Las contradicciones del Primer Informe

AMLO se asumió como la encarnación del expresidente liberal Benito Juárez García, de quien citó esta proclama: “Los conservadores están moralmente derrotados"

Martín Morales

2019-09-08
Ciudad de México

En su narrativa personal, ambientada e imbricada con ideologías políticas del siglo XIX, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) reivindicó el pasado 1° de septiembre los supuestos éxitos de sus primeros nueve meses de gobierno, asumiéndose como la encarnación del expresidente liberal Benito Juárez García, de quien citó esta proclama: “Los conservadores están moralmente derrotados (…) el triunfo de la reacción es moralmente imposible”.

En el mismo contexto discursivo trasnochado, el actual Presidente de México incurrió en otro exabrupto que generó controversia entre sus críticos y sus seguidores: al mensaje político correspondiente al primero de los seis informes de gobierno que constitucionalmente debe entregar al Congreso de la Unión, lo denominó “Tercer Informe de Gobierno al Pueblo de México”.

La explicación oficial a este despropósito fue que el pasado 11 de marzo, al cumplir 100 días de gobierno, dio un primer “informe al pueblo” y que el 1° de julio, en el aniversario de su triunfo electoral de 2018, había rendido el “segundo”. Esta aritmética presidencial generó la idea de que AMLO podría ofrecer 18 o más informes de gobierno durante su sexenio.

El Artículo 69º de la Constitución, cuya más reciente modificación se escribió en 2008, concede al Presidente la decisión de asistir personalmente o no ante el pleno del Congreso a cumplir con esta obligación. Esa reforma se hizo para evitar que tal rendición de cuentas siguiera convirtiéndose en el “día del Presidente”, es decir en una festiva ceremonia marcada por aplausos y ovaciones frecuentes, “baños de pueblo” triunfales y serviles “besamanos” en Palacio Nacional.

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AMLO decidió no presentarse ante el Congreso, pese a que el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y sus aliados, los partidos del Trabajo (PT) y Verde Ecologista Mexicano (PVEM) hacen mayoría en ambas cámaras legislativas. Sin embargo, AMLO vivió su “día del Presidente” en Palacio Nacional donde, tras leer su mensaje político, recibió la ovación y el “besamanos” de sus invitados especiales (aunque hubo visibles huecos en la parte final del bloque de sillas).

Poco después, el Presidente de la “austeridad republicana” fue aclamado por el “pueblo sabio” en el Zócalo de la capital de la República en otra edición del AMLOfest, organizada por el Gobierno Federal con atractivos grupos musicales.

Un Presidente que no escucha

Días antes del Primer Informe, algunos analistas y políticos especularon sobre la posibilidad de que el Presidente diera un “golpe de timón” y anunciara el ajuste de algunas políticas gubernamentales que han resultado ineficaces, incluso lesivas para buena parte de la población. Nada de esto ocurrió. AMLO se mostró como siempre, empecinado, ufano, acrítico y provocador.

El analista político, abogado y exlegislador federal Juan José Rodríguez Prats, aseguró a este semanario: “Sucedió lo que yo había anticipado, que no habría ninguna sorpresa, porque desafortunadamente Andrés Manuel es un hombre que no rectifica; que se aferra a sus creencias, a su punto de vista y no escucha; todo eso lo estamos viendo; y para mí, esto nos lleva a una interrogante de futuro: ¿Hacia dónde vamos?”.

Más allá del escenario en que todos los mexicanos son “felices, felices, felices”, diseñado ex profeso por AMLO para sus electores, hubo manifestaciones callejeras en protesta contra sus lesivas medidas. Participaron contingentes de organizaciones civiles y políticas, entre ellas Futuro XXI, grupo en proceso de integración, donde confluyen cuadros y exmilitantes de los partidos de la Revolución Democrática (PRD), Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN), entre otros, los cuales pretenden crear una oposición política contra AMLO y su coalición.

En la Cámara de Diputados hubo un encontronazo entre legisladores de Morena y de fuerzas políticas opositoras, sobre todo las panistas, enojadas por la ampliación arbitraria del periodo del morenista Porfirio Muñoz Ledo como presidente de la cámara, cargo rotativo que le correspondía al PAN. “Democracia sí, autoritarismo no”, decía una manta desplegada en la tribuna de la Cámara de Diputados mientras se realizaba la convulsionada sesión donde fue recibido el Primer Informe de Gobierno y se inició el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión. Las fracciones opositoras del PAN y el PRI cuestionaron ácidamente el desempeño del gobierno de la llamada “Cuarta Transformación” (4T).

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Rodríguez Prats dice al respecto: “Lo que vimos este primero de septiembre puede ser el inicio de una nueva etapa política en el país, porque entrará, ojalá me equivoque, en un profundo desorden y una profunda descomposición. Creo que, efectivamente, hubo mucho entusiasmo para transitar hacia la democracia; arribamos a algo que no era lo que habíamos anhelado como democracia, pero a partir del 1° de septiembre veo un choque entre instituciones que están debilitadas, no fortalecidas en observancia de la ley”.

