Pensión insuficiente, menos despensa para los abuelitos mexiquenses

El Programa Pensión para Adultos Mayores del Gobierno Federal, que a partir de enero de este año aumentó de 20 a 40 pesos diarios, implicó para los casi 300 mil abuelos del Estado de México (Edomex) la pérdida de una despensa alimentaria.

Leyni Méndez León

2019-06-10
Ciudad de México

El Programa Pensión para Adultos Mayores del Gobierno Federal, que a partir de enero de este año aumentó de 20 a 40 pesos diarios, implicó para los casi 300 mil abuelos del Estado de México (Edomex) la pérdida de una despensa alimentaria, cuya ausencia lamentan porque el apoyo monetario que ahora reciben es insuficiente para solventar sus gastos familiares.

“El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) decía que solo nos daban el frijol con gorgojo, que las despensas son pura corrupción; pero eso es falso, pues recibíamos muchos productos para comer y para no gastar el poco dinero que tenemos”, dijo a buzos la señora Martha Guerrero, de 79 años, quien se dijo afectada con el cambio de programa social.

La despensa que los abuelos recibían mensualmente contenía avena, arroz, papel higiénico, aceite, sopa, alubias, frijol, lenteja y otros alimentos con un valor comercial de 500 pesos. Ahora tienen que adquirir personalmente estas mercancías, pero el dinero de la pensión que reciben no les alcanza.

A cinco meses del cambio de programa, de aquella despensa solo queda el recuerdo. Eladia Bautista, de 79 años, conserva aún el último empaque de la canasta básica que recibía, cuya leyenda era “Edomex familias fuertes”.

“Mira, aquí venía la despensa, estaba grande y muy bien surtida. No nos preocupábamos por comprar otras cosas para comer”, expresó añorante doña Eladia.

Este semanario solicitó una entrevista con el titular de la Secretaría de Bienestar del gobierno del Edomex, Francisco Sevilla Montes de Oca, para esclarecer las razones por las que se retiró la entrega de la canasta de productos básicos, pero hasta el cierre de la presente edición no había dado respuesta.

Lo único que se sabe o infiere con respecto a ese cambio, es que el gobierno mexiquense la eliminó por problemas relacionados con el recorte del Presupuesto de Egresos local 2019 o para evadir sospechas de corrupción en el manejo del anterior programa o para competir por la compra del voto de los abuelitos mexiquenses.

La Encuesta Intercensal 2015 registra que en el Edomex habitaban un millón 517 mil 425 adultos mayores y que éstos representaban el 9.4 por ciento de la población total de la entidad. De los 280 mil abuelos que recibían la despensa, el 70 por ciento eran mujeres.

Roberta Robles Arias, de 79 años, no cuenta con casa propia y vive con una de sus hijas; ante la falta de despensa ha tenido que dedicarse a vender chácharas en un tianguis callejero para conseguir dinero para alimentarse, porque la pensión que recibe no le alcanza. En su nueva actividad, gana cuando mucho 20 pesos y a veces nada.

“Cuando tenía la despensa me podía alimentar yo misma. Ahora mi hija me tiene que invitar a comer. Si necesito dinero, ella también me presta para una medicina o para hacerme un estudio. Las personas mayores como yo no podemos pagar solos nuestros gastos; está muy difícil”, afirma.

Insuficiente el nuevo programa

El gobierno del Edomex, al igual que el de la Ciudad de México (CDMX) y el de Guerrero, ha aprovechado el monopolio asistencialista de la administración federal del presidente López Obrador para desaparecer otros programas sociales que beneficiaban a diversos sectores populares.

Por ejemplo, la organización Digna Ochoa y Plácido, cuyas integrantes en Guerrero están reclamando al gobierno estatal una pensión de mil pesos adicionales a la del Gobierno Federal, porque los 40 pesos diarios que reciben –dos mil 550 bimestrales para comida y gastos personales– les resultan insuficientes.

Francisca Arias vive con una de sus hijas; con la despensa que antes recibía cubría sus necesidades alimentarias, pero ahora con el apoyo del Gobierno Federal solo puede pagar gas, luz, teléfono y algunos medicamentos. Aunque su hija la apoya y a sus 89 años atiende un pequeño expendio de abarrotes, hace milagros para sobrevivir.

En situación similar se encuentra Lorenzo Barrera Mendoza, quien solicitó a las autoridades estatales y federales que vuelvan a entregar las despensas o incrementen el monto de la pensión. Lorenzo vive con sus hijos, pero no quiere ser una carga para ellos; reclama la canasta alimentaria con que solía aportar algo a su familia.

