Elecciones en Puebla: ganó el abstencionismo

El triunfo en Puebla significa que Morena gobernará tres de los cinco estados con el padrón electoral más grande: Puebla, Ciudad de México y Veracruz. Además, en el estado simbolizaría un control total del aparato de gobierno.

Karen Santos

2019-06-10
Ciudad de México

Tras el accidente aéreo en el que perdió la vida la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso Hidalgo, y su esposo el senador y coordinador de la bancada panista, Rafael Moreno Valle –que algunos medios de comunicación dieron a conocer como un atentado–, se convocaron nuevamente a elecciones para elegir al nuevo gobernador y cinco ayuntamientos, el pasado dos de junio.

De junio de 2018 a junio de 2019, Puebla ha tenido cinco gobernadores: cuatro que han ejercido y uno electo: José Antonio Gali Fayad, quien terminó su periodo para entregar el cargo a Martha Érika Alonso, que solo gobernó 10 días; un gobernador por ministerio de ley, Jesús Rodríguez Almeida; el actual gobernador interino, Guillermo Pacheco Pulido, y el electo Miguel Barbosa Huerta.

Los datos capturados por el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), dieron a conocer que Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, de la coalición Juntos Haremos Historia, obtuvo el triunfo con un total de 682 mil 245 votos en el estado, mientras que su competidor más cercano, Enrique Cárdenas Sánchez del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano obtuvo un total de 507 mil 492 efectivos.

Hay que recordar que, previo a la muerte de la exgobernadora, el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y Barbosa Huerta turnaron a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) la impugnación de la elección a la gubernatura del estado, luego de la resolución que diera el Tribunal Electoral del Estado de Puebla (TEEP); no obstante, ambos ratificaron el triunfo de la panista Alonso Hidalgo, quien tomó posesión la madrugada del 14 de diciembre en el Tribunal Superior de Justicia del Estado, pero falleció el día 24. Se contaron en total ocho impugnaciones.

La votación más baja en 15 años

La elección se desarrolló en relativa tranquilidad, debido a que hubo menos votantes que el año anterior, pues de una lista nominal con cuatro millones 588 mil 753 personas, solo un millón 527 mil 71 ejercieron su derecho constitucional, una diferencia significativa con la elección de 2018, en la que se registraron dos millones 516 mil 965 sufragios.

Mario Ernesto Patrón Sánchez, nuevo rector de la Universidad Iberoamericana Puebla, explicó durante una entrevista con Carmen Aristegui que “sin duda alguna hay un mensaje muy fuerte de los ciudadanos en Puebla”, ante la participación de solo el 33 por ciento de los electores frente al 67.6 por ciento del año anterior.

Patrón Sánchez afirma que el triunfo de Barbosa no fue el resultado de una fiesta democrática, sino de su campaña por “la reconciliación”, aprovechándose de la trágica muerte de la exgobernadora.

Aunque el porcentaje total de votos lo favoreció, fueron menos los electores que lo respaldaron este año: en 2018, Barbosa quedó en segundo lugar, con 861 mil 501 votos, este año se coronó con 682 mil 245, lo que deja ver que algunos de los 200 mil sufragistas faltantes se sumaron al millón que no acudió a las urnas o que decidieron confiar en otro proyecto político.

Este año, la participación social fue más baja en comparación con los cinco procesos anteriores; en el año 2005, con Mario Marín, participó el 55 por ciento; en 2010, con Moreno Valle, tuvimos un 57 por ciento; Antonio Gali Fayad ganó en 2015 la mini gubernatura con 42 por ciento de participación; y Martha Érika Alonso registró la más alta, con el 67 por ciento.

Protestas civiles silenciosas

Entre las principales causas de la baja participación se encuentra el desgaste ciudadano ante los cinco gobernadores en un año. La elección tuvo lugar en un periodo en el que las obras y servicios avanzaron muy poco, no hubo respuesta ni atención a sus demandas y, además, se registró una inestabilidad política ante unos comicios arrasados nacionalmente por Morena, que chocaban con los resultados obtenidos en Puebla, donde en un primer momento el Presidente de la nación, Andrés Manuel López Obrador, se negó a acudir, alegando un fraude.

Sumado a este problema, las elecciones del año pasado trajeron consigo una ola de terror, pues la jornada estuvo plagada de irregularidades, como el robo de urnas a mano armada, quema de boletas, impuntualidad en la apertura y cierre de casillas, inconsistencia en el padrón electoral y colocación de casillas, escasez de boletas y, por si fuera poco, el asesinato de 13 políticos, algunos de los cuales eran candidatos a alcaldías o diputaciones.

Patrón Sánchez señaló que la violencia desencadenó una polarización de los actores políticos, generando así “un trauma político en el estado y una respuesta contundente de los ciudadanos frente al abstencionismo”.

Asimismo, José Zenteno, director de MAS DATA e investigador de percepciones y preferencias públicas, cuya casa encuestadora daba, a dos semanas de iniciadas las campañas, una preferencia de casi el 60 por ciento para el candidato Miguel Barbosa, explica ahora que otra de las causas del abstencionismo en estos comicios fue que dos de los tres candidatos que se presentaron, si bien lograron ser reconocidos a través de la campaña, no lograron “que la gente pudiera valorar y aquilatar sus trayectorias y, por lo tanto, no significaban un liderazgo político, sino una alternativa y una candidatura, eso de alguna manera hizo que el interés disminuyera en el proceso electoral”.