“Está el lío que tenemos en la Cámara de Diputados por la presidencia; el lío en la Cámara de Senadores (generado por el choque de grupos internos de Morena); la Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene decisiones que tomar en las próximas semanas, las cuales serán cruciales, como la “Ley Bonilla” en Baja California; el caso de los aeropuertos de Santa Lucía y de Texcoco, y un Presidente que está dando señales muy graves de confrontación. El 1° de septiembre no vimos una actitud conciliadora, ni siquiera respetuosa.

“El Informe del 1° de septiembre, lejos de fortalecer al Presidente, deteriora aún más su precaria autoridad, porque una cosa es popularidad, definitivamente sí tiene popularidad, pero está perdiendo autoridad, y eso es muy grave. Y la está perdiendo porque estamos viendo cómo se está trastornando el país, cómo se está resquebrajando el Estado de Derecho. Estoy realmente preocupado”.

La amenaza de desastre

En la médula de la inestabilidad que se avizora está el aspecto económico. La primera alerta sonó al final del primer trimestre de 2019, cuando el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó una contracción de 0.2 por ciento en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) por debajo de los datos requeridos para al menos igualar el 2.2 por ciento de crecimiento promedio anual de anteriores gobiernos también neoliberales.

En el segundo trimestre se reportó un crecimiento de cero por ciento, estancamiento que reforzó la tendencia a la baja que ubica a la economía mexicana, según los especialistas, al borde de la recesión, pese a que AMLO insiste en que crecerá por lo menos dos por ciento en 2019 y llegará a cuatro por ciento en 2024.

Difundido el 31 de julio, el dato preliminar de 0.1 de crecimiento económico en el segundo trimestre, AMLO festejó puerilmente que no se hubiera concretado el supuesto dictamen técnico de recesión económica al hilarse un segundo trimestre con crecimiento negativo. Sin embargo, al conocerse el 23 de agosto el dato depurado de cero por ciento en el segundo trimestre, AMLO afirmó que no le preocupa “el crecimiento económico, sino el desarrollo”.

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El doctor en economía Gerardo Esquivel, quien ha publicado destacadas investigaciones sobre pobreza y desigualdad con el respaldo de la organización no gubernamental Oxfam, ahora subgobernador del Banco de México (Banxico), declaró el 29 de agosto: “No creo que sin crecimiento haya desarrollo. No debe menospreciarse el tema de crecimiento en sí mismo; pero en general, lo ideal, y así lo he expresado en diversas investigaciones, desde la academia, es que este crecimiento permita que los beneficios se distribuyan de mejor manera”.

Consultado por este semanario, el doctor en economía David Lozano, del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comentó: “que el gobierno diga que no importa que haya crecimiento cero es una irresponsabilidad por decir lo menos. Me recuerda el caso de (Mijaíl) Gorbachov, cuando se estaba cayendo la Unión Soviética, decía eso: la falta de crecimiento económico no causaría problemas y se le desató un problema social impresionante.

“Pero lo que está pasando en México ya no es solamente un problema de crecimiento de la economía, sino de los sectores productivos que se van a contraer; y eso tendrá efectos en el empleo, en el ingreso y, en consecuencia, en la recaudación tributaria. Entonces no es un buen síntoma que en México estemos decreciendo y no se ve que vayamos a salir rápido de esto”.

Al igual que otras firmas mundiales, Citibanamex, integrante de Blackrock, el consorcio bancario de inversiones más capitalizado y poderoso del mundo, redujo el 24 de julio su expectativa de crecimiento de la economía mexicana, ya que la calculó en solamente 0.2 por ciento para 2019.

El 29 de agosto, el Banxico reportó que la economía está en “atonía”, es decir, que ante la desaceleración del crecimiento se mantiene floja, no responde. Banxico redujo por quinta ocasión en este año su expectativa de crecimiento, porque lo replanteó entre 0.2 y 0.7 por ciento, la previsión más baja desde la crisis financiera internacional de 2008-2009.

La inflación también amenaza

El Inegi reportó en la primera quincena de agosto que la inflación en México mostró un comportamiento a la baja de 0.08 por ciento, colocando a la tasa anual en 3.29 por ciento, el nivel más bajo observado desde finales de 2016, y dentro de lo esperado por Banxico. Según el instituto, esto fue generado por una reducción en los precios de los productos agropecuarios y en las tarifas gubernamentales.

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Sin embargo, el doctor David Lozano aseguró que la cifra de inflación de 3.29 por ciento es incorrecta y anunció que, a finales de año, la oficina de análisis económico de la máxima casa de estudios del país difundirá un informe, probando así que esta variable económica se incrementa.

En el Inegi, detalló Lozano, los analistas “tienen un problema en la medición de la inflación. De hecho, ya no se está midiendo la inflación, se está usando la metodología estadounidense que iguala la medición de la inflación a la medición del comportamiento de la inversión hacia el consumo, y no es lo mismo. No están midiendo la aceleración de los precios, lo que están midiendo es la tendencia a comprar y ésta sí va a la baja”.