Tiene 68 años, es invidente y padece otras enfermedades cuya atención requiere de medicamentos especiales, por lo que sus gastos no son cubiertos al 100 por ciento por la pensión. Por ello decidió solicitar un apoyo adicional al Gobierno Federal para personas con discapacidad, pero hasta el momento no ha recibido respuesta. Cabe resaltar que este programa solo se aplica a personas discapacitadas con hasta 30 años de edad.

Otros afectados por dichos cambios son los adultos mayores de la CDMX, quienes se hallan sin recursos y en la incertidumbre porque ahora solo reciben dos mil 550 pesos bimestrales, en lugar de los tres mil 578 pesos que les llegaban por vía local –dos mil 418 pesos bimestrales para despensa– y una pensión federal por mil 160 pesos.

Hasta la tercera semana de mayo, ninguno de los dos apoyos había llegado a los adultos mayores, denunciaron beneficiarios en su cuenta de Twitter al gobierno de la CDMX, entre quienes prevalece la incertidumbre sobre si recibirán la despensa que anteriormente se les enviaba o solo les depositarán los dos mil 550 pesos por parte del gobierno de la República.

Afecta aumento de rango de edad

Otra de las medidas adoptadas por AMLO que ha afectado a los adultos mayores que viven en las áreas urbanas, fue el aumento en el rango de edad para recibir las pensiones, que se elevó de 65 a 68 años, en contraste con la permanencia de ese requisito entre los ancianos indígenas, que podrán ser beneficiarios a partir de los 65 años.

Según estimaciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la población con edades de 65 años y en situación de pobreza alimentaria asciende a 939 mil personas, de las que solo el 19.5 por ciento está jubilada o recibe alguna pensión (poco más de 40 mil personas).

Josefina Jiménez Quiroz y Porfirio Osorio Cortez, de 62 y 64 años respectivamente, son una pareja humilde del municipio de Chimalhuacán que no cuenta con empleo fijo. Ambos padecen diabetes, no reciben ningún tipo de despensa y tampoco aspiran a ingresar a algún programa de ayuda del Gobierno Federal, pues están “muy jóvenes” para acceder a la pensión de AMLO, aunque a Porfirio solo le falten cuatro años para cumplir ese requisito.

En esta misma situación se hallan más de dos millones de adultos mayores en toda la República. En fecha reciente, legisladores de varios partidos de la oposición propusieron en el Senado un punto de acuerdo para solicitar a AMLO reconsidere este incremento en la edad de 65 a 68 años.

Los proponentes argumentaron que con el aumento en la edad de los beneficiarios la pobreza afectará a 2.1 millones de abuelos que tienen entre 65 y 67 años, sin embargo, la propuesta de enmienda no encontró eco en la mayoría de Morena y sus partidos aliados; la demanda no llegó oficialmente a AMLO y las reglas de operación del Programa Pensión para Adultos Mayores no cambiaron.

México envejece 

En 1990 residían 450 mil 921 adultos mayores en el Edomex; para el año 2000 eran 713 mil 704; en 2010 alcanzaron la cifra de un millón 137 mil 647. Según las proyecciones de población realizadas por el Consejo Nacional de Población (Conapo), la población adulta mayor tendrá una tendencia ascendente en los próximos años. Ecatepec, Chimalhuacán y Atlacomulco se consideran municipios prioritarios para la atención de adultos mayores.

Las proyecciones de Conapo son que la población de 60 años y más en el Edomex ascenderá en 2020 a un millón 917 mil 769 adultos mayores en condición de pobreza y en 2025 será de dos millones 409 mil 727.

El panorama nacional es el mismo y la población adulta mayor está creciendo de manera acelerada. Actualmente hay más personas mayores de 60 años que menores de cuatro años. En 2050, las mujeres de 60 años y más representarán el 23.3 por ciento del total de la población femenina y los hombres, el 19.5 por ciento, según datos del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam).

El sector femenino ya es uno de los más afectados, pues padece más enfermedades incapacitantes y por más tiempo que los hombres: tres de cada 10 mujeres tienen dificultades para realizar tareas cotidianas, entre ellas comer, bañarse, caminar, preparar o comprar alimentos, en contraste con la media de dos por cada 10 hombres.

Para las familias y el sistema de salud, el envejecimiento de la población representa mayor demanda de servicios. Entre las enfermedades más comunes de la población de 60 años y más se encuentran la hipertensión, diabetes e hipercolesterolemia. Ante esta situación, el aumento de 20 pesos a la pensión de adultos mayores y el retiro de otros apoyos han resultado negativos y poco alentadores para el futuro inmediato de nuestros abuelitos.