Europa polarizada renueva su Parlamento 

La Eurocámara se ha elegido en el llamado “baile de las sillas”. Estaba en juego definir si la Unión Europea (UE) derivaría hacia el autoritarismo y si aún sería incapaz de enfrentar los desafíos de Donald John Trump.

Nydia Egremy

2019-06-03
Ciudad de México

La Eurocámara se ha elegido en el llamado “baile de las sillas”. Estaba en juego definir si la Unión Europea (UE) derivaría hacia el autoritarismo y si aún sería incapaz de enfrentar los desafíos de Donald John Trump. En la foto final perdieron la mayoría los conservadores y socialdemócratas tras 40 años y surgió una heterogeneidad que busca frenar el avance del Caballo de Troya del euroescepticismo y el populismo. Fue claro el rechazo de millones de personas a la clase política, al autoritarismo de Bruselas, al desdén humanitario a la inmigración y al auge de la ultraderecha. Ése resultado atañe a México por su relación con el bloque y una eventual sorpresa de la Cámara de Representantes estadounidense con el T-MEC.

Los grandes perdedores del 26 de mayo fueron los partidos conservadores y socialdemócratas cuando en sus enclaves se fortalecían eurófobos y populistas. Ése es el balance del voto masivo de 400 millones de europeos (el 50.4 por ciento), en general decepcionados con la clase política de la Unión Europea (UE). La nueva Eurocámara reflejará la creciente brecha entre los beneficiarios de las políticas del bloque y los miembros más castigados por esa visión clasista.

Sin embargo, por primera vez en su historia, la UE tendrá una Eurocámara donde la derecha y los socialdemócratas no han logrado sumar la mitad de escaños para tener la mayoría. El Partido Popular Europeo (PP) logró 182 escaños y la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D,) obtuvo 147, ambos muy lejos de los 376 necesarios. Así, pues, se abrió la puerta al gran cabildeo de las alianzas.

El PPE encabezará el Ejecutivo en el Consejo Europeo, conocido como “el despacho más noble de Bruselas”. Todo indica que al frente estará el alemán Manfred Weber y sucederá a Jean-Claude Juncker. Para ganar simpatías, en su campaña Weber se mostró plural y tras el 26 de mayo dejó ver que no pactará con “extremistas” de derecha e izquierda.

Esos conservadores enfrentan varias incógnitas. Una que deben despejar de inmediato es si apoyarán al partido nacionalista húngaro Fidesz, del primer ministro Viktor Orbán, suspendido por el PPE desde marzo, pero que arrasó con más de la mitad de votos en Hungría.

Por su parte, los socialdemócratas, liderados por el vicepresidente holandés Frans Timmermans, en esta elección vio diluirse su sueño de un amplia “alianza progresista”. Los socialistas ganaron 147 escaños, los liberales 109, los verdes 69 y la izquierda 38: un total de 363, con 13 menos que antes, por lo que ahora apuestan a mantener sus programas con alianzas. Y los variados euroescépticos ganaron la nada desdeñable cifra de 171 escaños.

PARLAMENTO EUROPEO

-              La Eurocámara tiene 750 escaños; comparte el poder legislativo con la Comisión Europea y el Consejo Europeo (que reúne a jefes de gobierno).

-              Los eurodiputados se eligen en cada Estado miembro por separado. Partidos de igual ideología forman grupos parlamentarios en la Eurocámara.

-              Los países con más peso son: Alemania (96 escaños), Francia (74), Italia (73) y España (54). Francia y España aumentarán cinco escaños cuando se consume el Brexit.

-              Todos los ciudadanos de la UE tienen derecho a voto.

-              Joseph Borrell reemplazará a Federica Mogherini al frente de la diplomacia europea.

Con esos primeros resultados el alemán Manfred Weber, que lidera el PPE, se perfila para encabezar la Comisión Europea. Declaró que aspira a “crear estabilidad”, llamó a unir fuerzas con liberales, socialistas y verdes –los otros actores con mejores resultados– y subrayó que “no hay posibilidad” de cooperar con los extremistas de derecha.

No obstante, tras el reparto final del poder europeo y la renovación de la Eurocámara, Bruselas tiene a sus candidatos para refrescar el liderazgo del Consejo Europeo (CE) con el negociador del “Brexit”, el conservador francés Michel Barnier. Y apuesta quinielas para seleccionar al líder del Banco Central Europeo (BCE).

Candidatos sorprendentes

-Leopoldo López Gil       Padre del opositor venezolano. GANA por el PP español.                            

-Carles Puigdemont       Independentista catalán. GANA

-Ilie Nastase                      Extremista rumano. PIERDE con el radical Unión Nacional para el Progreso.

