“Limpia” de vendedores ambulantes en Morelia

En Morelia, el comercio ambulante enfrenta desalojos, incautaciones y agresiones físicas

Julían Mendoza

2019-05-13
Morelia, Michoacán

Estigmatizado social y económicamente como “informal” porque no paga impuestos al Estado, el comercio ambulante desempeña, sin embargo, una actividad productiva que es vital para la subsistencia de por lo menos dos tercios de la población mexicana, según las conclusiones de Viridiana Hernández, autora de El comercio informal en el centro histórico de la Ciudad de México, sus impactos sociales y el desarrollo sostenible (2013).

En esta investigación, la especialista describe al ambulantaje como un fenómeno complejo en el que se concilian actores y factores económicos, sociales y culturales de una población que es pobre y marginada y que todos los días lucha por mantener unida y activa a la familia.

Diagnóstico sustentado por los resultados más relevantes del estudio de campo para Actualización de la Medición de la Economía Informal (AMEI) que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicó en 2017. El resultado del reporte fue que el 57.1 por ciento de la población labora en el sector informal y genera el 22.7 por ciento del producto interno bruto (PIB) de México. Es decir, hace dos años, 23 de cada 100 pesos del PIB nacional fueron generados por la denominada informalidad. Pese a esta aportación relevante a la economía nacional, el 11.6 por ciento de este sector socioeconómico –mayoritario, de acuerdo con la aritmética– padece desprotección social absoluta, ya que sus trabajadores no tienen derechos laborales, ni servicios médicos, tampoco prestaciones sociales.

Operativos antiambulante

Desde agosto de 2018, en vísperas de la nueva administración municipal de Morelia, encabezada por Raúl Morón Orozco, el comercio ambulante enfrenta desalojos, incautaciones y agresiones físicas, como la que la Dirección de Mercados y la Policía Municipal realizaron, el 16 de agosto de ese año, para “limpiar” de vendedores ambulantes al Centro Histórico de la capital michoacana.

Ambulantes

A partir de ese operativo, que incluyó violencia verbal, física y psicológica, se creó un escenario de confrontación física permanente entre los inspectores de mercados y policías auxiliares con los vendedores ambulantes.

La señora Juana Domínguez, oriunda del estado de Querétaro, migró a la ciudad de Morelia para vender artesanías y dulces en la calle Valladolid del Centro Histórico. Su trabajo consiste en sentarse afuera de un local de telas, donde además de ganarse la vida puede aliviar sus problemas de salud, pues no puede permanecer de pie por mucho tiempo debido a su problema en la columna vertebral.

“A cada rato pasan y me dicen ‘párate porque te voy a quitar’, pero yo no me dejo. En junio me voy, cuando acabe de vender lo poco que tengo, pues hasta ya me han quitado mercancía. Además, a mí me duelen mucho los pies, ya no puedo estar parada tanto por mi edad y mi poca salud”, contó a buzos doña Juana.

El ocho de enero de este año, el gobierno de Raúl Morón emitió un comunicado de prensa, en la página web del ayuntamiento, anunciando que la Policía Municipal, la Secretaría de Servicios Públicos Municipales y la Dirección de Mercados implementarían un operativo de “limpieza” permanente en los mercados públicos, tianguis y el área del Centro Histórico de Morelia.

A la fecha se han realizado operativos de limpieza, cuyo objetivo es generar incertidumbre en el comercio informal. La zozobra se nota en algunos ambulantes, entre ellos doña Juana Domínguez: “Lo que yo gano aquí ni me dura, porque es muy poquito. Yo ya le dije a mi hija ‘ya vete de aquí, porque ni se vende ni nada’. Yo aquí sigo con la poquita mercancía que hago para vender, es con lo que me mantengo”.

En situación similar se encuentra el señor Víctor Pérez Moya, quien desde 2017 forma parte del ambulantaje moreliano. Él vende bolsas para basura en la calle Andrés del Río, vialidad que se ha convertido en referente casi cotidiano de los violentos enfrentamientos entre ambulantes e inspectores, según la prensa local.

Víctor contó a este semanario que ha sido víctima de prácticamente todos los operativos de “saneamiento” implementados por la administración de Morón. En la mayoría de los casos, enfatizó, “se han llevado mis productos, pero sigo trabajando. Me dicen que no debo establecerme aquí porque es Centro Histórico. De hecho, toda esta área –señala la avenida Lázaro Cárdenas– nos la prestan para trabajar, pero uno se aferra a su lugar porque es donde vendemos más”.

víctor

En una de esas “limpias” los inspectores de la Dirección de Mercados le quitaron buena parte de sus mercancías que son su único sustento económico. A la campaña de miedo emprendida por esta administración, se agrega una intensa labor mediática para desprestigiar al comercio ambulante ante los habitantes de la capital michoacana.

