Occidente e Irán pugnan por el estratégico Ormuz

La más reciente ofensiva del Gobierno estadounidense contra Irán comenzaba en mayo, tras anunciar que no renovaría los permisos especiales a ocho países para que adquiriesen crudo iraní.

Nydia Egremy

2019-08-05
Ciudad de México

Al urdir su agresiva trama contra Irán, Occidente ha pasado de boicotear la venta del crudo iraní al espionaje con drones y secuestro de un petrolero en alta mar. Para golpear al Gobierno de la revolución islámica, Estados Unidos (EE.UU.) y sus aliados agudizan la tensión en el Estrecho de Ormuz, paso clave de abasto energético del planeta. De ahí la provocadora propuesta de Reino Unido (RU) sobre formar una fuerza naval europea que “garantice” la seguridad en esa región. El objetivo está en consumar el control militar de una región históricamente estratégica para Teherán.

La más reciente ofensiva del Gobierno estadounidense contra Irán comenzaba en mayo, tras anunciar que no renovaría los permisos especiales a ocho países para que adquiriesen crudo iraní. A ese aislamiento económico del Estado persa, Occidente lanzaba una andanada de agresiones con amenazas letales, espionaje aéreo y marítimo, ataques y secuestro de petroleros. Las hostilidades tienen por objetivo dominar el Estrecho de Ormuz (Tangeh-ye-Hormoz), en el Golfo Pérsico, un punto caliente de la geopolítica energética mundial.

A través de ese Estrecho entre Irán y Omán, cruzan unos 19 mil millones de barriles de crudo (mdb) al día la quinta parte del total mundial, derivados de hidrocarburos así como el gas de Qatar, a bordo de buques petroleros. En su punto más angosto, el estrecho mide 50 kilómetros de ancho y 100 en el máximo.

Naciones productoras y naciones consumidoras dependen del tránsito constante y seguro de esos navíos por ese punto estratégico. Por Ormuz fluyen más crudo y gas que por el Estrecho de Malaca (16 mdb) entre Malasia y Sumatra o por el egipcio Canal de Suez (5.5 bdp), según la Agencia Internacional de Energía (AIE).

Aunque patrullan esa vía marítima buques de guerra de EE.UU. con base en Bahrein, entre ellos buques de asalto anfibio dotados de misiles Patriot, tradicionalmente Irán ha sido garante de ese paso a lo largo de sus mil 500 millas de costa en el Pérsico. De ahí que el presidente iraní, Hasan Rohaní afirmara que Irán es “el guardián de la seguridad y la libertad de navegación en el Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormuz y el mar de Omán”.

Por ello, Teherán ve que el futuro del Golfo Pérsico y de su programa nuclear dependen de que Washington levante las sanciones vigentes desde 2011, o al menos sus efectos más graves. “Si la otra parte toma medidas equilibradas y logra un alto al fuego en la guerra económica, habrá oportunidad para que hablemos y lleguemos a una conclusión”, declaró el presidente Rohaní el 24 de julio.

Así se refería el mandatario a la retirada unilateral de EE.UU. del pacto nuclear firmado en 2015 entre Irán, los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la Organización de la Naciones Unidas (ONU) y Alemania. Contra los intereses de EE.UU., y alentado por el lobby israelí, Trump ha puesto a Irán en su mira.

Al azuzar a Teherán, el presidente estadounidense cumple el sueño de Israel en torno a minar la influencia del Estado persa en Medio Oriente, y esa creciente tensión occidental obliga al país de la Revolución Islámica a actuar en consecuencia.

Guerra de petroleros

Satélites estadounidenses vigilaban al Grace I desde abril, cuando estaba anclado en el Golfo Pérsico; tras zarpar, surcó por el Cabo de Buena Esperanza hacia el Mediterráneo, pues es muy grande para cruzar el Canal de Suez.

El dos de julio, EE.UU. informó a Madrid –que reclama la soberanía sobre Gibraltar, que el petrolero iraní va en ruta a Siria, por lo que la Marina española lo sigue. Dos días después, 30 infantes de la Marina británica abordan la nave; ese suceso confirma que Londres obedece a Washington, dicen analistas.

El 19 de julio, en el Estrecho de Ormuz, efectivos iraníes retienen a dos embarcaciones: el Mesdar, de bandera liberiana, operado por británicos (al que pronto liberan); y al petrolero Impero Stena, con sus 23 tripulantes.

Fue detenido por violar la normativa de seguridad del estrecho cuando embistió a un barco de pesca tras ingresar al estrecho por la vía de salida e ignorar los avisos de la Fuerza Naval iraní por apagar su sistema de rastreo GPS. Además, lo escoltaba un buque de guerra británico que intentó impedir su captura, informó el vocero de la Guardia Revolucionaria, Ramezan Sharif.

