Procesos 2019 y el fantasma del abstencionismo

de acuerdo con distintos análisis, se prevé el riesgo de que en algunas entidades apenas concurra el 35 por ciento de los votantes potenciales.

Álvaro Ramírez

2019-05-29
Ciudad de México

Los procesos electorales del próximo domingo 2 de junio  en seis estados, dos de ellos para elegir gobernador –el extraordinario de Puebla y el constitucional de Baja California– están amenazados por el fantasma del abstencionismo, el cual  podría ser de los más altos de la historia en cada estado.

Pero no solamente en los casos donde se elige mandatario, sino también en las entidades donde habrá procesos locales intermedios, de diputados o alcaldes, se prevé una participación ciudadana bajísima.

Esto posiblemente pueda explicarse por el agotamiento de los votantes promedio –los electores que no son militantes ni simpatizantes férreos de marcas partidistas– quienes luego de sufragar el 1º de julio de 2018 con poco más del 62 por ciento de la lista nominal del país, según reportó el Instituto Nacional Electoral (INE), querrían alejarse de las urnas.

Será imposible tener las cifras de las elecciones concurrentes de 2018 el primer domingo de junio de 2019.

Es más, de acuerdo con distintos análisis, se prevé el riesgo de que en algunas entidades apenas concurra el 35 por ciento de los votantes potenciales.

Hay que recordar que en las seis entidades se elegirán los siguientes cargos: en Puebla, gobernador; Baja California, gobernador, 17 diputaciones de mayoría relativa, ocho de representación proporcional, así como cinco ayuntamientos.

En Aguascalientes se definirán 11 presidencias municipales; en Durango, 39 ayuntamientos; en Quintana Roo, 15 diputaciones de mayoría y 10 plurinominales; en Tamaulipas, 22 diputaciones uninominales y 14 de representación proporcional.

Pero vayamos a los detalles en Baja California y Puebla, donde las elecciones serán para nombrar nuevo titular del Ejecutivo.

En Baja California, la votación que se espera no superaría el 35 por ciento de los dos millones 818 mil 302 ciudadanos de la lista local, porcentaje apenas similar al que votó para gobernador en 2013.

En ese estado fronterizo hay, además, una característica especial generada por la migración de mexicanos de otras entidades, lo que provoca que solo el 43 por ciento de los electores bajacalifornianos haya nacido en territorio estatal. Sin duda, un dato digno de estudio de cruce con los resultados.

En las elecciones concurrentes de 2018, Baja California registró una votación comparativamente copiosa, pues el 1º de julio acudió a las urnas el 52.6 por ciento del listado nominal. Hoy, las condiciones son distintas.

Para Puebla los pronósticos tampoco son halagüeños: se prevé que apenas el 42 por ciento de la lista nominal, con 4.5 millones de votantes potenciales, se presente a sufragar.

Es decir, estamos ante la posibilidad de que la participación ciudadana del próximo dos de junio, cuando se realizará una elección extraordinaria tras la muerte de la gobernadora panista Martha Alonso Hidalgo –ocurrida apenas a nueve días de haber asumido el cargo– sea la más baja en un cuarto de siglo.

De los 10 procesos comiciales más recientes organizados en la entidad entre 1992 y 2018 –cinco locales y cinco federales en 26 años– el que registró la participación más baja en toda la historia de Puebla fue el de 2016, cuando se eligió al minigobernador, un mandatario sui generis que habría de estar en el cargo solo 22 meses.

En esa elección, apenas acudió el 44.6 por ciento de los electores para designar a José Antonio Tony Gali Fayad como mandatario por un breve periodo, debido a la reforma política de 2011 con la que se empataron los comicios estatales con los federales.

La participación más alta en Puebla tuvo lugar en la elección federal de 1994, cuando el priista Ernesto Zedillo Ponce de León ganó la Presidencia de la República, en un país crispado y tenso.

Apenas unos meses antes de esta cita en las urnas había sido asesinado el candidato priista Luis Donaldo Colosio Murrieta.

De confirmarse el dos de junio la previsión de votaciones bajas en las seis entidades locales, el fantasma del abstencionismo se materializaría.