-Ivan Bella                          Astronauta eslovaco. PIERDE con el ultraderechista Sme Rodina.

-Caio Giulo Cesare Mussolini     Bisnieto de Benito Mussolini. GANA con el derechista Hermanos de Italia.

-Silvio Berlusconi            Exprimer ministro italiano inhabilitado por fraude. GANA con Forza Italia

-Sarunas Marciulionis   Exjugador de baloncesto lituano. GANA con la Unión de Granjeros y Verdes Lituanos.

Eurófobos

Antes de estos comicios era notoria la expansión continental de los sectores más ultras.  La ultraderecha (eurófobos, anti-euro y anti-inmigrantes) exigía reformas urgentes a Bruselas en temas clave como seguridad e inmigración. Una incógnita de esta elección era conocer qué pasaría con las formaciones de la extrema derecha.

Se definen como la “Europa del sentido común, fuertemente cristiana, nacionalista y antiinmigración”, con líderes como el italiano Matteo Salvini de la Liga Italiana; Marine Le Pen, de la francesa Agrupación Nacional de extrema derecha y el populista holandés Geert Wilder, del nacionalista y ultraderechista Partido por la Libertad

Ellos inspiran el voto político de miles de europeos agraviados con la economía impuesta desde Bruselas. Rechazan las políticas financieras (uso del euro), económicas y agropecuarias –que a su juicio descapitalizan a las regiones productoras– así como las cuotas de recepción de inmigrantes impuestas a países de la UE, cuando las exmetrópolis eluden su responsabilidad histórico-política con las naciones expulsoras.

La derecha de Austria merece mención aparte. Sebastián Kurz lideraba el gobierno conservador de transición, integrado en su mayoría por tecnócratas, que sustituía al de democristianos y ultranacionalistas que causó polémicas en sus 17 meses en el poder, por sus políticas de seguridad y contra extranjeros. Pese al llamado “escándalo Ibiza”, en la elección europea el grupo de extrema derecha de Kurz, Partido de la Libertad (FPÖ), obtuvo un 34.9 por ciento de récord, aunque el gobierno colapsó.

Bastó que los austriacos vieran un video grabado en la isla española de Ibiza para que detonara el escándalo que rompió la coalición y derrumbó al gobierno. Las imágenes son elocuentes, pues el vicecanciller ultra Heinz-Christian Strache aparece prometiendo contratos y favores políticos a una supuesta millonaria rusa a cambio del financiamiento ilegal a su partido.

En reacción, el tema musical We’re going to Ibiza se convirtió en la canción de protesta preferida de los austriacos; con esa tonada miles pidieron elecciones anticipadas ante la sede del gobierno austríaco. La burla popular llegó al grado de imprimir artículos con el título de esa canción, mientras un diario y un canal de televisión organizaron sorteos para pasar unos días en “la mansión de Strache”.

En la elección del día 26, populistas y ultraderechistas de Italia salieron airosos, pese a que días antes el líder de la extremista Liga, Matteo Salvini, abrió múltiples frentes de guerra. Reclamó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) las críticas hacia su política antiinmigración (cerrar puertos y multar a las ONG’s que rescatan migrantes en el mar) y la acusó de tener entre sus miembros a Norcorea, Turquía y Venezuela.

En Alemania fueron clave los 27 eurodiputados socialdemócratas para configurar el futuro PPE en la Eurocámara. Y aunque la centroderecha CDU de Angela Merkel ganó el 28.9 por ciento de votos, obtuvo menos sufragios que en otras elecciones. A su vez, los socialdemócratas del SPD quedaron en tercera posición, mientras los verdes ascendieron a la segunda posición, respaldados por el voto joven. Los perdedores fueron la ultraderechista Alternativa por Alemania.

17 meses de ultraderecha en Austria

Febrero 2018: A dos meses de asumir, el ideólogo radical del FPÖ y ministro del Interior, Herbert Kickl, impuso un registro policial a los servicios de inteligencia austriacos. En el allanamiento, que luego la Justicia consideraría ilegal, los agentes incautaron documentos de operaciones contra grupos extremistas de derecha y neonazis, cercanos.

Octubre: Cuando ejercía la presidencia de la UE, el canciller austriaco anunció el retiro de Austria del Pacto Global de Naciones Unidas sobre Migración, a pesar de que Viena es la tercera sede de la ONU; con esa medida, Austria se unió a países de línea dura anti-inmigrante: Estados Unidos, Hungría, Polonia, Israel y Australia.

