El sueño de un San Lazarito poblano

En Puebla los legisladores sueñan con su propio San Lazarito poblano que, por obviedad, sería de dimensiones menores al de la Capital del país, que alberga a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

Álvaro Ramírez

2019-08-05
Ciudad de México

La actual LX Legislatura del Congreso local de Puebla se alista a dejar la sede que ocupa desde 1905 un histórico y céntrico inmueble que data del siglo XVIII– y a construir un nuevo edificio en la opulenta zona de la Angelópolis, en cuyo costo inicial de 300 millones de pesos (mdp) ya comprometió al nuevo gobierno estatal que a partir del primero de agosto encabezará Luis Jerónimo Barbosa Huerta.

El proyecto genera controversia entre los especialistas porque consideran que dicho gasto resulta “innecesario” y contraviene la política de “austeridad republicana” que postulan el presidente Andrés Manuel López Obrador y su partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que además no se ajusta a los cambios de la  “cuarta transformación” (4T).

Sin embargo, el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política y cabeza de la mayoría morenista, Gabriel Biestro Medinilla, argumenta que los sismos de septiembre de 2017 dañaron la estructura del otrora llamado Teatro del Puebla y sus ocupantes enfrentan el riesgo de un derrumbe; aunque el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) afirma que el inmueble está en buenas condiciones y no representa ningún peligro.

Pero tanto Barbosa como Biestro –su hombre de toda la confianza en el Poder Legislativo– ha omitido tanto las observaciones como algunas críticas. El 30 de junio Barbosa anunció una ampliación presupuestal para este objetivo, e insistió en que el recinto está prácticamente destruido, en tanto que Biestro prometió una licitación “transparente y ejemplar” para la construcción del nuevo edificio.

“Tengo el propósito de incrementar el presupuesto del Congreso del Estado para la construcción de su nueva sede… “¿Qué tal si algún día hay un siniestro? ¿Quién me repone a Gabriel Biestro que tanto lo quiero?”, expuso Barbosa.

Palacito legislativo

Los diputados de Puebla, que en septiembre próximo cumplen un año de ejercicio, sueñan con una sede “descentralizada”, que no “obstaculice” la vida cotidiana del Centro Histórico de la capital poblana, donde no tengan que padecer las constantes manifestaciones y actos políticos que generan caos.

Desean algo parecido a lo que sus antecesores federales de la década de los años 70 hallaron en el Palacio Legislativo que se construyó en el patio de maniobras de la antigua estación de trenes de San Lázaro de la Ciudad de México (CDMX), tras abandonar su antiguo sede en el centro de la capital de la República.

En Puebla los legisladores sueñan con su propio San Lazarito poblano que, por obviedad, sería de dimensiones menores al de la Capital del país, que alberga a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

El poblano no es el único caso de apetencia por estrenar sede. En Morelos, todavía durante el gobierno del perredista Graco Ramírez Garrido, el Congreso de esa entidad inauguró en Cuernavaca el pasado 1 de febrero de 2018 un nuevo edificio, más moderno y amplio, para sus 20 legisladores locales, 12 de mayoría relativa y ocho de representación proporcional. Tuvo un costo total de 372 mdp, aunque el proyecto de gasto inicial fue de 300 mdp.

El Poder Legislativo de Puebla está integrado por 41 diputados, 26 de mayoría relativa y 15 de representación proporcional, lo cual permite suponer que la nueva sede parlamentaria poblana deberá ser más grande que la morelense y que por lo mismo, será más costosa.

Previamente, en 2015, el estado de Yucatán se había construido un nuevo recinto legislativo que costó solamente 140 mdp para 25 integrantes de la legislatura.

Las contradicciones

A pesar de que en el proyecto de cambio de sede la mayoría de Morena cuenta con el apoyo prácticamente de los demás grupos legislativos y del próximo gobierno estatal, los especialistas insisten en que no hay necesidad de una obra nueva y el que monto podría incrementarse una vez iniciada la construcción del nuevo edificio.

Ambrosio Guzmán Álvarez, delegado del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Puebla, aseguró que es “innecesario” el cambio de sede del Congreso local, como lo proponen los legisladores, también un dictamen de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

A principios de julio, luego de un recorrido por el edificio de la calle 5 Poniente 128, el funcionario consideró que los daños presentados en edificio tras los sismos de 2017 “no son estructurales ni graves, y que pueden resolverse con un poco de mantenimiento”.

En contraposición, Biestro y otros legisladores consultados por buzos, argumentan que solamente hay un presupuesto de 12 millones de pesos para remodelaciones; además de que, sin reparar en los posibles daños en el edificio, reales o no, la descentralización de la sede del Poder Legislativo traería otros beneficios para la vida cotidiana del Centro Histórico de la capital poblana. Además, agregan el inmueble del siglo XVIII puede quedar para actos protocolarios, con lo que se puede cuestionar el argumento de que esté dañado.

