Violencia contra las mujeres a la alza en la CDMX

De 2016 a julio de 2019, la PGJCDMX inició 154 carpetas de investigación por feminicidio. La cifra más alta de denuncias por este delito fue de 48 en 2016.

Fernando Nava

2019-09-08
Ciudad de México

La Ciudad de México (CDMX) es la entidad con el índice más elevado de mujeres en situación de violencia, que afecta a 79.8 por ciento de la población femenina con edades de 15 años en adelante, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh), realizada por la Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en 2016. El promedio nacional es del 66.1 por ciento.

La violencia comunitaria, o por ámbito, es la que afecta más a las mujeres en la capital del país, ya que 61.1 por ciento de las encuestadas denunció que en la calle y otros espacios sufren frecuentes agresiones de tipo sexual “tales como piropos groseros u ofensivos, intimidación, acecho, abuso sexual, violación e intento de violación”.

En 30.6 por ciento de las entrevistadas aseguraron haber experimentado violencia física, sexual o emocional en la escuela, y 29.5 por ciento en el ámbito laboral, es decir, en sus lugares de trabajo.

“¿Por qué en una ciudad cosmopolita, que desde hace años ha establecido políticas de género y que tiene legislaciones avanzadas, las mujeres somos violadas, torturadas y vivimos años de violencia doméstica? (…) ¿Por qué en la ciudad con los indicadores educativos más altos del país, desde que nacemos sufrimos violencias múltiples en la escuela, en la universidad, en el trabajo?”, se preguntan Celia Guerrero, Daniela Rea, Emanuela Borzacchiello, Eréndira Aquino y Lydiette Carrión en La violencia en los cuerpos, texto publicado en el portal Pie de página de la Red de Periodistas de a Pie.

“¿Por qué los espacios que cruzamos son violentos? ¿Por qué ninguna forma de empoderamiento parece ser suficiente para evitar que las calles nos rechacen cada vez con más brutalidad? ¿Qué ha hecho la autoridad para advertir las amenazas y proteger nuestras vidas? ¿Hay un lugar verdaderamente seguro?”, continúan las periodistas, quienes definen a la violencia sexual como “el acto más extremo de expropiación de un cuerpo vivo. El paso antes del feminicidio”.

Este tipo de violencia, aseguran, es la más difícil de medir “porque existen datos de cuántas mujeres denuncian, pero no de cuántas mujeres atienden el sistema de salud o los centros de atención integral a las víctimas de violencia”. En el desagregado por años, “la violación sexual permea todos los territorios y las temporalidades”, explican.

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“Para controlar un territorio, hay que marcarlo y para hacerlo se usan cuerpos de mujeres: lanzados al borde de una avenida o mutilados dentro de una maleta en el metro o tirados junto a una casa”, lamentan las comunicadoras.

“En esta nueva cartografía de la violencia en la CDMX, donde las formas de agresión se recrudecen, encontramos que no hay territorio que sea seguro para nosotras. Todas las demarcaciones, desde las consideradas más precarias e inseguras hasta las más privilegiadas, son un espacio de riesgo”, abundan. Para las periodistas en la CDMX hace falta un diagnóstico “que dibuje la complejidad de las violencias” que las mujeres viven en cada alcaldía.

Ser mujer en la CDMX

“Aunque me cueste aceptarlo, siento que ser mujer en la CDMX representa un riesgo y una vulnerabilidad. No he encontrado una mujer que no haya sido víctima de alguna experiencia de acoso en esta ciudad, por mayor o menor que sea. Es muy común escuchar a cada rato y compartir experiencias de este tipo con otras mujeres”, lamenta Ana Karen en entrevista con este semanario.

“Es muy denigrante que una vez que sufres algún tipo de agresión o de acoso, siempre la gente (llámese tu familia, tus amigos), incluso tú misma, busques qué hiciste mal para que haya detonado eso y cómo lo podrías prevenir en un futuro”. Es decir, aparte del riesgo de ser víctima de violencia de género en la capital del país, las mujeres que la sufren están expuestas “incluso a una situación de marginación social”, sostiene la universitaria de 22 años.

En la CDMX, más de tres mujeres denuncian diariamente ser víctimas de violación sexual, una de las manifestaciones de la violencia de género. Tan solo en 2018, el promedio diario de denuncias por este ilícito fue de 3.4; es decir, al final del año la cifra total de carpetas de investigación abiertas por este delito fue de mil 243, según datos de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX).