Barbosa, en cambio, se dio a conocer nacionalmente por la prolongada y onda crisis electoral que vivió Puebla entre julio y diciembre de 2018, hasta la definición del TEPJF, que lo declaró perdedor, aunado a su desencuentro con el senador Alejandro Armenta Mier por ver quién representaba a Morena en las elecciones extraordinarias, sus contrincantes sufrían una opacidad total.

Francisco Alberto Jiménez Merino llegó a ser el abanderado del tricolor tras 30 años de militancia y de haber sido dos veces diputado federal y funcionario estatal y federal en asuntos relacionados con el campo; en cuanto a Enrique Cárdenas Sánchez aceptó representar al PAN, PRD y MC, al ver frustrada su aspiración de convertirse en el abanderado de Morena el año anterior, pero siempre destacando que la suya era una candidatura ciudadana, lo que trajo descontento entre las filas albiazules.

Por último, el abstencionismo se pudiera explicar por la suma de diversos actores políticos que dejaron atrás a sus partidos para unirse a la estrategia de reconciliación de Barbosa Huerta, entre los que destacan los panistas María del Carmen Saavedra Fernández, Hugo Alejo Domínguez, exfuncionarios, y Denise Ortiz Pérez, quien fuera diputada por Acción Nacional hasta 2018, así como los integrantes de Nueva Alianza, Emilio Salgado Néstor, Gerardo Islas Maldonado y Jonathan Collantes Cabañas.

En cuanto a los militantes del Revolucionario Institucional, el morenista logró el apoyo de Javier López Zavala, excandidato tricolor al gobierno; Leobardo Soto Martínez, dirigente de la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM) en Puebla; la exlideresa de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Maritza Marín Marcelo y la exdiputada federal Vanessa Barahona de la Rosa.

Por último, Miguel Barbosa sumó fuerzas con el respaldo de los líderes de las secciones 23 y 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Alejandro Ariza y Jaime García Roque, y el Consejo Taxista del Estado de Puebla, encabezado por Érika Díaz Flores.

Arrasa PRI en municipios

El pasado dos de junio, cinco de los 217 municipios eligieron a su mandatario. Según los datos arrojados por el PREP, cuatro de ellos se inclinaron a favor del Revolucionario Institucional.

En Ahuazotepec, ubicado en la Sierra Nororiental, el candidato priista Juan Daniel Ramírez Ramírez aventajó con el 36 por ciento, mientras que su contendiente más cercano, Alfredo Ramírez Hernández, de la coalición con Morena, obtuvo el 30 por ciento de sufragios. En este municipio se registró el intento de robo de urnas, que culminó con la muerte de dos policías.

En Mazapiltepec de Juárez, la aspirante de la Coalición Compromiso por Puebla, en conjunto con el PRI, Gabriela Marín Castro, aventajó con el 44.7 por ciento. En las pasadas elecciones, el robo de urnas impidió el conteo de las actas; sin embargo, en esta ocasión todo marchó en paz.

La integrante del Movimiento Antorchista Nacional (MAN), María de Lourdes Carrera Carrera, se coronó como ganadora en Cañada Morelos, con el 55.2 por ciento de los votos, mientras que la candidata más cercana, la morenista Dionisia García Rojas, contó tan solo con el 23 por ciento.

Finalmente, con el 41.3 por ciento de sufragios, el líder antorchista Rosendo Morales Sánchez ocupará la alcaldía en Ocoyucan, aventajando con más de 15 puntos a su contendiente más cercano, Fidencio Becerril Toxtle, del PRD. En este municipio conurbado, pese a las diversas advertencias mediáticas sobre posibles enfrentamientos, la jornada se desarrolló en completa armonía.

En el caso de Lourdes Carrera, Rosendo Morales y Daniel Ramírez, se refrendó el triunfo obtenido en las elecciones del año pasado.

Tepeojuma fue el único municipio en el que ganó la coalición de Morena con el 48 por ciento de sufragios para Manuel Ismael Gil García, quien perdió en la ocasión anterior contra Daniel Gerardo Ramírez Alarcón, y del que hoy se despega por tan solo 25 votos.

Con esto, las alcaldías pertenecientes al PRI suman 78 mientras que las morenistas alcanzan 50 y las panistas, junto con la alianza Compromiso por Puebla llegan a 31.

Retos del gobierno entrante

El triunfo en Puebla significa que Morena gobernará tres de los cinco estados con el padrón electoral más grande: Puebla, Ciudad de México y Veracruz. Además, en el estado simbolizaría un control total del aparato de gobierno, ya que 21 diputados de los 41 que están en el Congreso local pertenecen a sus filas. No así los municipios, ya que solo son representados en el 23 por ciento de ellos.

De cara a la nueva administración, el rector de la Universidad Iberoamericana Puebla señala que puede haber “un problema de las mayorías”, al no existir los pesos y contrapesos en los niveles federal y local “que son sanos y esenciales en toda democracia”.

Los retos del gobierno entrante son: resolver el problema de la delincuencia e inseguridad que se han acrecentado a niveles drásticos en el último trimestre del año, así como el desempleo, la falta de salud, la mala educación y la nula infraestructura social, sectores sumamente afectados por los recortes promovidos por el Gobierno Federal encabezado por López Obrador.