Lucas Alamán, el conservador mexicano por antonomasia (I de II)

Promovió la industrialización, el uso de las máquinas de vapor, las tecnologías productivas, las ciencias en general y las artes

Ángel Trejo

2019-08-18
Ciudad de México

Lucas Alamán y Escalada (Guanajuato, 1792-México, 1853) fue uno de los políticos e intelectuales conservadores con mayor influencia ideológica del México decimonónico. Nació en una familia criolla muy rica, hispanófila, católica y opositora de la Independencia. Entre 1814 y 1818 se educó en España, Francia, Gran Bretaña; recorrió Italia, Holanda, Bélgica, Suiza y Alemania. Estudió física, química, mineralogía, alemán, griego y, cuando retornó a México, hablaba con acento “parisién”. En 1822 fue diputado por Guanajuato en las Cortes de España (Sevilla), donde publicó un folleto favorable a la Independencia de México; en tanto formaba la Compañía Unida de Minas, que innovó la separación del oro y la plata mediante el uso del ácido sulfúrico. En 1823 fue secretario de Relaciones Exteriores del general Guadalupe Victoria, primer Presidente de la República. En tres ocasiones más ocupó ese mismo puesto: 1829, 1836 y 1853 (esta última con Antonio López de Santa Anna). En 1833 participó en la definición de los límites fronterizos con Estados Unidos y ese mismo año fue acusado por haber permitido la captura del patricio Vicente Guerrero, imputación de la que fue exonerado por la Suprema Corte de Justicia. En 1836 fue comisionado para negociar en París el reclamo que produjo la famosa Guerra de los Pasteles, primera de las dos intervenciones armadas del imperialismo francés en México.

De 1840 a 1841 fue vicepresidente del consejo de gobierno; y a partir 1842 se hizo cargo de la dirección de la Junta de Industria y Trabajo, desde la que fundó el Banco del Avío; promovió la industrialización, el uso de las máquinas de vapor, las tecnologías productivas, las ciencias en general y las artes; organizó el Archivo General de la Nación y el Museo de Antigüedades e Historia Natural. En 1844 empezó a publicar sus Disertaciones sobre la Historia de la República Mexicana (de la conquista a la independencia), que más adelante fueron base de su Historia de México (dos tomos). En 1849 fue presidente del ayuntamiento de la Ciudad de México, lapso en el que mejoró el estado de cárceles y hospitales. En 1850 fue electo diputado por Jalisco y tres años después volvió a ser canciller, en cuyo desempeño murió a los 61 años.

Pese a su elitismo social y político –jamás concedió valor a las culturas originarias del país– y a su inevitable posición de “historiógrafo de partido”, según el investigador literario Arturo Arnáiz y Freg, su versión de México cuenta con reseñas de hechos y semblanzas de personajes que hasta la fecha representan modelos de objetividad. Tal fue el caso de las de Fray Servando Teresa de Mier, Melchor de Talamantes, José de Iturrigaray, Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos, Félix María Calleja, Agustín de Iturbide y López de Santa Anna, entre otros; y de la deliberada exclusión de los políticos de sus afectos (Guadalupe Victoria y Anastasio Bustamante) o sus desafectos (Vicente Guerrero y Carlos María de Bustamante), a fin de no exponer sus textos a bajas pasiones. En 1939, Arnáiz integró un libro con 14 semblanzas y el ideario de Lucas Alamán –extraídas de su Historia de México– que en 1963 la Universidad Nacional Autónoma de México incorporó a su Biblioteca del Estudiante Universitario