Las pérdidas territoriales de México

Nuestro país es fuerte económicamente, pero uno de los más pobres del mundo. La causa de esto es el modelo económico y un Estado políticamente débil. 

Romeo Pérez Ortiz

2019-07-15
Ciudad de México

 Hubo un tiempo en que nuestro país fue territorialmente más grande y megadiverso de lo que es hoy. Por su debilidad económica, política y militar ha perdido más de la mitad de su territorio desde que inició su “vida independiente”. Actualmente, México se encuentra en el lugar número 14 en el mundo en cuanto a extensión territorial. Algunas de sus pérdidas territoriales fueron las siguientes:

Isla Bermeja. Esta isla apareció en los mapas antiguos en 1570, pero en 1997 desapareció físicamente. Se manejó que el mar la había tapado; que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos (EE. UU.) la había volado; que había desaparecido por un acto de corrupción entre autoridades mexicanas y estadounidenses o que nunca había existido. Pero como su existencia implicaba la posible propiedad de cuatro quintas partes del Hoyo de la Dona, zona de abundantes reservas de petróleo a partir de la Isla Bermeja, el gobierno mexicano envió misiones militares y un grupo de especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con el propósito de localizarla, cosa que no se logró porque la isla brilló por su ausencia. En el año 2000, los presidentes de EE. UU. y México, William Clinton y Ernesto Zedillo, delimitaron una nueva plataforma continental y las enormes reservas de petróleo quedaron bajo dominio estadounidense.

El Chamizal. En 1866, Luis Terrazas, gobernador de Chihuahua, se dio cuenta que el río Bravo cambió parte de su cauce y una parte del territorio mexicano quedó del lado de EE. UU.. En 1911 el juez canadiense Eugene Lafleur fungió como árbitro y favoreció a México con más de la mitad de las tierras reclamadas. Sin embargo, ningún presidente estadounidense reconoció el fallo y fue hasta los gobiernos de John F. Kennedy y Adolfo López Mateos cuando se reconoció la decisión.

El Tratado de Guadalupe Hidalgo. En 1846 el gobierno de EE. UU. aprovechó uno de los peores momentos de inestabilidad económica y política de nuestro país para declararle la guerra a México. Ocupó Veracruz y la Ciudad de México. Los cañones estadounidenses apuntaron en todas direcciones contra los mexicanos y bajo este escenario se firmó el famoso “tratado de paz” con el cual se perdió más de la mitad del territorio que hasta entonces tenía, y que corresponde hoy a los estados de California, Arizona, Nevada, Utah, Nuevo México, Wyoming, Texas, Kansas, Oklahoma y parte de Colorado. En el Tratado de Guadalupe Hidalgo no fueron contempladas las islas San Miguel, Santa Rosa, Santa Bárbara, Santa Cruz, San Nicolás, Santa Catalina y San Clemente, por lo que legalmente siguen perteneciendo a México, pese a que están bajo dominio estadounidense. En 1853, México vendió La Mesilla, pequeña porción territorial que EE. UU. había amenazado con tomar por la fuerza si no se le vendía.

Isla Clipperton. En 1526 Álvaro de Saavedra, primo de Hernán Cortés, la registró y quedó bajo dominio español. Después de la Independencia de México, los territorios de la colonia española pasaron a formar parte del México Independiente y las constituciones de 1824, 1857 y 1917 la incluyeron dentro del territorio mexicano. Posteriormente, dos capitanes franceses afirmaron que habían sido los primeros en llegar a la isla y la reclamaron como posesión francesa. La isla fue reclamada también por EE. UU. y en 1930, Francia pidió al Vaticano designar un árbitro externo para decidir a quién pertenecía la isla. El Vaticano asignó a Víctor Manuel III, rey de Italia, quien en 1931 determinó que la isla pertenecía a Francia.

A pesar de estas pérdidas territoriales, México figura entre las primeras economías del mundo; es una potencia exportadora, tiene importantes yacimientos mineros y reservas petroleras; cuenta con muchos ecosistemas y es uno de los países megadiversos, pues cuenta con el 10 por ciento de las especies registradas del mundo; ocupa el quinto lugar con el mayor número de especies de plantas, el cuarto en anfibios, el segundo lugar en mamíferos, el primer lugar en reptiles y de acuerdo con la Organización Mundial de Turismo, México es el sexto país más visitado. Nuestro país es fuerte económicamente, pero uno de los más pobres del mundo. La causa de esto es el modelo económico y un Estado políticamente débil