La cifra contrasta ampliamente con las 305 denuncias registradas en esta categoría durante 2017, con un promedio diario de 0.83 carpetas de investigación abiertas por la PGJ. Según los datos consultados por este semanario, el número de denuncias realizadas por el delito de violación sexual aumentó 407 por ciento de 2017 a 2018.

Hasta julio de 2019 se tenían registradas 635 denuncias por violación, lo que significa tres ilícitos consignados diariamente. Si continúa esta tendencia, al final de 2019 la cantidad de carpetas de investigación abiertas por este delito ascendería a mil 95, menos que en 2018.

La alcaldía con más incidencias por delito de violación sexual en lo que va de 2019 es Iztapalapa, con 108 denuncias (17 por ciento del total); le sigue la alcaldía Cuauhtémoc, con 107 (16.9 por ciento) y Álvaro Obregón, en el poniente de la ciudad, con 83 denuncias de este tipo (13.1 por ciento).

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En 2018, Iztapalapa también registró el mayor número de denuncias por este delito con 273 carpetas de investigación (22.7 por ciento del total); seguido por Cuauhtémoc con 206 (17.1 por ciento) y Gustavo A. Madero con 135 (11.2 por ciento). La alcaldía Álvaro Obregón registró 86 denuncias en todo el año (7.2 por ciento), es decir, solo tres más que las reportadas hasta julio de 2019.

En 2017, la alcaldía con más denuncias por violación sexual fue Cuauhtémoc, con 59 carpetas de investigación (19.3 por ciento); Gustavo A. Madero ocupó el segundo lugar, con 45 (14.8 por ciento) y el tercero Iztapalapa, con 38 (12.5 por ciento). En Álvaro Obregón se registraron solo 13 denuncias (4.3 por ciento del total).

Despertar al acoso

El día que Karen fue víctima del primer acto de acoso tenía 15 años. Recuerda que había asistido a una obra de teatro realizada en un auditorio del Hotel Fiesta Americana de Paseo de la Reforma. Al término del evento al que asistió, organizado por la escuela preparatoria, abordó una unidad del transporte público con destino a Tenayuca, Estado de México, para reunirse con su familia. Era la primera vez que usaba esa ruta.

“El viaje era largo y a mí siempre me ha gustado observar lo que pasa en las calles, así que me perdí en la ventana. Iba pensando en la obra de teatro, en las cosas que iba a hacer ese día; la verdad no estaba prestando mucha atención a lo que ocurría en el camión, hasta que empecé a reconocer el paradero donde tenía que bajar y me preparé para hacerlo.

“Entonces volteé al interior del camión y vi que estaba prácticamente vacío. Solo iba yo, un señor al lado de mí y había dos señoras en la parte delantera del camión, pero justo cuando las vi, ya estaban bajando. Me quedé yo sola con el chofer y con el señor que estaba a mi lado”, narró.

“Lo volteé a ver y no me quitaba los ojos de encima, yo no pude sostener la mirada, así que volví a la ventana. Entonces sentí como ciertos jalones a la altura de mi cadera y cuando giré, el señor me estaba pegando su pene en la cintura y se estaba masturbando junto de mí. La verdad, en ese momento me quedé en shock, no sabía qué hacer. No recuerdo muy bien cómo, pero me paré en el asiento, lo salté y corrí hacia la puerta y le dije al chofer que me bajara”.

Cuando se encontró abajo del camión, Karen recuerda que se sintió muy triste y empezó a llorar. “En lo único que pensaba era que tenía que llorar ahí, porque no podía llegar a mi casa llorando porque me iban a preguntar qué me había pasado”. Confiesa que sintió miedo de decir a su papá lo que había pasado. Justo en ese momento, él la llamó, le preguntó por qué lloraba y le tuvo que contar lo sucedido.

“Me dijo que lo esperara donde yo estaba; fueron por mí mi mamá y mi papá. En la terminal empezamos a preguntar a los choferes y a los checadores, porque mis papás estaban muy enojados, pero me empezaron a atormentar con varias preguntas: que si no había visto cuáles eran las placas del camión, que si no sabía las señas particulares de la unidad y del tipo que me agredió. Todos me empezaron a presionar”.