La eficaz custodia del Estrecho por Irán se confirmaba con la revelación del jefe de la Armada iraní, almirante Hosein Janzadí, de que “todos los barcos enemigos son seguidos por drones desde su origen hasta que entran en la región”. Según Janzadí, el “enemigo” puede observarlos en ciertas zonas, no en todas; y desafiaba: “Debe esperar una sorpresa ahí, donde no puede vernos”.

Hasta ahora, con buena voluntad, hacíamos caso omiso de algunas irregularidades en el Estrecho de Ormuz, pero ese enfoque cambia cuando la otra parte “de modo ilegal lleva a cabo una detención en Gibraltar”, reconoció el vocero iraní Ali Rabieí.

El golpe de efecto iraní exhibía la vulnerabilidad de Reino Unido por sumarse a los juegos de guerra de Donald Trump. El incidente ocurrió al día siguiente de que el Pentágono anunciaba el derribo de un dron iraní por un barco de su Armada, lo que Teherán ha negado con firmeza.

Planes de dominio

El 22 de julio, durante una comparecencia en la Cámara de Representantes, el ministro de Exteriores británico, Jeremy Hunt, anunciaba efectuar pláticas con sus homólogos de la Unión Europea (UE) para formar una fuerza que garantizara “una navegación libre y segura”. Entre 15 y 20 petroleros británicos surcan al día Ormuz; un conflicto complicaría más la situación económica de RU en el umbral del Brexit.

Hunt amenazó: “Si Irán continúa por esta senda peligrosa, deberá aceptar el precio de una mayor presencia occidental en aguas de su litoral, no porque queramos aumentar las tensiones sino porque la libertad de navegación es un principio que Reino Unido y sus aliados siempre lo defenderán”. Pese a su tono belicoso, Hunt advertía que su país no se sumará a la estrategia más agresiva de EE. UU., puesto que mantiene su apoyo al acuerdo nuclear firmado en 2015 con Teherán.

Horas después de asumir como secretario de Defensa de EE.UU., Mark Esper desdeñaba la propuesta de sus aliados británicos para crear una misión europea conjunta que garantice la seguridad en el Golfo Pérsico. “Claramente, existirá una coordinación mutua” en control operativo o algún tipo de vigilancia, consideraba el funcionario.

Según Esper, el Pentágono ya hace operaciones de vigilancia “desde mar y aire” en la región y ve al plan europeo como complementario a la Operación Centinela de coalición Washington, que no ha logrado respaldo aliado. El secretario contempla que el plan europeo y el estadounidense dependan del Mando Central de las Fuerzas Armadas de EE. UU. (el CetCom), responsable de las operaciones en Medio Oriente.

“Si en la zona hay algún barco estadounidense bajo algún tipo de amenaza –ya sea que se le obligue a parar o que quieran incautarlo– contaremos con los recursos para garantizar que algo así no ocurra”.

La coalición multinacional que EE.UU. propone no solo protegería el transporte marítimo en el Golfo Pérsico, sino que extendería su misión al estrecho de Bab al-Mandab, un paso entre el océano Índico y el Mar Rojo –que separa Yemen de Eritrea– y paso obligado hacia el canal de Suez y, de ahí, al Mediterráneo.

 

Ofensiva en el Pérsico

Mayo de 2018   Trump retira a EE.UU. del Acuerdo nuclear de 2015 y restablece sanciones para ahogar la economía iraní.

20 Junio      Irán derriba un dron de EE.UU. por espiar y violar su espacio aéreo. Washington lo niega. Trump anuncia que aprobó un ataque selectivo contra Irán, pero lo suspende porque el Pentágono estima que no sería reacción proporcional.

4 Julio  Día de la independencia de EE.UU. la Marina británica captura en Gibraltar al petrolero iraní Grace I. Teherán acusa a Londres de piratería.

19-20    Irán captura al petrolero de bandera británica Stena Impero por incumplir las normas de navegación; lo que rechaza Londres, que pide a sus barcos evitar el estrecho de Ormuz.

24        Armada de EE. UU. afirma que derribó un dron iraní; Teherán reta a que muestre partes del vehículo.

25        El Comité de Emergencia Cobra, liderado por el primer ministro británico Boris Johnson anuncia que escolatará a sus buques en el estrecho.

27 julio Presidente ruso, Vladimir Putin alerta que una escalada de tensión en Ormuz dañará la economía mundial

 

La idea de mayor presencia occidental –a través de ese cuerpo– en el Pérsico, donde ya navegan numerosas embarcaciones militares y la creciente presencia de EE.UU., preocupa a Irán, que teme el aumento de “conflictos imprevistos”.

