El secuestro del Gran Legislador

El titular del Ejecutivo ha tomado por asalto las decisiones del Poder Legislativo y se ha instalado, como antaño, como el “gran legislador”.

Álvaro Ramírez

2019-05-27
Ciudad de México

Desde el 1º de septiembre, cuando dio inicio la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión, la Cámara de Diputados y el Senado de la República, las dos con mayoría lopezobradorista, se han abocado casi exclusivamente a desahogar la agenda parlamentaria que el presidente Andrés Manuel López Obrador planteó en los meses de transición, por ahí de julio-agosto del año pasado. Este hecho ha generado dos problemas preocupantes:

El titular del Ejecutivo ha tomado por asalto las decisiones del Poder Legislativo y se ha instalado, como antaño, como el “gran legislador”.

Además, las bancadas, incluidas por supuesto la suya, la del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), las de los partidos del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES), y los “independientes” que le son afines, no cuestionan, no aportan y no debaten las iniciativas que llegan desde el Palacio Nacional, tampoco tienen un menú de propuestas.

Lo que hemos visto en los dos periodos ordinarios de sesiones y los tres extraordinarios (uno en San Lázaro y dos en el Senado) se parece mucho a los tiempos del echeverrismo o el lopezportillismo, cuando el Congreso era una suerte de oficialía de partes, donde se recibían y se daba trámite a las propuestas que entonces tenían remitente en Los Pinos.

La única diferencia sustancial con los tiempos del rancio priato es que ahora sí hay intensidad en el trabajo legislativo de las dos Cámaras, que se da principalmente para sacar los asuntos que interesan al Presidente de la República.

Suena fuerte pero mayoritariamente, salvo excepciones, los diputados federales y los senadores se merecen la descalificación de “levantadedos”.

En alguna entrevista, Mario Delgado Carrillo, el coordinador del Grupo Parlamentario de Morena en la Cámara Baja, la mayoritaria, reconoció que sus legisladores podrían desarrollar pronto una agenda legislativa propia y no solamente la del primer mandatario.

Es un reconocimiento tácito a lo que vimos en el primer periodo ordinario de sesiones, entre septiembre y diciembre de 2018, y el segundo, entre febrero y abril de 2019: la casi nula actitud propositiva de los legisladores.

El coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal Ávila, responde en el mismo tono preguntas análogas.

Los dos han sido llamados en varias ocasiones a la oficina presidencial para analizar –dice la versión oficial– el trabajo parlamentario, que en los corrillos políticos se denomina recibir la línea presidencial.

Lo cierto es que la agenda que planteó el tabasqueño ya casi concluye y, mientras usted lee esta entrega, pudo haber sido completada con los periodos extra que se había propuesto el Senado.

En muchos casos, sobre todo aquellos que no implicaron reformas constitucionales y que obligaron al consenso para conseguir la mayoría calificada, los avales a las propuestas lopezobradoristas fueron fast track.

Salieron con especial prontitud los cambios para que ningún funcionario gane más que el Presidente; la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal para crear la Secretaría de Seguridad Pública; la tipificación como delitos graves de la corrupción, el robo de combustibles y el fraude electoral.

Asimismo, las leyes de Ingresos y Egresos de la Federación, ya con el diseño total de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de la nueva administración.

Otros asuntos que se le han atorado a las mayorías lopezobradoristas en las dos Cámaras, son la reversa a la reforma educativa que heredó el exmandatario Enrique Peña Nieto y, muy especialmente, la ley secundaria de la Guardia Nacional, cuya franja muy tenue de inconstitucionalidad dificulta la puesta en marcha de las operaciones de este cuerpo que López Obrador se vio obligado a instituir para enfrentar la crisis de inseguridad que vive el país.

En el Senado también están pendientes de aprobar –al cierre de esta entrega– las leyes Nacional de Extinción de Dominio, Federal del Trabajo y del Seguro Social, en este caso para incluir a éste a las empleadas domésticas.
Los legisladores del Presidente han logrado, con la aprobación de los pendientes, la conclusión de la agenda legislativa inmediata de López Obrador. Pero ¿cuándo veremos avanzar los temas de los diputados y senadores?