Aproximación al Quijote, de Martín de Riquer (II de II)

Riquer revela que Cervantes atribuyó la creación original del Quijote a un ficticio Cide Hamete Benengeli

Ángel Trejo

2019-07-08
Ciudad de México

Una parodia para hacer reír y también para reflexionar.

Además de las ascendencias literarias viejas y nuevas de El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, el estudio de Martín de Riquer incluye informaciones sobre la procedencia y la naturaleza “histórica o ficcional” de su personaje central y otros protagonistas. Por ejemplo, dice que Don Quijote jamás fue un genuino caballero andante porque, según los estatutos reales establecidos por el rey Alfonso X El Sabio en el siglo XIII, fue armado “por escarnio”, estaba loco y no fue “hombre de poderío” (noble). Aclara, asimismo, que la novela se “basa en un error, producto de la locura del protagonista, que, como buen monomaniaco es un hombre sensato, prudente y entendido en todo menos en lo que afecta su desviación mental. Don Quijote, hombre bueno, de agudo espíritu, inteligente, de un atractivo sin límites y admirable conversador, solo denuncia su locura al creerse caballero y amoldar cuanto le rodea al ficticio y literario mundo de los libros de caballería”.

Riquer revela que Cervantes atribuyó la creación original del Quijote a un ficticio Cide Hamete Benengeli con obediencia a una práctica frecuente en los autores medievales de libros de caballería, como en el Belianis de Grecia, Cirongilio de Tracia y Las Sargas de Esplandián, supuesta y respectivamente escritos por un escritor latino, otro griego y un ermitaño de Constantinopla… Ginés de Pasamonte, el galeote liberado por Don Quijote en la primera parte y convertido en el titiritero Maese Pedro en la segunda, fue inspirado por el soldado aragonés Jerónimo de Pasamonte quien, al igual que don Miguel, fue soldado en Italia, peleó en Lepanto y en 1603 escribió sus memorias (lo cual hacía también el Ginés galeote). La misma transferencia nominal realizó don Miguel con el bandido catalán Perot Rocaquinarda, quien en la segunda parte es representado como Roque Guinard, su anfitrión en Barcelona.

El ensayo de Riquer hace dos apuntes adicionales muy interesantes. En uno dice que en “los episodios del gobierno de Sancho hay una intencionada sátira de la ambición y la amarga conclusión de que un gobierno perfecto y justo no pasa de ser una utopía”, empresa que sin embargo le impuso la obligación de ofrecer a Sancho como buen gobernador de la isla de la Barataria “sin dañar la verosimilitud de la trama”… En el otro apunte formula esta evaluación específicamente literaria: “La prosa del Quijote reviste multitud de modalidades estilísticas encaminadas a la eficacia y al arte, a base de la fórmula que el propio Cervantes da en el prólogo de la primera parte, donde el fingido amigo le aconseja que procure que ‘a la llana, con palabras significantes, honestas y bien colocadas, salga vuestra oración y periodo sonoro y festivo, pintando, en todo lo que alcanzáredes y fuera posible, vuestra intención, dando a entender vuestros conceptos sin intrincarlos ni escurecerlos. Procurad también que, leyendo vuestra historia, el melancólico se vuelva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto admire la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla’”.