Planes con dinero que no se tiene

Esta “estrategia”, que ha sido defendida por las bancadas del Movimiento Regeneración Nacional y sus grupos parlamentarios aliados, no surtirá el efecto suficiente si no se aplica con tiros de precisión.

Álvaro Ramírez

2019-08-11
Ciudad de México

Con el plan Medidas para apoyar la Economía Nacional, el gobierno lopezobradorista ha comenzado, como dicen las mamás y las abuelas, a “gastarse lo que todavía no tiene”.

Ante la “desaceleración” económica por la que atraviesa el país –que “no recesión”, según la visión del titular de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Arturo Herrera Gutiérrez, aunque hay quienes lo contradicen– se anunció, hace un par de semanas, una “estrategia” para movilizar 485 mil millones de pesos mediante tres acciones:

1. 50 mil millones serán para acelerar la creación de infraestructura con proyectos de inversión sin impacto presupuestal.

2. 320 mil millones en apoyos a la inversión y al consumo a través de 1.2 millones de créditos.

3. 116 mil millones para acelerar contrataciones de obras de 2020”.

Es decir, en agosto, septiembre y octubre de este año se licitarán proyectos cuyo gasto deberá hacerse a partir enero.

Esto quiere decir que desde el octavo mes de 2019 el Gobierno de la República comprometerá el gasto de 2020, que deberá contar con la aprobación de la Cámara de Diputados a más tardar en noviembre de este año.

En realidad, las bolsas presupuestales de los incisos 1 y 3 se adelantan, si bien no en líquido sí en compromisos, de acuerdo con los proyectos que el Gobierno Federal y los gobiernos de los estados deberán presentar.

En términos simples, se están haciendo proyectos con lo que aún no se tiene. La economía mexicana no puede o no debe planificarse así; porque, en muy buena medida, sus ingresos dependen de las rentas petroleras.

Si en un desafortunado vuelco, los precios internacionales del crudo caen, ese dinero no existirá de acuerdo con el monto previsto.

El problema de fondo que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) enfrenta en su primer año de ejercicio fiscal –pese a que su equipo participó en el diseño del Presupuesto de Egresos de las Federación (PEF) de 2019 con la saliente administración de Enrique Peña Nieto– consistió principalmente en que centralizó las decisiones, y no permitió a los estados ni a los diputados federales proponer y cabildear proyectos de infraestructura.

Por primera vez en décadas se anuló una de las principales funciones de los diputados: la gestión de recursos para sus distritos y entidades.

Con el pretexto de que en la “Cuarta Transformación” (4T) no se permitirán los “moches”, se canceló de facto una de las principales facultades de los representantes ciudadanos.

La administración del tabasqueño actuó de manera simplista, pues en lugar de controlar el gasto o imponer candados para la realización de proyectos específicos, que fueran gestionados desde el Palacio Legislativo de San Lázaro, cortó de un tajo la llave de los recursos, y no hay obras ni programas en los territorios de los 300 distritos electorales federales.

Con su plan de Medidas para apoyar la Economía Nacional por 485 mil millones de pesos, de los que 166 mil son directamente para infraestructura, y el resto de 320 mil millones en “apoyos a la inversión y al consumo a través de 1.2 millones de créditos”, el Gobierno Federal cometerá nuevamente un error si no permite la gestión de los legisladores en el destino de esos recursos.

No todos cobran “moches”; pero, en cambio, quienes sí trabajan, conocen de primera mano las necesidades de las comunidades que representan, y en ese esfuerzo, obligación y labor, radica una de sus facultades más importantes y razón de ser de su representación en la Cámara Baja del Congreso de la Unión.

Esta “estrategia”, que ha sido defendida por las bancadas del Movimiento Regeneración Nacional y sus grupos parlamentarios aliados, no surtirá el efecto suficiente si no se aplica con tiros de precisión. No se trata de gastar por gastar, sino de invertir correctamente. Y todavía sería peor si se gasta dinero que aún no se tiene.