Incluso su papá la regañó, confiesa Karen. “¿Es que cómo es posible que te subas a un camión y ni siquiera te fijes en las placas?, me dijo. Recuerdo muy bien que ese día traía una blusa escotada de los hombros y él me reclamó: Es que mira, tú también por qué usas ese tipo de ropa”. Ella sintió que su papá la culpó de lo que le había pasado y que él estaba convencido de que ciertas actitudes suyas habían provocado el acto del que acababa de ser víctima.

“No encontramos al señor, desde ahí me quedó una mala experiencia y la verdad sí me arrepentí de haberle dicho. Si no le hubiera dicho, no me hubiera expuesto a esto”. Karen era menor de edad, así que correspondía a sus padres acompañarla al Ministerio Público para levantar una denuncia por acoso sexual; no lo hicieron.

A partir de ese momento, la ahora joven universitaria comenzó a tomar ciertas precauciones: “Como ya no distraerme; ya no me gusta sentarme en las ventanas cuando viajo en transporte público y si veo alguna situación rara, pues intento actuar en el momento, pero son cosas que tienes que desarrollar a partir de esas experiencias”, lamenta. Es triste, pero tienes que aprender a defenderte. La verdad sí es una necesidad.

Karen considera que todos los elementos requeridos por la autoridad para denunciar una situación de acoso sexual en la CDMX obstaculizan la presentación de las denuncias por este ilícito. “Nadie está preparado para que le pase, no vas poniendo todo el tiempo atención en la calle para detectar todos los detalles. Incluso creo que de tanto recapitular el incidente, pierdes o no alcanzas a recopilar los elementos necesarios para que te crean”.

A la alza denuncias por acoso sexual en la CDMX

Hasta julio de 2019 se habían registrado 468 denuncias por acoso sexual en la CDMX, es decir, 2.2 carpetas de investigación diarias por este delito, clasificado de bajo impacto, de acuerdo con datos de la PGJ capitalina.

En 2018 se registraron 455, 13 menos que en lo que va de 2019. La cifra de denuncias se reduce conforme se retrocede en los años. Por ejemplo, en 2017 hubo 227; en 2016 fueron 202; en 2015, quince y en 2014 solo ocho denuncias.

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Entre 2012 y 2013 se denunciaron solo tres actos de acoso sexual en las entonces delegaciones de Azcapotzalco y Álvaro Obregón (julio y agosto de 2012, respectivamente), así como en Tláhuac (enero de 2013). Es decir, durante el sexenio 2012-2017 se registró exactamente el mismo número de denuncias por este delito que en todo 2018: 455.

Esto quiere decir que las denuncias por acoso sexual en la CDMX aumentaron 56.8 veces de 2014 a 2018.

La alcaldía con más denuncias en lo que va del año es Cuauhtémoc (108), seguida por Iztapalapa (62) y Miguel Hidalgo (49). En 2018 encabezaron la lista las alcaldías Cuauhtémoc, con 107 carpetas de investigación (23.6 por ciento); Iztapalapa, con 60 (13.2 por ciento) y Gustavo A. Madero (11.9 por ciento).

En 2017, nuevamente Cuauhtémoc e Iztapalapa fueron las demarcaciones con más denuncias por acoso sexual, con 21.2 por ciento y 15.5 por ciento, respectivamente.

Disminuyen sentencias condenatorias por feminicidio

De 2016 a julio de 2019, la PGJCDMX inició 154 carpetas de investigación por feminicidio. La cifra más alta de denuncias por este delito fue de 48 en 2016. En 2017 se tiene registro de 47 y de 42 en 2018. Hasta julio pasado se habían registrado 17 casos.

De éstas 154 carpetas iniciadas, hasta marzo pasado se habían dictado 57 sentencias en juzgados penales de la CDMX (54 condenatorias y tres absolutorias), a decir de la Coordinación de Información Pública y Estadística del Poder Judicial de la CDMX.

En 2016 se dictaron 35 sentencias condenatorias por el delito de feminicidio y ninguna absolutoria. Es decir, el porcentaje de sentencias fue de 72.91 por ciento, con respecto a los 48 casos registrados ese año.

En 2017, de las 47 carpetas de investigación iniciadas por la PGJCDMX, solo 14 concluyeron en sentencia, de las cuales 12 fueron condenatorias y dos absolutorias. El porcentaje de sentencias condenatorias en relación con los feminicidios registrados ese año fue de tan solo 25.53 por ciento.