“Un funcionario que se llama César, que es el encargado de los inspectores, me dijo ‘si te vuelvo a ver por acá, te voy a llevar’. Es algo ilógico. Mira, aquí hay una inversión de 80 pesos –señala su mercancía– y con ella no vas a pagar la multa que te pongan. La actual administración municipal nos ha perjudicado. Vienen cuatro o cinco inspectores, pero junto a ellos vienen 10 policías. Estamos hablando de que ahí hay mucho dinero en sueldos, ¿no? Mientras que aquí pasa la gente quejándose porque les robaron”, narra el señor Pérez Moya.

En el ambulantaje el señor Víctor encontró la única opción laboral para sobrevivir. “Yo antes trabajaba en herrerías, pero ya ni hay chamba aquí en la ciudad. Entonces me vine a Morelia en donde no he tenido otra oportunidad más que en el ambulantaje. Quienes quieran dedicarse al comercio ambulante deben hacerlo. Fíjate, aunque sea poquito, pero de aquí dependen mis cuatro hijos, de aquí sale para la leche, para casi todo. No tengo otro apoyo económico. No hay de otra, de la venta depende mi familia. No se vale que lleguen las autoridades y te quiten, se siente uno mal”, refirió.

Michoacán, el séptimo más informal

En Morelia hay alrededor de tres mil personas que se dedican al comercio informal, quienes  desde enero de este año han sido amedrentados por los funcionarios de la Dirección de Mercados.

“Si un vendedor no cuenta con el permiso efectuamos un protocolo de actuación”, es decir, retirarle la mecancía a los comerciantes. Los inspectores encargados de hacer las limpias realizan recorridos diarios por diversos puntos del Centro Histórico, entre ellos, la Plaza de Armas, la Plaza Benito Juárez y San Agustín.

ambulantes

Los operativos no han logrado ahuyentar del todo a los comerciantes. La necesidad de sustento puede más. En el útimo reporte de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2019, la Tasa de Informalidad Laboral (TIL) en Michoacán alcanzó 69.1 por ciento, porcentaje que coloca a Michoacán como la séptima entidad en el país con más trabajo informal.

Entre 2015 y 2017 se detectaron 300 vendedores ambulantes más en el centro de Morelia; es decir, hubo un crecimiento del 9.68 por ciento, informó el entonces secretario de Servicios Públicos del municipio.

La historia de José Camarena, vendedor de globos, confirma estos datos. El vendedor cumple 25 años ofreciendo su mercancía en un puesto ubicado en el centro de Morelia, actividad que alterna con la albañilería, y con estos empleos cubre las necesidades de su familia.

“Mira, ponle que no esté bien trabajar como vendedor ambulante, pero no hay otra opción”, dice. Sus ingresos mensuales como globero oscilan entre dos mil y dos mil 500 pesos, por lo que tiene que recurrir a la albañilería u otros oficios. “Con lo poquito que sale hay que irla pasando”, explica.

José Guadalupe Pérez Gutiérrez, jefe del departamento de vía pública de la Dirección de Mercados, intentó justificar ante este semanario la actuación del gobierno municipal al asegurar que los operativos de “limpieza” de ambulantes tienen como objetivo reubicarlos paulatinamente, con el fin de que el Centro Histórico mantenga su condición de Patrimonio de la Humanidad.

globos

“Se trata de un acuerdo emitido en 2001 por la administración municipal en turno, con la finalidad de que el Centro Histórico no pierda el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad, otorgado por la Organización de las Naciones para la Educación, la Ciencia y la Cultura en 1991”, aseveró el funcionario público.

También invocó los protocolos de actuación en el desalojo de los ambulantes, que realizan los inspectores de la Dirección de Mercados, fundamentados en el Reglamento para Comercio y Mercados en la Vía Pública de Morelia.

Tras conocer las historias de los comerciantes que han sido víctimas de estos operativos, Pérez Gutiérrez reconoció que se trata de un fenómeno complejo: “Somos seres humanos, tenemos que vivir de algo. Debemos entender ambas partes, tanto al empleado que inspecciona como al comerciante que vende en las calles”.