Rusia, significativo aliado de Irán, presentó su propuesta a diplomáticos iraníes, árabes, a Turquía, EE.UU. y a la Unión Europea, para bajar la tensión en Ormuz, Según el viceministro de Exteriores ruso, Mijaíl Bogdánov, ese plan se discutirá al Consejo de Seguridad (CS) de la ONU para crear la Organización para la Seguridad y Cooperación en el Golfo Pérsico, con China, EE.UU., India, Rusia, la Unión Europea y otros observadores.

Según Bogdánov, las operaciones de pacificación responderán a petición expresa de las “autoridades legítimas” del país agredido. Y plantea: renunciar al uso de la fuerza, transparencia militar (reuniones de ministros de Defensa y ejercicios conjuntos); control de armamento, zonas desmilitarizadas y acuerdos de lucha antiterrorista. En septiembre discutirán esa propuesta miembros de la Academia de Ciencias de Rusia y sus homólogos internacionales en Moscú.

Estrategia iraní

 “Ormuz es muy importante y no es lugar de juegos o donde un país pueda hacer caso omiso de las internacionales”, explicaba el presidente iraní Hasán Rohani, tras la captura del Stena Impero. Y precisamente ahí es donde el Estado persa desempeña estrategias para reafirmar su soberanía sobre el Golfo Pérsico y mostrar su capacidad de acción ante las presiones de EE.UU. y Reino Unido.

SI no actúa así, EE.UU. cumpliría su consigna de “poner en una jaula a Irán, en un rincón del cuadrilátero”, explica el analista Ardeshir Pashang. Así, con la captura del navío británico, Teherán intenta mostrar que su influencia es determinante en la seguridad del comercio y el transporte de crudo y sus derivados en esa región tan importante para Occidente.

Con cada acción, Teherán pretende que Washington retire las sanciones que le reimpuso tras negarsese unilateralmente del acuerdo nuclear de 2015.  Tanto Teherán como EE.UU. aseguran que no buscan una guerra, pero la tensión bilateral aumenta. Para analistas como Mohamad Marandi, es remoto que se produzca un conflicto, ya que estadounidenses y europeos están conscientes de que el Estado persa se ha preparado y tiene alta capacidad militar. Para el investigador, el programa armamentístico iraní incluye instalaciones militares subterráneas en el Golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz y el mar de Omán. Mientras que el experto del Centro de Estudios Estratégicos de Oriente Medio, Ardeshir Pashang, alerta que en el actual contexto de presiones –y aunque no haya voluntad de llegar a una guerra– sí puede estallar un conflicto inesperado.

 

 Desencuentros y recelo

Reino Unido era muy influyente en el régimen monárquico de los Sha’s iraníes, pero tuvo un sobresalto cuando el primer ministro nacionalista Mohamad Mossadegh nacionalizó la poderosa Anglo-Iranian Oil Company. En reacción, Londres tramó con Washington el golpe de Estado contra el político y reinstaló al Sha Reza Pahlevi hasta 1979, cuando la Revolución Islámica cambiaba ese status quo y Londres rompía relaciones con Teherán.

1980     Grupo anti-revolucionario asalta la Embajada iraní en Londres, exige liberar a 91 presos en ese país; toma 26 rehenes por seis días y ejecuta a un diplomático.

1988     Breve reanudación de lazos, pero se rompen por la amenaza de muerte (fatwa) iraní contra Salman Rushdie, autor del libro Versos Satánicos, considerado provocador por los islámicos.

1999-2001        Bajo la presidencia de Mohamad Jatami, primer intercambio de embajadores en 20 años. El canciller británico Jack Staw viaja a Teherán.

2007     En marzo, 15 militares y marineros británicos son capturados en la frontera entre Irán e Irak y son liberados 13 días después; su nave, la HMS Cornwall estaba en aguas iraníes.

2009     Protestas reformistas alentadas por Reino Unido contra la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad. Irán expulsa a dos diplomáticos británicos; Londres hace lo mismo y detiene a dos miembros de la embajada iraní.

2011     Un grupo de estudiantes islámicos asalta la embajada británica en protesta por las sanciones británicas a Irán. Tras ese episodio, ambos países cierran sus respectivas embajadas.

Julio 2015          La relación bilateral mejora y designan encargados de negocios. Reino Unido firma el acuerdo nuclear con Irán.

Agosto 2015     Reapertura de embajadas. “Es un paso clave para mejorar las relaciones”, dijo el canciller británico Philip Hammond.

Julio 2019          Intercepción y detención de buques por Reino Unido e Irán