Candidatos buscan aprobación empresarial

En la etapa final de las campañas políticas para la elección presidencial del 1º de julio, los candidatos Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de la coalición Morena-PT-PES; José Antonio Meade Kuribreña, del PRI-PVEM-Panal y Ricardo Anaya Cortés, del PAN-P

Redacción

2018-06-24
Ciudad de México

En la etapa final de las campañas políticas para la elección presidencial del 1º de julio, los candidatos Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de la coalición Morena-PT-PES; José Antonio Meade Kuribreña, del PRI-PVEM-Panal y Ricardo Anaya Cortés, del PAN-PRD-MC, modificaron sus proyectos de gobierno para el sexenio 2018-2024 a fin de ajustarlos al modelo económico neoliberal.

Con estos ajustes pretenden ganarse la confianza y el apoyo de los grandes empresarios mexicanos y granjearse las simpatías de las corporaciones trasnacionales extranjeras, especialmente de Estados Unidos (EE. UU.), a las que prometieron una mayor y más libre apertura del mercado nacional interno.

AMLO, Meade y Anaya no ponderaron en sus programas los tres efectos más nocivos del neoliberalismo de los años 80 a la fecha en México: pobreza, bajos ingresos y desempleo generalizado.

Especialistas en el tema coinciden en que la lucha entre los tres aspirantes no se debe a que planteen tres proyectos de país divergentes; que en realidad compiten para ganar la confianza de los empresarios mexicanos con mayor poder económico; el voto mayoritario del electorado nacional es apenas el medio para convertirse en interlocutor político de los inversionistas nacionales e internacionales más influyentes, particularmente los de EE. UU.

“El modelo económico, como tal, no lo va a cambiar ninguno de ellos; eso está muy claro. Lo que está peleando el sector empresarial es determinar quién será el interlocutor, tanto del gobierno como de ellos. Eso es lo que interesa a la Confederación Nacional de Cámaras de Comercio (Concanaco), a la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), al Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y al Consejo Mexicano de Negocios (CMN), además de que no se les van a afectar sus intereses.

El mismo sector empresarial se pelea por la interlocución con el gobierno, por eso el CMN está poniéndose al frente”, dijo a buzos David Lozano Tovar, académico e investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“No solo no va a cambiar el neoliberalismo, sino que el objetivo es profundizarlo más. Entonces, a pesar de que haya candidatos presidenciales ofreciendo pensiones dobles, etcétera, lo que va a tener que hacer el que gane es profundizar este modelo; eso está muy claro. Es decir, vamos a concesionar todo…

Eso es lo que está en el fondo de la propuesta económica de todos los partidos. Ahora bien, esto no va a garantizar el crecimiento económico, lo que implica aumento de la pobreza y la desigualdad social, porque no hay planteamientos sobre los cambios estructurales que el país realmente necesita.

“La generación de empleo, el manejo de la política pública y la inflación, no lo van a poder mejorar. Incluso el Tratado de Libre Comercio (TLCAN) representa poco para EE. UU. y ganan más con el impulso de las Zonas Económicas Especiales (ZEE), como la planeada para el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca-Veracruz, que es una tendencia mundial. Se trata de zonas totalmente controladas por ellos, donde no es necesario negociar con un gobierno o un Estado, sino directamente con grupos empresariales locales”, explicó el doctor Lozano.

Augurio de pobreza

La pobreza ha crecido en los últimos cuatro sexenios. Al finalizar el gobierno de Carlos Salinas en 1994, cuando el ajuste de la economía se profundizó, ya existían 27 millones de pobres. En 2000, cuando terminó la administración de Ernesto Zedillo Ponce de León, había ya 40 millones y en 2006, al término del gobierno de Vicente Fox, el número de pobres había llegado a 47 millones.

El Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social (Coneval) informó que el número de pobres en 2008 era de 49.8 millones y de 53.4 en 2016. El cinco de junio pasado, un equipo de 11 especialistas de diversas áreas del Colegio de México (Colmex) presentó los resultados del estudio Desigualdades en México 2018, donde se evidencia un incremento reciente en la pobreza y la desigualdad.

Los investigadores coincidieron que en la actual contienda electoral los candidatos no han presentado propuestas claras para enfrentar el mayor problema del país, la pobreza. Cuando los candidatos presidenciales han abordado estos temas –dicen los autores– “lo han hecho de una manera vaga y fragmentaria”.

Las investigadoras Laura Flamand, Melina Altamirano y la directora del Colmex, Silvia Giorguli, destacan en su análisis la reducida oferta de empleos estables, a diferencia del aumento en los informales, que carecen de protección social y son de baja remuneración.

“La proporción de trabajadores subordinados que ganan menos de un salario mínimo ha aumentado en más del 50 por ciento, la fracción con seguridad social no ha crecido y quienes trabajan sin contrato ha disminuido marginalmente”, puntualizan.

Todos los indicios confirman que quien nace en una familia pobre morirá pobre y la misma consecuencia se da en el caso de quien nace en condiciones de riqueza, porque en lugar de reducirse las desigualdades siguen ensanchándose, mientras que la educación ya no es vía de movilidad social. Los jóvenes que concluyen una carrera universitaria tampoco acceden a un salario digno.

