AMLO subestima la ciencia en México

El Presidente de la República, en su afán de combatir la corrupción, ha atropellado instituciones, despedido especialistas, reducido el presupuesto a universidades y centros científicos como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Romeo Pérez Ortiz

2019-08-11
Ciudad de México

El Presidente de la República, en su afán de combatir la corrupción, ha atropellado instituciones, despedido especialistas, reducido el presupuesto a universidades y centros científicos como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Sus polémicas medidas de austeridad impuestas a la ciencia y a la innovación tecnológica traerán, desde luego, más pobreza y desigualdad. Esto se debe a que: 1) La innovación y el desarrollo científico y tecnológico son instrumentos centrales para alcanzar el crecimiento económico y el bienestar social en cualquier país, como lo señala la Oficina de Información Científica y Tecnológica para el Congreso de la Unión (Incytu 2018). 2) Los descubrimientos científicos y la generación de tecnología influyen en el desarrollo económico de un país, debido a que la innovación en agricultura, salud, transporte y energía ayudan a reducir los niveles de pobreza, según explica el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública en su documento Ciencia y Tecnología en México. 3) La inversión en ciencia, tecnología e innovación es determinante para el crecimiento económico de un país como lo sostiene la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que enfatiza que la ciencia y tecnología contribuyen en una cuarta parte al crecimiento económico de un país en desarrollo. 

Sin embargo, al Presidente parecen no interesarle en absoluto estas racionales recomendaciones, pues desde el inicio de su sexenio ordenó el recorte de recursos federales en laboratorios e institutos financiados por el Estado. Así lo destacó Lizzie Wade, corresponsal de la revista Science para América Latina, en su artículo, traducido al español el 23 de julio de 2019, y titulado El nuevo Presidente de México sorprende a los científicos con recortes presupuestarios y comentarios despectivos. La autora menciona varios aspectos importantes que quiero compartir con usted, amigo lector: 1) el recorte de 30 por ciento en suministros de oficina y de 50 por ciento en fondos de viajes internacionales y pagos a trabajadores; 2) la pérdida de 12 por ciento de los fondos que administra el Conacyt; 3) el despido de 20 empleados experimentados de apoyo del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y 4) la restricción al uso de electricidad, viajes a conferencias internacionales, seguros de salud y suministros de oficina de los investigadores financiados con fondos federales, entre los que había ecologistas y genetistas.

Además, en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, el programa de ciencia, tecnología e innovación sufrió un recorte presupuestario por un poco más de 562 millones de pesos, pérdida que está afectando total o parcialmente a 97 instituciones educativas y científicas, entre las que se hallan hospitales, servicios, procuradurías, institutos y universidades como el Centro de Investigación y Docencias Económicas (CIDE), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

Pero eso no es todo. Es de dominio público que en los últimos 20 años México ha invertido entre 0.4 y 0.5 por ciento del producto interno bruto (PIB) en ciencia, tecnología e innovación, cifra equivalente a la mitad de la “mínima necesaria” o recomendada respecto de los estándares internacionales reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la cual proponen que debería ser de 2.5 a tres por ciento del PIB; claro está que dicha inversión no se hará realidad en este sexenio, pues en lugar de aumentar se ha reducido.

Ésta es la situación actual de la ciencia en México, estimado lector. En aras de acabar con la corrupción, el Presidente de la República está ahorcando a la gallina de los huevos de oro. AMLO demuestra que ni él, ni su partido, el Movimiento Regeneración Nacional serán los médicos que curarán al pueblo mexicano de sus males mayores, pues quieren curarlo recurriendo a conjuros, a la fe y a las improvisaciones. Así no se puede, señores. Si se quiere acabar con la ignorancia, la pobreza y la desigualdad que han enfermado al pueblo de México, y si se desea conducir a un país hacia el desarrollo y el bienestar, resulta de vital importancia aumentar la inversión en ciencia, tecnología e innovación, como lo aconseja la UNESCO.