Chiapas: entre la riqueza natural y la pobreza de su gente

La frontera sur de Chiapas ha cobrado relevancia en los últimos meses debido a la política migratoria del actual presidente

Alexander Méndez

2019-07-25
Ciudad de México

Chiapas es uno de los estados con mayor biodiversidad en el mundo y con más riqueza natural. Abunda la flora, fauna, tiene importantes áreas arqueológicas, producción de cacao y café, posee áreas importantes para la minería; es pues un territorio con casi todos los ecosistemas. Cuenta también con la mayor concentración de población indígena en México, por lo tanto, una riqueza cultural.  

Por todo esto, a Chiapas, llegan cada año miles de turistas. En enero de 2019, el estado recibió 542 mil 330 visitantes, según información de la Secretaría de Turismo estatal, en consecuencia, un saldo de mil 994 millones de pesos. Por desgracia, los beneficios generados por el turismo no se reflejan entre su gente, la entidad sigue concentrando uno de los mayores índices de pobreza y desigualdad social.

La frontera sur de Chiapas ha cobrado relevancia en los últimos meses debido a la política migratoria del actual presidente. En un inicio –en campaña-, Andrés Manuel López Obrador abrió las puertas, para que los migrantes llegarán a México sin problema alguno, les ofreció trabajo y la posibilidad de que se quedaran en el país; posteriormente, con la amenaza del presidente Donald Trump, México cambio su política y envió a Chiapas a la Guardia Nacional para “frenar” la entrada de migrantes.

Esto ha generado otro problema: la entrada masiva e ilegal de migrantes, que se quedan varados en la entidad porque no pueden avanzar en su búsqueda hacia Estados Unidos. Todo esto, repercute en que no se les pueda dar empleos, cubrir los servicios básicos como salud y vivienda. La política del presidente está mal enfocada, porque no ataca inicialmente la falta de empleo y servicios para los chiapanecos, y pretende dar a los migrantes.

Aquí la contradicción del mandatario, en México faltan empleos, miles de mexicanos salen del país –en este caso, a Estados Unidos– cada año para buscar nuevas fuentes de ingreso, es decir, también buscando trabajo. Y su política asistencialista, con la entrega tarjetas, no repercutirá en la disminución de la pobreza.

Los propios chiapanecos saben bien que su vida no ha cambiado con el nuevo gobierno, ya que los ingresos no han mejorado, carecen de apoyos para el campo, de vivienda, de salud. En los puntos visitados por el presidente o el gobernador Rutilio Escandón Cadenas, donde hacen mención de su triunfo y de los apoyos que recibirán, simplemente estos beneficios no llegan.

Para aclarar la disparidad en el ingreso, por ejemplo, el salario mínimo en la frontera norte es de ocho dólares la jornada de trabajo, equivalente a 176 pesos, en cambio, en el resto del país es de 102, pero si vamos más al sur, de manera concreta en Chiapas, el salario es de lo peor, ya que muchos jornaleros ganan alrededor de 80 pesos al día, trabajando de 7 de la mañana a 4 de la tarde.

En 2017, el INEGI dio a conocer los siguientes datos de Chiapas: un total 5 millones 217 mil 908, de los cuales un millón 239 mil 7 compartían vivienda debido a la falta de ésta, el promedio de vida de un habitante masculino era de 69.9 años y 75.9 en mujeres y de cada 100 personas, 15 no sabían leer ni escribir. Para 2019, las cifras han crecido. Por lo que, si el gobierno federal y estatal no trabajan en atender primero las demandas de la población, no podrán hacerlo a favor de los migrantes.

Tal parece que para López Obrador y el gobernador, da lo mismo hablar, sin que sus promesas sean llevadas la práctica, la realidad se los demostrará que no es así, desde luego, la factura la tendremos que pagar todos, los chiapanecos en primer lugar y los migrantes también, por confiar en la Cuarta Transformación.