El doctor David Lozano dijo a buzos: “No va a bajar el número de pobres solamente porque se les dé dinero, simplemente porque no hay generación real de empleos. Para conseguir el bienestar económico, medido en sueldos y salarios, éstos se tendrían que aumentar en más de mil 200 por ciento.

Existen problemas con más de 30 años que no se resuelven solamente con mejorar sueldos y salarios, tienen que ver con las prestaciones sociales, las pensiones y todo eso. Y lo más preocupante es que no hay en este momento condiciones para una estabilidad financiera; y esto no depende de quién llegue a la Presidencia de la República. Ya lo estamos viendo con claridad en el tipo de cambio peso/dólar”.

Neoliberalismo a la tabasqueña

Ejemplo de estos ajustes al discurso político son evidentes en AMLO: durante 2006 utilizó el lema “Por el Bien de México, primero los pobres”, en el que muchos vieron una orientación izquierdista; hoy, el morenista atribuye a la corrupción la causa de la pobreza y prácticamente ha desaparecido de su campaña electoral toda referencia al modelo neoliberal.

“En este momento está muy difícil la situación para un proyecto radical en el país. Vemos cómo trae EE. UU. a los países que defienden una política un tanto nacionalista, totalmente atosigados, como Venezuela o Nicaragua, dijo el analista político y constitucionalista Ramiro Bautista Rosas.

“Hoy las cosas en el país son muy diferentes a 2006; el país cambió mucho en estos años con las reformas estructurales que trastocaron duramente diversos campos de la economía. Tampoco está tan fácil meterle mano y echar atrás toda la cuestión del petróleo, que es esencial en lo económico”, expuso el académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

AMLO, al igual que sus otros contendientes, no ha dudado en reunirse con los miembros del CMN, la cúpula del poder económico mexicano, formada por medio centenar de dueños de los principales grupos empresariales del país, quienes en 2006 habrían financiado en su contra la campaña “Un Peligro para México” para cerrarle el paso hacia la Presidencia; en mayo pasado, los miembros del CMN se lanzaron abiertamente contra AMLO, publicando desplegados en la prensa escrita y en medios digitales.

Carlos Slim, el hombre más rico de México y uno de los más acaudalados del mundo, cabeza del Grupo Carso, dueño de Teléfonos de México y Telcel, recriminó a AMLO su planteamiento de revertir el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

Germán Larrea, el segundo hombre más rico del país, dirigente del Grupo México, del ramo de la explotación minera, llamó públicamente a sus empleados a no votar por una opción “populista”. Actitud similar adoptaron otros empresarios poderosos como Héctor Hernández Pons, de Grupo Herdez; José Ramón Elizondo, de Vasconia; José Antonio Fernández Carbajal, presidente de FEMSA, concesionaria de la trasnacional Coca-Cola y dueño de las tiendas Oxxo.

En la reunión del cinco de junio, los empresarios del CMN reclamaron a AMLO por llamarlos “mafia del poder”, “minoría rapaz” y “traficantes de influencias”. Después del encuentro, AMLO anunció “una reconciliación” y aseguró que se había tratado de una conversación sin fricciones: “limamos asperezas”, dijo.

AMLO se refirió a un pacto establecido con el CMN: “Lo más importante es que hay el acuerdo de que si ganamos vamos a tener una relación de cooperación. Va a haber acuerdos para impulsar el desarrollo, para que mejore la situación económica y social del país”.

Entre los 50 miembros del CMN figuran su actual presidente, Alejandro Ramírez, dueño de Cinépolis; Claudio X. González Laporte, de Kimberly-Clark de México; Carlos Slim; Alberto Bailleres, cabeza de Industrias Peñoles y dueño del Palacio de Hierro; José Antonio Fernández Carvajal, de Grupo FEMSA; Eduardo Tricio, del Grupo Lala; Daniel Servitje, de Grupo Bimbo; Ricardo Martín Bringas, de la cadena de tiendas Soriana; Asunción Aramburuzavala Larregui, de Grupo Modelo; y Emilio Azcárraga Jean, de Televisa.

AMLO negó su intención de integrar a su equipo a Guillermo Ortiz Martínez y a Santiago Levy, exfuncionarios de alto nivel en el área económica de los gobiernos de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo; insistió en que su secretario de Hacienda será Carlos Urzúa. En días anteriores a este encuentro, circuló profusamente la versión de que integraría a Ortiz y Levy en su equipo de trabajo.

Ambos exfuncionarios son economistas reconocidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI). De hecho, Ortiz saltó directamente de una dirección del FMI a la subsecretaría de Hacienda en el gobierno de Carlos Salinas, con Pedro Aspe Armella a la cabeza, y luego fue titular de esa dependencia con Ernesto Zedillo. Levy está vinculado al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde trabaja actualmente al frente de una dirección.

Ambos organismos internacionales han presionado al gobierno mexicano para que incremente su deuda externa, lo han instado a solucionar los pasivos de las pensiones y a destruir el sistema público de salud. Levy fue el artífice del modelo de aseguramiento médico privado y de la reestructuración de las pensiones a cargo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), cuya primera reforma se ejecutó en 1997, dando paso al sistema bancario de administradoras para el retiro.

