Hotelero incauta derechos de sus trabajadores

“Mira, a mí no me interesa lo que tú digas. Ese dinero no es de ustedes pues está convenido en el contrato colectivo de trabajo. Si tú no entregas eso mañana, te denuncio por robo a ti y a los demás (sic). A mí no me contestes, pendejo. Ustedes se están r

Julían Mendoza

2019-04-08
Ciudad de México

“Mira, a mí no me interesa lo que tú digas. Ese dinero no es de ustedes pues está convenido en el contrato colectivo de trabajo. Si tú no entregas eso mañana, te denuncio por robo a ti y a los demás (sic). A mí no me contestes, pendejo. Ustedes se están robando ese dinero. ¿Tú crees que estoy jugando, idiota? Vas a ver lo que te vas a llevar de nosotros: una demanda por robo. Eso es un ingreso, idiota, pero no lo entiendes porque eres un pendejo. A ti te corro mañana, por idiota. Estás fuera”.

Éstas fueron las amenazas de Ramón Toca Junior, propietario del Hotel Virrey de Mendoza, en una conversación telefónica que sostuvo con su exempleado Ismael Rodríguez. Dicho audio circula en Facebook desde el 16 de marzo para denunciar que el propietario decidió arbitrariamente que las propinas que los clientes destinan a los trabajadores “forman parte de sus ganancias”.

La difusión de este material detonó la movilización de meseros, mozos, camareras y demás integrantes de la plantilla laboral del hotel para acusar a Toca Junior de violar el Artículo 3° Bis de la Ley Federal del Trabajo de los Estados Unidos Mexicanos, cuyo texto dice que “el ejercicio del poder en una relación de subordinación real de la víctima frente al agresor en el ámbito laboral, que se expresa en conductas verbales, físicas o ambas”, es considerado hostigamiento.

En entrevista con buzos, Jorge Zavala, mesero y representante sindical de los trabajadores del Hotel Virrey de Mendoza, aclaró que los fuertes diferendos que hoy tienen con esta empresa proceden del contrato colectivo de trabajo vigente, cuyo contenido desconoce gran parte los 40 trabajadores de la hostería porque no participaron en su negociación y elaboración.

“De ahí se pasó a una serie de hostigamientos por parte de la jerarquía del hotel: el gerente y el jefe de recursos humanos. La gota que derramó el vaso fue lo relacionado con las propinas, ya que se nos está negando esta atribución económica, que el cliente nos otorga por nuestros servicios”, explicó Zavala.

El capitán de meseros, Pablo Cortés García, corroboró esta información, pero aclaró que con la mediación de las autoridades laborales se ha generado el diálogo con Ramón Toca Junior, quien al parecer se halla demasiado molesto porque sus empleados se desafiliaron de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), sindicato que no les brindaba ningún respaldo laboral efectivo frente a la empresa.

Zavala reveló a esta revista que, tras la difusión del audio en redes sociales, fueron despedidos injustificadamente cuatro integrantes de la plantilla laboral del hotel. “Yo fui uno de los despedidos, así como el señor Ismael Rodríguez. Nos prohibieron la entrada sin justificación alguna”.

A su vez, Édgar Durán, mozo del recinto hotelero, detalló cómo él y varios de sus compañeros han sufrido la violación a sus derechos laborales. “Todo surgió por la imposición de un contrato colectivo de trabajo que beneficia únicamente a la empresa. Por ejemplo, a los compañeros que tienen mayor tiempo laborando aquí se les disminuyó su periodo vacacional”.

La hostería redujo los días de vacaciones de sus empleados, pese a que la Ley Federal del Trabajo, en su Artículo 76º, capítulo IV, que versa sobre la normatividad vacacional, estipula: “Los trabajadores que tengan más de un año de servicios disfrutarán de un periodo anual de vacaciones pagadas, que en ningún caso podrá ser inferior a seis días laborables, y que aumentará en dos días laborables, hasta llegar a doce, por cada año subsecuente de servicios. Después del cuarto año, el periodo de vacaciones aumentará en dos días por cada cinco de servicios”.

En este apartado legal no se prevé, por supuesto, ninguna disminución del periodo vacacional, pero “en el contrato colectivo de trabajo que se nos impuso –afirmó Zavala– se nos redujo el periodo vacacional de 22 a 10 días, pese a que muchos de nuestros compañeros tienen más de 15 años de antigüedad en esta empresa”.

Durán comentó a este semanario que el nuevo contrato colectivo de trabajo fue un acuerdo entre la empresa y la CTM, documento que no considera la participación ni el consentimiento de los empleados. También informó que las propinas, que se repartían en todos los departamentos, fueron incautadas por el dueño, afectando particularmente a los meseros.

En rueda de prensa, Armando Ibarra, representante legal de los trabajadores, dijo que Toca Junior, propietario de la hostería, Armando Cendejas, gerente general y Luis Corra, vinculado al trabajo organizacional del recinto hotelero, son los responsables de vulnerar los derechos laborales de más de 40 empleados.

Triángulo de violencia

Para el sociólogo Johan Galtung (1969), la violencia en las comunidades sociales ocurre en tres dimensiones: cultural, estructural y directa. En el conflicto laboral del Hotel Virrey de Mendoza, la primera se observa en el abuso verbal de los empresarios; la segunda en el dominio de una clase social sobre otra y la tercera en la supuesta aplicación de un acto legal aprovechándose de la desigualdad social.

Mediante el uso de un contrato colectivo de trabajo que desconocían los empleados del Virrey de Mendoza y que les fue impuesto en forma arbitraria, así como de la exigencia de que entregaran al patrón sus propinas, los trabajadores de la conocida hostería moreliana han sido “objeto de una violencia cultural y estrutural legitimada con base en su condición de subordinados”.

Ahora éstos pugnan por el respeto a sus derechos laborales mediante la negociación de un acuerdo fundado en la justicia salarial, pero económicamente seguirán formando parte de un sector que tiene condiciones desiguales. Es así que ante la actitud clasista y arbitraria de los altos mandos de esta hostería, se difunde masivamente la grabación que reproduce la violencia verbal de la que fueron objeto estos trabajadores por parte del hotelero Toca Junior.

Zavala reveló a buzos cómo uno de sus compañeros fue víctima de represalias en fecha posterior al inicio del movimiento por la defensa de sus derechos laborales. “No podemos irnos a nuestros hogares corriendo peligro. A Roberto, uno de mis compañeros, lo asaltaron con arma de fuego cuando se dirigía a su casa después de terminar su jornada en el hotel. Lo atracaron, pero no le quitaron su cartera ni su mochila, sino el uniforme de trabajo. Tuve que prestarle mi uniforme para que pudiera seguir laborando. Al día siguiente reportó esta agresión en recursos humanos”.

El documento Agendas de competitividad de los destinos turísticos de México 2013-2018, publicado en 2013 por la Secretaría de Turismo (Sectur) del Gobierno Federal, clasifica al Hotel Virrey de Mendoza como parte del patrimonio cultural de la ciudad de Morelia, además de que el ámbito hotelero cataloga el servicio de este negocio como de cinco estrellas.

Sin duda para su dueño y sus empleados gerenciales, la condición “emblemática” del Hotel Virrey de Mendoza es un motivo de peso para elevar los rendimientos de la empresa por encima de la productividad y, sobre todo, de los derechos laborales de sus trabajadores, quienes también han contribuido en la consolidación del éxito de este negocio hotelero.