Desconfianza hacia el gobierno

En su reporte sobre la inversión directa en México en torno al primer semestre de 2019, Banxico reportó una tendencia a la baja. En el primer trimestre del año fue de 10 mil 555 millones de dólares (mdd), menor a los 10 mil 981 mdd del primer trimestre de 2018. En el segundo trimestre fue de cuatro mil 34 mdd, mientras que en el mismo periodo de 2018 fue de siete mil 435 mdd.

Los especialistas atribuyen la caída en la atracción de inversiones a México, indispensables para recuperar el crecimiento, a la desconfianza generada por el gobierno de la 4T, y a las cambiantes actitudes de AMLO, quien ha tenido desplantes como la cancelación de las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM) y la suspensión intempestiva de los contratos de gobierno en el rubro energético (petróleo, electricidad y gas).

Al inicio de su gobierno, en diciembre de 2018, AMLO ordenó la clausura de las obras de construcción del NAIM, acción que costará al resquebrajado erario nacional 71 mil millones de pesos para compensar en los próximos meses a los inversionistas que previamente habían suscrito 692 contratos con el Gobierno Federal, según reportó el 28 de agosto de este año el secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), Javier Jiménez Espriú.

AMLO también canceló contratos a empresas farmacéuticas que surten al sistema público de salud, profundizando la falta de medicamentos en los hospitales y centros de salud, que a la fecha no ha sido superada. En el marco de su “guerra contra el huachicol” ordenó, asimismo, el cierre de los ductos de gasolina, con el que a principios de año paralizó buena parte del país. Las pipas no alcanzaron a cubrir el abasto y los ductos se reabrieron. De cualquier manera, la rebatinga con los huachicoleros sigue.

Con la caída del crecimiento económico en el primer semestre del año, según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la creación de empleos fue 88 por ciento menor a la de igual periodo de 2018. En ese lapso se reportaron 20 millones 383 mil puestos de trabajo, comparados con los 33 millones 966 que había entre diciembre y mayo de 2018; es decir, hubo 13 millones 583 mil plazas menos.

El Inegi emitió, el 14 de agosto, un incremento de 3.5 por ciento en la tasa de desempleo para el segundo trimestre de 2019, lo que representó más de dos millones de personas sin empleo. La población que trabaja en la informalidad se ubicó en el nivel histórico de 30 millones 949 mil 627 personas, de un total de 56 millones 951 mil 215 personas que integran la población económicamente activa (PEA).

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) difundió una medición de la pobreza 2016-2018 de cara a la disminución de 53.4 a 52.4 millones de pobres, por lo que el número oficial de personas en este estatus social se redujo en un millón durante ese lapso. Sin embargo, al comparar las mediciones de 2008 a 2018, resulta que hubo un incremento de 2.9 millones de personas en pobreza, pasando de 49.5 millones en 2008 a 52.4 millones en 2018.

El Inegi emitió el pasado siete de agosto su Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior (IMSPMI), donde reportó una reducción de 0.19 por ciento en mayo y, conforme a los datos acumulados, el consumo en 2019 muestra una tendencia a la baja que hasta el primer semestre fue 2.7 por ciento menor a lo alcanzado en 2018.

El reporte de finanzas públicas divulgado en julio, por la Secretaría de Hacienda (SHCP), revela que la recaudación fiscal cayó en un 7.5 por ciento con menos captación en los impuestos Sobre la Renta (ISR) y Valor Agregado (IVA), así como una desaceleración en el cobro de los impuestos especiales (IEPS) que aplican a productos como la gasolina. En el acumulado de enero a julio, los ingresos por ISR se mantuvieron estancados, en tanto los de IVA bajaron 1.7 por ciento.

Recortes y ahorros ilegales

Según los analistas críticos y los políticos opositores, el gobierno de AMLO ha ejecutado lesivos recortes presupuestales “con machete”, sin la ejecución previa de cálculos técnicos y consecuencias sociales. Esta actitud improvisadora u “ocurrente” fue, de hecho, uno de los principales motivos de las renuncias del ahora exdirector del IMSS, Germán Martínez Cázares, el 21 de mayo y de su primer secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, el nueve de julio.

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El domingo 1° de septiembre, mientras AMLO celebraba en Palacio Nacional su triunfo histórico sobre los “conservadores” del siglo XXI, la crisis en el sistema de salud pública por la falta de fármacos, enseres y personal médico –carencia debida a despidos masivos– había provocado el cierre de 300 unidades urbanas del IMSS, y en la mayor parte de la República se resentía la clausura de estancias infantiles; la eliminación del ramo 23 del Presupuesto de Egresos, que se orientaba a financiar obras públicas en comunidades pobres y marginadas; el máximo escamoteo de apoyos para la producción en el campo y la desatención financiera a nueve universidades públicas estatales que a finales de 2019 no podrán sufragar sus gastos más elementales.

En contraste con estos graves padecimientos sociales, el 30 de agosto, la SHCP reportó un subejercicio de 197 mil 800 millones de pesos del PEF-2019, cantidad que no fue gastada por el gobierno de la 4T pese a que estaba obligado a hacerlo, según el mandato de la ley presupuestaria. Pero para AMLO, estos incumplimientos no fueron un desacato ilegal, sino “ahorros”.