Enero 2019: Entró en vigor una ley que ajusta la ayuda del Estado a las familias, conforme al índice de precios y al sitio de residencia de los hijos. Unos 100 mil empleados extranjeros en Austria, cuyos hijos viven en sus países de origen, perdieron hasta el 50 por ciento de esos apoyos (unos 200 euros mensuales).

Marzo: Kickl cambia el nombre de dos centros de recepción de refugiados por el de “centros de salida”. Antes de ser destituido, firmó un decreto que limitó a 1.5 euros por hora el pago a solicitantes de asilo que trabajan voluntariamente. El FPÖ protagonizó escándalos con declaraciones xenófobas y antisemitas; publicó un poema del alcalde de Branau, ciudad natal de Hitler, que compara a inmigrantes con ratas. Se revelan sus nexos con el Movimiento Identitario de Nueva Zelanda (que cometió ataques islamófobos contra 50 personas en dos mezquitas) y que recibió una donación de mil 500 euros del autor de la masacre.

Definen a la radiotelevisión pública ORF como “nido de izquierdistas” y pretendían quitarle los recursos para controlarla políticamente. El Ministerio del Interior solo daba información a tres medios. En el video de Ibiza se ve cuando Strache afirma que quiere un panorama mediático donde todos los medios favorezcan al líder nacionalista Viktor Orbán. “De todas formas, los periodistas son las mayores putas del planeta”, dijo.

En Francia, Marine Le Pen celebró que su Agrupación Nacional (RN), de extrema derecha, ganara al partido gubernamental La República en Marcha, de Emmanuel Macron. El triunfo superó acusaciones de que el exconsejero de Donald Trump, Steve Bannon, actuó en su campaña. Según Le Pen, se acercó a Bannon porque es un consejero político “extremadamente interesante” y que como experto financiero buscaría el financiamiento de algún banco europeo para el RN

En Holanda votaron por primera vez 14 millones por 26 eurodiputados. Ganaron los socialdemócratas del Partido del Trabajo, del cual es vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans. Su éxito se atribuye al temor de que remontara el radical Foro para la Democracia (FD), del populista Thierry Baudet, que aboga por un “Nexit” (versión neerlandesa del “Brexit”), fronteras abiertas y control a la inmigración.

Reino Unido en fuga

El Reino Unido, incapaz de abandonar la UE, participó en los comicios que ganaba el eurófobo y anti-inmigrante partido del Brexit, de Nigel Farage, y se impuso sobre el laborismo y los conservadores de la primera ministra británica Theresa May, cuya dimisión se formalizará el siete de junio. May intentó tres veces que los Comunes aprobaran el Brexit que pactó con Bruselas, pero fracasó. Hoy hay nueve aspirantes a sucederla: el titular de Exteriores, Jeremy Hunt; el ministro de Desarrollo Internacional, Rory Stewart; el extitular de Exteriores y favorito Boris Johnson; la exministra de Trabajo y Pensiones, Esther McVey; el ministro del Interior, Sajid Javid; el titular de Sanidad, Matt Hancock; el ministro de Medio Ambiente, Michael Gove; el exministro para el Brexit, Dominic Raab y la exlíder de los Comunes, Andrea Leadsom.

Su electorado lo integran hombres blancos “que aún son una fuerza determinante”, explica el analista Diederik Brink. Otro perdedor es el Partido de la Libertad (PVV) del anti-islámico Geert Wilders, quien culpa al gobierno de “sobrecargar a Holanda por enviar miles de millones de euros a países del sur de Europa y abrir nuestras fronteras para tener contenta a la UE”.

El contexto europeo anticipaba que España presidiera a los socialdemócratas en la Eurocámara, así lo sugería el estudio del Real Instituto ElCano, elaborado por Ilke Toygür.

Se preveía que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en el gobierno, sería el más votado detrás de los laboristas británicos.

Los españoles han presidido la Eurocámara tres veces (los superan los alemanes), con un socialista, uno del Partido Popular y con el PSOE. España llegó a la euro-elección con el lastre de la tensión independentista de Cataluña y una crisis interna de gobierno.

En Polonia, la ultraderecha de Ley y Justicia se impuso con el 46 por ciento de los votos, mientras que la alianza liberal obtuvo el 37.9 por ciento. Y en Bélgica los extremistas de Flandes ganaron los comicios al nacionalista N-VA; ahí perdieron los europeístas de Guy Verhofstadt, pero remontaron los ecologistas.

En Grecia, los conservadores de Nueva Democracia ganaron al gobernante Syriza, de Alexis Tsipras. El perdedor fue el partido de extrema derecha Amanecer Dorado (AD), cuyo líder Nikolaos Mihaloliakos y varios miembros están en prisión, investigados por el delito de organización criminal.