En 2018 solo se dictaron ocho sentencias, una de ellas absolutoria. Es decir, de los 42 procesos abiertos por el delito de feminicidio, solo 16.66 por ciento concluyó en sentencia condenatoria. Hasta marzo de 2019 se habían dictado solo dos sentencias, ambas condenatorias, por feminicidio.

Las alcaldías con más crímenes contra mujeres por razones de género son Iztapalapa, que en 2016 registró 16 hechos; en Gustavo A. Madero, de 2017, 2018 y hasta julio de 2019 se han registrado 15 feminicidios (cinco, seis y cuatro respectivamente) y en Tlalpan se han abierto 11 carpetas de investigación por feminicidio entre 2017 y 2018, es decir, un año (cinco y seis respectivamente).

Necesario activar Alerta de Género: ONGs

Anayeli Pérez Garrido, de la organización no gubernamental Justicia Pro-persona, afirma que la CDMX “cayó en un contexto de violencia feminicida que fue permitido por la falta de atención a la violencia y por obstáculos en el acceso a la justicia para las víctimas”. Ante este escenario, Justicia Pro-persona ha solicitado activar la Alerta de Género en la capital del país para coordinar los trabajos de protección a las mujeres entre los gobiernos Federal y local. “Consideramos que estas acciones son adicionales al programa ordinario de política pública del gobierno local y también pueden estar concentrados en un esfuerzo sobre acciones prioritarias en el mismo rubro de prevención, atención y acceso a la justicia, enfocado a disminuir la violencia feminicida: la más extrema contra las mujeres y las niñas”.

Julia Pérez Cervera, coordinadora de la agrupación feminista Vereda Themis, considera que la reducción de la violencia contra las mujeres solo será posible en el momento en el que “se respete la diferencia, se garantice la manera de vivir de cada persona, el derecho de las mujeres a caminar, a pensar, a decidir por su propia vida y a los servicios de salud, educativos y de trabajo: servicios que hagan posible vivir en un estado de derecho y que, a su vez, solamente son posibles en una democracia”.

Para Marilú Raso, de la Asociación Civil Espacio Mujeres para una Vida Digna Libre de Violencia en la CDMX es necesario “hablar y actuar respetando la diferencia; buscar el diálogo que permita el movimiento y generar acciones que generen espacios para que las mujeres, sus hijas e hijos puedan tener una vida libre de violencia en las calles, en los espacios privados y en los espacios públicos”.

Por su parte, María de la Luz Estrada, del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, afirmó que es necesario “articular los esfuerzos diversos de académicas, defensoras de derechos humanos, feministas y víctimas de la violencia contra las mujeres para romper la cadena de la impunidad”.

La cero tolerancia a la violencia contra las mujeres “se tiene que ver materializada con acciones concretas que pueda medir la sociedad, así como las defensoras de los derechos de las mujeres”, manifestó al participar en el diálogo “Cero impunidad y justicia absoluta para las mujeres y niñas víctimas de violencia”, convocado por el gobierno de la CDMX el 14 de agosto pasado.

“El año pasado, según la información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en la CDMX fueron asesinadas 167 mujeres: solo en el 25 por ciento de los casos se iniciaron investigaciones por feminicidio. Seguimos viendo grandes fallas en investigación criminal y ahí hay un gran desafío”, destacó al participar en la mesa convocada luego de la manifestación contra la violencia sexual hacia las mujeres, que terminó en las instalaciones de la PGJCDMX.

Con respecto a la violencia sexual, Estrada informó que en el primer semestre de este año se registraron 369 denuncias por violencia sexual, principalmente en tres alcaldías: Gustavo A. Madero, Iztapalapa e Iztacalco. “Si bien nosotras hemos visto que se han anunciado diversas iniciativas para la prevención, seguridad y procuración de justicia, poco hemos sabido las organizaciones de la CDMX sobre cómo van los avances durante estos primeros ocho meses de gobierno”, denunció.

En ese evento, la representante de Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio pidió instalar una mesa de información para conocer los avances en el tema de procuración de justicia en materia de violencia contra las mujeres, lo que servirá para “tener una radiografía del problema, saber hacia dónde vamos y permitir a las organizaciones civiles colaborar en su solución”.