La pobreza en México sobrepasa las cifras oficiales

Última medición en 2018 reportó que solo había 52.4 millones de pobres, revelaron que el número real de éstos sobrepasa los 80 millones y que al menos siete de cada 10 mexicanos viven en la pobreza.

Trinidad González

2019-08-31
Ciudad de México

Fotos: Víctor de la Cruz M. 

Ciudad de México. - Estudios con una metodología mucho más rigurosa que la usada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), cuya última medición en 2018 reportó que solo había 52.4 millones de pobres, revelaron que el número real de éstos sobrepasa los 80 millones y que al menos siete de cada 10 mexicanos viven en la pobreza.

Uno de ellos es el Método de Medición Integrada de la Pobreza (MMIP) que el Consejo de Evaluación del Desarrollo Social de la Ciudad de México (Evalúa) utilizó para medir los niveles de pobreza en el periodo comprendido entre 2012 y 2018, con el cual contabilizó 72 millones de personas, es decir, 11 millones más que el reportado por el Coneval.

La metodología del MMIP incluye la medición de las carencias de drenaje y agua potable, luz eléctrica, hacinamiento y materiales de los hogares; el acceso a la educación y la salud; los salarios que están por arriba o abajo del salario mínimo y aún el tiempo que las familias tienen disponible para buscar ingresos adicionales en otras actividades.

Evalúa, que apoyó sus análisis en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) de 2016-2018, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), identificó que casi 3.5 de cada 10 personas vivían en pobreza extrema, que otros 3.5 se hallaban en pobreza moderada y que siete de cada 10 vivían en pobreza multidimensional.

Araceli Damián, directora de Evalúa e investigadora de El Colegio de México (Colmex), explicó que la diferencia en las cifras sobre la pobreza aportadas por el Coneval y su organización, se debe a que la institución del Estado mexicano evalúa indicadores socioeconómico menos amplios que los que contempla aquélla.

Por ejemplo, explicó, Coneval considera persona no pobre a quien cuenta con educación primaria, mientras que Evalúa la analiza como tal aún si tiene preparatoria, porque este nivel educativo no es garante infalible de tener un mejor ingreso salarial. De igual forma, si una familia en su casa dispone de piso de cemento, ya no es contemplada en pobreza pese a que carezca de otros servicios.

“Los pobres son los que más trabajan, el mayor número de horas lo ocupan trabajando. Ellos no pueden dejar de trabajar, pero aun así no salen de la condición de pobreza”, advirtió la investigadora durante la presentación del estudio social.

Previamente, en 2017, el creador del MMIP y también investigador del Colmex, Julio Boltvinik, había formulado esta pregunta en sin embargo.com: “¿Se tiene una noción real de la pobreza en México? No. Las cifras que yo calculé dan 100 millones de pobres en 2014. Ése es el dato absoluto y en porcentaje corresponde al 83 por ciento de la población. Dentro de esos hay por lo menos tres niveles de severidad en la pobreza: indigencia, pobreza intensa y pobreza moderada”,

Otro análisis que difiere con las cuentas del Coneval fue realizado por la agrupación Acción Ciudadana Frente a la Pobreza (ACFP), que estimó en 61 millones de personas el número que viven pobreza por ingresos –es decir, disponen de menos de un salario mínimo para sobrevivir y en 71.7 millones el número de mexicanos sin acceso a la seguridad social, cifra que equivale al 57 por ciento de la población.

“Tenemos a la mayoría de los mexicanos que trabajan mal pagados y sin acceso efectivo a la salud y a la protección social. Ésa es la causa de la pobreza. La solución no es solo el crecimiento económico, sino eliminar las injusticias del mercado laboral”, destacó Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de Frente a la Pobreza, tras presentar la radiografía socioeconómica del país con base en el análisis detallado de la estadística oficial.

En la información del Inegi, en efecto, hay datos reveladores sobre la dimensión real o aproximada de la pobreza en México. Por ejemplo, en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2018 se confirma la enorme brecha que hay entre las familias más pobres y las más ricas, pues las primeras ganan hasta 18 veces más que las segundas.

Estas diferencias se entienden mejor en “pesos”, pues un trabajador de salario mínimo gana 101 diarios o tres mil 37 pesos al mes, un empresario de nivel medio o un empleado gerencial de clase media alta tiene un ingreso mensual en promedio 55 mil 583 mensuales, es decir mil 825 pesos al día.