Ortiz se hizo cargo del manejo de la deuda externa en coordinación con los organismos financieros internacionales en la crisis económica 1994-95 y fue uno de los operadores del rescate de los bancos privados a través del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), muy cuestionado por AMLO en su libro Fobaproa, expediente abierto, de 1999; en ese texto acusa al empresario regiomontano Alfonso Romo de ser uno de los beneficiarios del “robo del siglo a la Nación”; hoy este personaje es el coordinador general de su Proyecto de Nación 2018-2024 y su enlace con los representantes del poder económico nacional e internacional.

Durante esta campaña presidencial, AMLO declaró al diario Tabasco Hoy, que está dispuesto a “perdonar y fumar la pipa de la paz” con el expresidente Carlos Salinas, con el actual mandatario Peña Nieto y con los empresarios que lo atacaron en 2006.

AMLO el conciliador 

El doctor Pablo Javier Becerra Chávez, especialista en el análisis de procesos electorales y partidos políticos, dijo a este semanario que el candidato presidencial de Morena ha llegado a su faceta de “conciliador” en el actual proceso de negociación.

Frente a los empresarios que lo han cuestionado, él “está buscando presentar una cara más conciliadora, pero en semanas pasadas había mostrado una cara muy beligerante, había sostenido críticas muy fuertes a cierto grupo de empresarios, precisamente con los que se reunió el cinco de junio, el CMN, que es algo así como la élite del sector empresarial, porque hay que pensar que los empresarios no son solo un sector, sino todo un conjunto de personas que invierten capitales en distintos sectores de la economía, pero evidentemente algunos empresarios son más poderosos que otros.

“En el programa televisivo Tercer Grado –dijo el analista– AMLO negó hacer una nueva Constitución, él dijo que el cambio verdadero se podrá hacer con la Constitución que hoy tenemos, y solo se revisará lo que sea necesario, aunque en otras ocasiones, por ejemplo, ante otros públicos, ha planteado que echará atrás las reformas estructurales en la Constitución que se aprobaron durante el gobierno del presidente Peña Nieto, como el tema energético, la apertura del sector al capital nacional y extranjero.

Entonces, hay un cierto discurso medio contradictorio, pero sigue sosteniendo la visión de un cambio verdadero”, detalló el doctor Becerra Chávez.

López Obrador se ha convertido en una especie de válvula de escape para el enojo social, ocasionado por la reiterada revelación de casos de corrupción de políticos y otros problemas sociales graves como la inseguridad pública y violencia en el país, y las consecuencias de la aplicación del ajuste económico llevadas a cabo en el actual sexenio, principalmente las 11 reformas constitucionales que originaron un profundo desgaste de la figura presidencial y del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

La candidatura de AMLO tiene similitudes notables con la del panista Vicente Fox Quesada en el año 2000, que también capitalizó la inconformidad social derivada de las denuncias de corrupción política y los signos de violencia en el país. El candidato de Morena se ha asumido como potencial líder de una “transformación”.

Pero no plantea modificar el modelo económico neoliberal; ha dicho que la trasformación de México pasa necesariamente por separar el poder económico del poder político, pero al mismo tiempo ha pactado con los representantes del poder económico y ha manifestado que de ganar los comicios encabezará “un gobierno que represente a pobres y ricos” por igual.

Todos los candidatos ajustaron su discurso

Ante la ventaja de López Obrador en las preferencias electorales, José Antonio Meade, y Ricardo Anaya también realizaron ajustes a sus proyectos políticos. Meade trató de apuntalar su candidatura prometiendo entregar mil 200 pesos a las jefas de familia, afiliar al IMSS a todas las trabajadoras del hogar y enunciando sus “Siete compromisos con la Nación” que darán respuesta a las necesidades sociales de los mexicanos.

Ricardo Anaya, exdirigente panista, está ofreciendo acabar con la pobreza extrema, “porque no es éticamente aceptable que en pleno siglo XXI haya 10 millones de personas que no saben qué van a comer al día siguiente” porque “combatir la pobreza es algo que me apasiona”, como dijo a los jóvenes de la Iniciativa Kybernus, de la Fundación Azteca, de Ricardo Salinas Pliego.

En esa misma ocasión, Ricardo Anaya dijo: “No hemos tenido la capacidad de romper el círculo vicioso de la pobreza. El gobierno ha sido ineficaz y la política social ha sido absurda, tanto que de 47 millones de pobres que había hace 20 años, hoy tenemos 54”; sin embargo, el panista se abstuvo de mencionar al modelo económico que ha propiciado el crecimiento exponencial de la miseria en México.

El 31 de mayo, Anaya introdujo un nuevo lema a su campaña de propaganda “México en Paz”, al referirse a la necesidad de evitar conflictos en el país, pero durante su visita del cinco de junio a la Universidad Iberoamericana, campus Ciudad de México, se contradijo al advertir tajante que, de llegar a la Presidencia, meterá a la cárcel a Peña Nieto de comprobarse su participación en actos de corrupción.