“Nunca ha estado en los planes el abandonar este edificio. Se puede usar como salón de protocolos, como un museo legislativo, como biblioteca”, precisó Biestro Medinilla. El pasado 20 de abril de este año, la BUAP emitió una opinión que fortalece la visión de los legisladores.

“Preocupado porque el edificio del Congreso del estado esté en óptimas condiciones, y para garantizar la seguridad de los trabajadores y usuarios, el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política de la LX Legislatura, Gabriel Biestro Medinilla, conoció las conclusiones del dictamen estructural elaborado por la BUAP, donde se recomendó trasladar esta soberanía a un nuevo inmueble para cumplir con su función social y política, esto tras los daños a causa del sismo del 19 de septiembre de 2017.

“A pesar de que se tiene etiquetado un presupuesto por 12 millones de pesos, en una primera fase para la intervención del edificio, el diputado anunció que se analizará qué otras acciones se deberán implementar, toda vez que desde hace dos legislaturas anteriores a la actual, el inmueble ubicado en la 5 Poniente 128 no recibe mantenimiento.

“Acompañado por el rector de BUAP, Alfonso Esparza Ortiz, el director de Infraestructura Educativa de la Máxima Casa de Estudios, Jorge Rodríguez y Morgado, expuso los daños del inmueble y precisó que la rehabilitación de éste engloba trabajos de refuerzo en cimentación, muros y losas, así como de conservación… Los especialistas determinaron que el edificio no se ha intervenido, tiene fisuras estructurales, columnas, pisos y humedad; además, el sistema de impermeabilizante está en malas condiciones”, dice el comunicado oficial de la institución sobre el recinto que data de 1783.

El Congreso del estado tiene una sede alterna que apenas ocupa, que se ubica en el edificio conocido como Mesón del Cristo, en la avenida 8 Oriente número 216, en el Centro Histórico. Pero éste también ha sido motivo de justificación, pues se alude a que no es conveniente que las oficinas de los diputados estén separadas, aunque sea por unas calles.

Los legisladores también han utilizado como argumento de cambio un análisis que data de 1993, hace 26 años, donde se dice que el inmueble es “antifuncional y obsolescente”, pero no habla de problemas estructurales.  

En ese dictamen, realizado por los colegios de arquitectos y otros especialistas, se dice que la ejecución de cualquier adecuación al edificio, pondría en riesgo su valor histórico. “Su antifuncionalidad provoca una readaptación incongruente que hará perder los valores arquitectónicos del inmueble”.

El presidente de la entonces Gran Comisión de la LII Legislatura local, el ya fallecido priista Miguel Quirós Pérez, se abocó a realizar la convocatoria para coadyuvar a su propósito de cambiar de sede. Pero todo en aspiración.

En 2005, en el inicio del sexenio del último gobernador priista de Puebla, Mario Plutarco Marín Torres, se volvió a desempolvar ese proyecto, pero tampoco cuajó.

Al respecto, el diputado local José Juan Espinosa Torres aseguró que “empecinarse en cambiar de sede al Congreso del Estado de Puebla no sólo es un capricho, sino va en contra de nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador; significaría darle la espalda a la Cuarta Transformación y a la Ley de Austeridad… Evidentemente, en la tónica de la política de austeridad del presidente López Obrador, la construcción y remodelación de oficinas de lujo está prohibida de acuerdo a la nueva Ley de Austeridad aprobada en el Congreso de la Unión la semana pasada”, proclamó en redes sociales el diputado del Partido del Trabajo (PT).

Actualmente se percibe cierta prisa en algunos diputados que se han sumado a la propuesta de cambio de sede, ya que apenas quedan poco más de dos años de ejercicio a la actual LX Legislatura.

En entrevista con buzos Carlos Alberto Morales Álvarez, de Movimiento Ciudadano (MC), consideró que el cambio está bien justificado, pues “de acuerdo con algunos dictámenes, entre ellos de la BUAP, se ha determinado que la sede tiene algunas complicaciones para que pueda ser una sede segura, no solamente para los 41 diputados, sino para el personal administrativo, pero principalmente para los cientos de ciudadanos que nos visitan”.

Sobre la opinión contraria del INAH, Morales Álvarez aseveró que “habría que sacar un estudio estructural. Los técnicos pueden darnos una respuesta final. Y aun así, creo que en términos de movilidad y de atención, nuestro Congreso del Estado, para más de seis millones de poblanos, empieza a ser un lugar muy pequeño.

¿Sueñan ustedes con su San Lazarito?

“Bueno, soñar no cuesta nada. Sin embargo, creo que al final, lo que se necesita es un recinto funcional… Hay que decidir si le vamos a entrar o no a este proyecto de gran envergadura, porque también se nos acaba el tiempo.