Obviamente, los grandes ingresos del uno por ciento más rico de México no tienen medición “ni vela en este entierro.  La ENIGH-2018, sin embargo, reporta que el promedio mensual creció con respecto al 2016, año en el que la diferencia entre los ingresos que percibían las familias más ricas con las más pobres era 21 veces mayor.

“Esforzarse y no progresar; tener talento y no poder explotarlo; estar determinado por el origen y no por el mérito. El que una persona no alcance a cumplir con su potencial por razones externas no es nada menos que una tragedia”, afirma el estudio Movilidad social en México 2019: hacia la igualdad regional de oportunidades, elaborado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

Y añade que, en 2018, “en el marco de las elecciones federales, los medios recogieron un dato que prácticamente no ha cambiado desde que levantamos la Encuesta ESRU de movilidad social en México (ESRU-EMOVI) por primera vez hace más de diez años: al menos siete de cada 10 mexicanos que nacen en el peldaño más bajo de la escalera socioeconómica del país no logran superar la condición de pobreza durante su vida. En otras palabras, la ausencia de un piso parejo de arranque y avance en la vida para todos los mexicanos hace que, en nuestro país, la pobreza se herede”. Dicho de otra forma, quien nace pobre, muere pobre.

Los “otros datos” del Coneval

En agosto del año pasado el Coneval presentó su estudio Diez años de medición de pobreza en México, avances y retos en política social, en el que analiza la evolución que la pobreza tuvo entre los años 2008 y 2018, es decir, entre el último periodo gubernamental de Felipe Calderón y los seis del gobierno de Enrique Peña Nieto.

En el documento se afirma que los números de los habitantes en pobreza y pobreza extrema variaron y que se avanzó en la disminución de los mexicanos ubicados en esta última categoría. El organismo asegura que, en esa década, el combate a la pobreza se redujo anualmente 0.24 puntos porcentuales y que el número de pobres en 2018 era de solo 52.4 millones de personas.

La investigación del Coneval, presentada por su actual titular José Nabor Cruz y su equipo técnico, informó asimismo que entre 2010 y 2015 en casi 50 por ciento de los municipios del país –mil 185 de los dos mil 458 que hay en la República, aumentó el número de personas en situación de pobreza.

A decir del Coneval en 2012 se registraron 53 millones de personas en situación de pobreza; dos años despué, la cifra se elevó a 55 millones 341 mil; en 2016 se redujo a 53 millones 418 mil 151 y en 2018, el número de mexicanos pobres bajó a 52 millones 425 mil 887. Las personas en situación de pobreza extrema pasaron de 12 millones 328 mil 176 en 2008 a nueve millones 310 mil 153 en 2018. La suma de los mexicanos pobres y los pobres extremos da la cifra de 61 millones 736 mil 40.

El documento asegura además que 24 estados de la República lograron reducir su porcentaje de pobreza. Los tres que bajaron sus índices de pobreza con más de 10 puntos porcentuales fueron Aguascalientes, que pasó del 37.6 al 26.2; Tlaxcala, del 59.6 al 48.4 e Hidalgo, del 55.2 al 43.8 por ciento. Las entidades que más elevaron su nivel de pobreza fueron Chiapas, con 492 mil nuevos pobres; Guerrero, con 92 mil; Oaxaca, 360 mil y Veracruz, un millón 209 mil personas.

Se quedan sin comer

Carina Trejo Escamilla, vecina de Tizayuca, Hidalgo, vive junto con su madre en situación de pobreza debido, básicamente, a que solo trabaja en ocasiones y lo poco que gana debe gastarlo en alimentos, cuyo precio es muy elevado, empezando por el de las tortillas, el alimento básico de los mexicanos. “La vida aquí es difícil, he ido a buscar trabajo, pero no hay y cuando he tenido la oportunidad apenas y me pagaban mil pesos a la semana, y eso no alcanza ni para comprar la despensa. Hay veces que no tenemos ni para comprar tortillas que también están caras”, afirma desconsolada.

