La biósfera de Los Tuxtlas, en peligro de extinción

La Biósfera de Los Tuxtlas es una de las cinco regiones de mayor endemismo de árboles en México, con la presencia de 26 de las 41 especies arbóreas exclusivas de las selvas húmedas de la vertiente del Golfo de México y el Caribe.

Yamiri Rodríguez

2019-08-31
Ciudad de México

La Reserva de la Biósfera de los Tuxtlas, que alberga gran cantidad de especies de flora y fauna endémicas y uno de los pocos pulmones naturales de Veracruz y México, se quedó desprotegida a principios de año porque el Gobierno Federal eliminó los apoyos que daba a 450 ejidatarios a través del programa de Pago por Servicios Ambientales. Hoy los veracruzanos lanzan un llamado de auxilio para rescatarla de ese peligroso atentado ecológico.

En noviembre de 1998, el entonces Presidente de la República, Ernesto Zedillo Ponce de León, decretó que poco más de 155 mil hectáreas de superficie del sur de Veracruz, donde se ubican los municipios de Ángel R. Cabada, Santiago Tuxtla, San Andrés Tuxtla, Catemaco, Mecayapan, Tatahuicapan de Juárez, Soteapan y Pajapan, se integraran en la Reserva Natural de la Biósfera de Los Tuxtlas.

La estructura topográfica, hidrográfica y biológica de esta región se conforma con tres espacios microrregionales que se hallan aproximadamente 150 kilómetros del Puerto de Veracruz: el volcán de San Martín Tuxtla, la Sierra de Santa Marta y la Laguna de Catemaco.

Es el hogar de 565 especies de aves, 139 mamíferos, 166 anfibios y reptiles, 109 peces y mil 117 insectos; además de casi tres mil especies representativas y endémicas de flora como el palo de perdiz, el pochote, el higuerón, la higuera dorada, el mastate y la chaca. Su vegetación está conformada por bosques mesófilos de montaña, coníferas, encinos, selva perennifolia, vegetación hidrófila y los casi extintos manglares.

El cinco de julio de este año, el Gobierno Federal anunció que dejaría de pagar los servicios ambientales que los ejidatarios brindaban a la Reserva de la Biósfera de Los Tuxtlas, con lo que puso en riesgo su subsistencia no solo futura sino en el corto plazo.

Una riqueza inigualable

De acuerdo con información de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), esta reserva es depositaria de una enorme biodiversidad, solo comparable con otras pocas áreas de México. En su entorno se identifican hasta 15 tipos de vegetación que contiene uno de los últimos reductos de selva húmeda en el país.

Las investigaciones florísticas registran dos mil 697 especies, subespecies y variedades de plantas, 30 de ellas registradas como amenazadas (dos endémicas), 17 en peligro de extinción (seis endémicas) y 21 sujetas a protección especial (una endémica). Además, al menos 730 de sus especies tienen algún uso, donde destacan más de 300 con fines medicinales y cerca de 200 para uso alimenticio.

La Reserva Natural de la Biósfera de Los Tuxtlas es una de las cinco regiones de mayor endemismo de árboles en México, con la presencia de 26 de las 41 especies arbóreas exclusivas de las selvas húmedas de la vertiente del Golfo de México y el Caribe.

A decir de los especialistas, la biósfera representa un banco de germoplasma para la reproducción y conservación de especies de importancia ecológica. Las investigaciones faunísticas registran 565 especies de aves, descritas como poco comunes debido al aislamiento ecológico y a los factores ambientales prevalecientes, de las cuales existen dos especies y cinco subespecies endémicas, 31 están amenazadas, 63 sujetas a protección especial y 16 se encuentran en peligro de extinción; 139 especies de mamíferos, reportando una especie endémica, 11 especies amenazadas, 12 en peligro de extinción y siete definidas bajo protección especial; 120 especies y subespecies de reptiles, 10 especies amenazadas, siete en peligro de extinción, 33 bajo protección especial y 10 son endémicas; 46 especies de anfibios, 19 bajo protección especial y cuatro endémicas; 861 especies de mariposas, 23 especies y 10 géneros de abejas sin aguijón, 133 especies de libélulas, 118 especies de coleópteros cerambícidos, 164 especies de escarabajos y más de 50 especies de insectos acuáticos.

Por lo anterior, la Reserva de Los Tuxtlas es también un centro importante para la investigación científica.

El pago de servicios ambientales

En 2003, el gobierno mexicano inició el pago de servicios ambientales por medio de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), a través de cuatro vertientes: El Programa de Servicios Ambientales Hidrológicos (PSAH); el Programa para Desarrollar el Mercado de Servicios Ambientales por Captura de Carbono y los Derivados de la Biodiversidad y Fomentar el Establecimiento y Mejoramiento de Sistemas Agroforestales (PSA-CABSA; el Proyecto de Servicios Ambientales del Bosque (PSAB) destinado a promover los mercados o mecanismos semejantes para encauzar el pago de los usuarios hacia los proveedores de servicios ambientales del bosque; y ProÁrbol, programa que recoge y mejora las experiencias de PSAH, CABSA y PSAB para incluirlas como cuatro de sus cinco conceptos de apoyo: Servicios ambientales hidrológicos, conservación de la biodiversidad, sistemas agroforestales con cultivos bajo sombra y desarrollo de la idea del proyecto de secuestro de carbono.

