarnada correctamente por Pilar López de Ayala), quien fue despojada de su derecho primero a reinar Castilla, después Castilla y Aragón, y luego el imperio español. Tras la muerte  de sus hermanos quedó como heredera del trono de Castilla al fallecer Isabel la Católica, su madre, Juana se casó con Felipe Archiduque de Austria (de la familia de los Habsburgo), con quien reinó Castilla a partir 1501. Pero en aquellos turbulentos años, cuando España surgía como nación imperial, las ambiciones de los distintos miembros de la familia real hispana generaron intensas confrontaciones por las que Fernando de Aragón encerró a su hija con el argumento de que padecía una enfermedad mental. A la muerte de Felipe Archiduque de Austria, la supuesta enfermedad de Juana se agudizó. Cabe señalar que el enfoque que Aranda da a su cinta es el idealista o reaccionario, porque en su historia fílmica pone énfasis en contar que la tormentosa relación entre ella y su marido se debió a que éste fue reiteradamente infiel y eso le provocó la vesania. Sin embargo, esta versión de la historia oculta las verdaderas razones de la locura de Juana, pues algunos historiadores con mayor grado de objetividad en sus investigaciones, como Gustav Bergenroth en 1860, establecieron que en realidad Juana fue encerrada, primero por su padre Fernando El Católico, y luego por su propio hijo, Carlos I de España, para evitar que gobernara los reinos de Castilla y Aragón, y el imperio territorial más grande de aquella época.

La cinta de Arana, sin acercarse mínimamente a la cientificidad, ofrece la visión que siempre ha convenido a las clases gobernantes de España con base en las “causas individuales” del infortunio de Juana. Pero la versión objetiva, de acuerdo con los historiadores que realizaron investigaciones bien documentadas, revela que Juana fue una mujer muy rebelde, que se oponía a acatar los ritos religiosos católicos, y que esta forma de ser provocaba enojo en sus padres y en la nobleza de aquella época. Es decir, quienes diagnosticaron su “locura” y determinaron su suerte fueron los intereses de una aristocracia ambiciosa e inescrupulosa.

Juana duró 46 años en una casona de Tordesillas donde, según los historiadores, sufrió torturas físicas y psicológicas hasta que murió a la edad de 75 años. La cinta Juana La Loca está bien ambientada, tiene un hermoso diseño de vestuario, buena escenografía y destacadas actuaciones, pero no brinda una visión objetiva y crítica de las causas de la “locura” y el encierro forzado de esta mujer.