Hidalgo fue uno de los tres estados que, según el Coneval, entre 2008 y 2018 redujo de 55.2 al 43.8 por ciento el número de pobres; es decir, de un millón 443 mil 600 personas a un millón 311 mil 100 pobres, cuya cifra neta de menos pobres fue de 132 mil 500 personas. El gobernador hidalguense Omar Fayad Meneses celebró estos resultados como un gran logro.

“En los números dicen que ya somos menos pobres, pero aquí estamos nosotros, no tenemos ni lo mínimo para vivir”, dice Carina después de conocer los resultados en los medios de comunicación. Incluso agregó que, junto a un grupo de vecinos, han solicitado al gobierno actual la ejecución de obras públicas básicas como son las redes agua potable y drenaje, de la cuales carecen en su colonia. Pero la respuesta del mandatario ha sido nula.

“He solicitado al gobierno estatal de Omar Fayad que nos ayude a pavimentar nuestra calle, que traiga agua potable y que instale el drenaje, pero siempre nos ha ignorado”. De los otros servicios mejor ni quiere hablar. “Es muy raro todo. Cuando hay medicinas en los Centros de Salud, siempre nos dicen que no hay medicamentos, y que tengo que esperar. Esto no es solo en el municipio, es en todo el estado. La gente gana muy poco y no tiene para ir a hospitales privados; lo poco que nos pagan lo usamos para comida”.

El testimonio de Carina es el mismo de millones de mexicanos en la mayor parte de la República.

 

El campo es el área territorial con más pobres, pues contiene 55.3 por ciento de la población nacional, en tanto que las zonas urbanas solo registran 37.6 por ciento. Entre la población rural, el componente social más pobre se localiza en las comunidades indígenas, con 74.9 por ciento.

Según el Coneval, los retos para la actual administración son dos: “La política pública debe seguir atendiendo todas las carencias sociales, particularmente aumentar el ingreso de las familias; y ampliar la cobertura de la seguridad social”.

Estas recomendaciones parecen hacer eco al lema de campaña del actual Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) “Primero los pobres”, pero durante su primer año de gobierno, este se ha limitado a promover los programas de asistencia social que, de acuerdo con analistas, están lejos de mejorar el bienestar de las familias.

El asistencialismo no combate la pobreza

En entrevista con buzos José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico AC (IDIC), refirió que la principal causa de la pobreza en México es el bajísimo nivel de los salarios y que mientras los trabajadores no eleven sus ingresos aquélla seguirá siendo el mayor problema nacional.

“Al no generarse un empleo formal, las familias no tienen acceso a los sistemas de salud, de servicios sociales y de prestaciones por parte del sistema de salud; esto es relevante porque además de medir el ingreso, se toma en cuenta que, si los mexicanos tienen acceso a los sistemas de salud y de seguridad social, esto repercutirá en su desarrollo”.

De la Cruz fue enfático al resaltar que los programas sociales, tanto del actual Gobierno Federal como de los gobiernos anteriores no sirven, porque no atacan realmente la pobreza: “Los programas de atención social no sirven para reducir el número de personas en situación de pobreza. Los estudios muestran que el círculo de la pobreza es un círculo vicioso, que implica que al final del día los programas tienen probablemente la capacidad de limitar la pobreza, pero no la revierten”.

Alfredo Elizondo, coordinador de Gestión Social y Cooperación AC (Gesoc), coincidió con este diagnóstico y explicó además que solo algunos de los programas sociales –al menos los que evaluó el Coneval en el pasado más reciente– lograron sus objetivos (entre ellos las Estancias Infantiles, el Seguro Popular y Prospera) y que otros tuvieron bajo desempeño debido a la opacidad con la que fueron utilizados. En la misma situación pueden ubicarse los programas sociales de los gobiernos estatales, la mayoría de los cuales se ejercen con la sinergia adecuada de los federales.

Explicó a buzos que la pobreza no puede combatirse a través de transferencias monetarias como las que realiza el Gobierno Federal y aseguró que en tanto no exista un incremento en el ingreso familiar a través de mejores salarios, los niveles de pobreza en México seguirán al alza. 

“Si nosotros quisiéramos hacer una proyección de cuánto nos llevaría eliminar la pobreza al ritmo que vamos –es decir, con base en transferencias monetarias y con los resultados de éstas en los últimos 10 años, nos tardaríamos unos 175 años y tendríamos que gastar cerca de 110 billones de pesos del presupuesto federal. Es decir, la estrategia no es la acertada”.