Este último es el que recibían anualmente con un monto de siete mil pesos, 450 ejidatarios, quienes se dedicaban al cuidado de dos mil 800 hectáreas ubicadas en las comunidades Barrio Lerdo, Perla de San Martín, Santa Rosa Abata, Adolfo Ruiz Cortines, Miguel Hidalgo y Costilla, Sihuapan, Caleria, Belén Grande y Belén Chico, Emiliano Zapata, Plan Agrario, Primitivo R. Valencia y Primero de Mayo de la Biósfera de los Tuxtlas.

Roberto Enríquez Ruiz, coordinador regional de programas federales, señaló en una reunión con ejidatarios de los Tuxtlas que no habría recursos para ese programa, y reconoció que el programa Sembrando Vida, del Gobierno Federal del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), no alcanzaría para todos.

“Obviamente, este programa no es universal, no alcanza para todos, no podemos jalar la cobija para descobijar a otros; el presupuesto no alcanza para todos. No puedo comprometerme porque no estamos en la disposición para ello”, apuntó el funcionario federal.

Los servicios ambientales que la Biósfera proporciona a las poblaciones de la región son: el abastecimiento de agua dulce a los municipios del sur, entre ellos Acayucan, Minatitlán, Coatzacoalcos, San Andrés Tuxtla, Santiago Tuxtla, Catemaco, Jáltipan y Ángel R. Cabada.

La reserva regula además el clima de la región, pues mantiene estable la temperatura y propicias condiciones favorables para una alta precipitación pluvial durante todo el año. También desempeña una tarea importante en la captura de carbono gracias a su componente forestal, el de mayor tamaño en las costas del Golfo de México y cercano a ciudades industriales como Minatitlán, Coatzacoalcos y Veracruz.

El diputado federal veracruzano, Carlos Alberto Valenzuela González, explicó que los cuatro millones de pesos anuales que el gobierno de AMLO se ahorró con el corte de apoyos a la Biósfera de los Tuxtlas, podrían propiciar la devastación de ésta en el corto plazo.

Luego de un recorrido por el sur veracruzano, el legislador anunció que en los próximos días llevará este asunto al Palacio Legislativo de San Lázaro. En conferencia de prensa advirtió que “antes de que concluya el año, veremos cómo comenzarán a sembrar en la región, lo que significará tala y depredación de especies”.

“Nos enteramos por los compañeros ejidatarios de que hubo una reducción al programa de Conafor que apoyaba precisamente a este tipo de zonas, que son pulmones del estado de Veracruz y del país. La selva de los Tuxtlas es la selva tropical más al norte en el mundo, una joya que muchos desconocemos, por eso hacemos el llamado a hacer un reajuste presupuestal y no les quite el apoyo a los ejidatarios, quienes dedican su tiempo a la construcción de ejidos sociales en la comunidad”, abundó.

Valenzuela González advirtió que con lo que recibían los guardianes de la selva limpiaban caminos, cuidaban que no hubiera cacería ni tala inmoderada. Ahora muchos de ellos descuidarán la Reserva de la Biósfera y podrían emigrar hacia otras regiones de Veracruz o del país.

La pelea política de la Biósfera

El presidente municipal de San Andrés Tuxtla, Octavio Pérez Garay, denunció el pasado cuatro de julio: “Nuestra biósfera es una de las más importantes del mundo, hoy hay que unirnos para que no se corra el riesgo de su destrucción. Es un tema de conciencia, por nuestros hijos, por nuestra tierra”, afirmó el munícipe independiente.

Sin embargo, unos días después, el diputado local por dicho distrito, el morenista Juan Javier Gómez Cazarín, acusó a Pérez Garay de haber pavimentado un camino que conduce a la Reserva, por lo que previó que realizarían una investigación de esta obra.

“Vamos a hacer una investigación profunda de esta obra, sin contrato; solo han estado tirando asfalto a no sé cuántos kilómetros; eso lo vamos a investigar; eso es lo que nos debería comunicar el alcalde, porque no tenemos conocimiento de esto. Él siempre ha tenido las puertas abiertas para venir a hablar con nosotros, si no acude al Congreso del Estado sus motivos tendrá, lo que puedo decir es que se ha estado viendo mucho en San Andrés el tema del medio ambiente”, concluyó el legislador.

El también presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) consideró que resulta incongruente que el gobierno estatal proteja la Biósfera y que las autoridades locales se presten a afectarla.

Hasta el cierre de esta edición, la secretaria de Medio Ambiente en la entidad, María del Rocío Pérez Pérez, no ha hecho ningún pronunciamiento respecto a la cancelación de pagos por servicios ambientales a los ejidatarios, ni ninguna otra autoridad estatal o federal.

Pero mientras las disputas partidistas continúan, el mono araña, el saraguato negro, el cacomixtle, la nauyaca, el tucán, el águila elegante, la paloma perdiz de Veracruz, el hocofaisán, el loro cariamarillo, y otras endémicas como los lagartos alicante y la asterácea, el mimbre o el bejuco de tuza, se hallan a su suerte, desprotegidos y a punto de extinguirse.