Elección extraordinaria un mero trámite

En una elección que parece definida de antemano por la ventaja de más de 30 puntos que varias casas encuestadoras atribuyen a Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, abanderado de la alianza Juntos Haremos Historia.

Álvaro Ramírez

2019-04-08
Ciudad de México

En una elección que parece definida de antemano por la ventaja de más de 30 puntos que varias casas encuestadoras atribuyen a Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, abanderado de la alianza Juntos Haremos Historia (Movimiento Regeneración Nacional, Partido del Trabajo y Partido Verde Ecologista de México), Puebla acudirá nuevamente a las urnas el próximo dos de junio para designar al gobernador constitucional que sustituirá a la exmandataria Martha Erika Alonso Hidalgo, fallecida en un accidente aéreo en diciembre de 2018.

En el inicio de la campaña de 60 días del exsenador del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), el priista Francisco Alberto Jiménez Merino y Enrique Cárdenas Sánchez, candidato de una alianza formada por los partidos Acción Nacional (PAN), Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), se corroboró el contraste que existe entre ellos y el aserto de que la elección extraordinaria será de mero trámite.

La desigualdad en capacidades se vio apenas comenzaron los trabajos políticos el 31 de marzo: mientras Barbosa convocó en un acto a más de 15 mil asistentes a la nomenclatura en pleno de los partidos que cobijan su aspiración, los otros contendientes fueron incapaces siquiera de conseguir la asistencia de los dirigentes nacionales de los partidos que encabezan sus opciones.

De ese modo, Barbosa Huerta, oriundo de San Sebastián Zinacatepec, en el Valle de Tehuacán se enfila hacia lo que sus seguidores han calificado como su “segundo triunfo” en la gubernatura, luego de que el accidentado proceso del año pasado terminó en una apretada y controvertida definición ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), tras las acusaciones de un fraude a favor de la panista Alonso Hidalgo, quien murió junto con su esposo, el senador y exmandatario Rafael Moreno Valle Rosas.

Barbosa y la división de Morena

El experredista Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta llega a la contienda extraordinaria, que conducirá el Instituto Nacional Electoral (INE) por desconfianza en el papel de las autoridades electorales locales en la anterior contienda. Luego de un breve pero intenso proceso interno en el que su contrincante más importante, el también senador morenista Alejandro Armenta Mier, impugnó ante el TEPJF la encuesta con que estatutariamente se definió la candidatura de Morena.

La elección intestina se vio además atravesada por los conflictos que el coordinador de los senadores, Ricardo Monreal Ávila y la actual presidenta del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), Yeidckol Polevnsky Gurwitz, sostienen por la dirección política de Morena.

El primero impulsó decididamente a Armenta, mientras la segunda refrendó su respaldo a Barbosa Huerta, quien ha sido diputado federal y senador, siempre por la vía plurinominal,  y en 2018 tuvo su primera experiencia personal en las urnas como aspirante a gobernador de Puebla.

Tras la prolongada y honda crisis electoral que vivió Puebla entre julio y diciembre de 2018, hasta la definición del TEPJF, Barbosa Huerta ganó un amplio conocimiento mediático que finalmente le rindió frutos en la definición interna por encuesta, que ganó con mucha ventaja, la misma con la que llega a la contienda extraordinaria.

Antes del arranque de campañas, y subrayadamente después de éste, el morenista ha sumado apoyo de personajes, cuadros y operadores que antes le dieron triunfos al PAN y al Revolucionario Institucional.

Políticos que antes fueron protagonistas de sus partidos y que parecía impensable que saltaran a otras opciones, hoy se han sumado a Barbosa; muchos que incluso fueron sus agrios detractores y que en algún momento formaron parte del morenovallismo.

Diputados locales del PAN, como Hugo Alejo, cacique serrano; o de Nueva Alianza (Panal), como Gerardo Islas Maldonado, uno de los más insignes morenovallistas; icónicos representantes del priismo estatal como Ardelio Vargas Fosado, bien conocido por su paso por instituciones de seguridad –entre ellas la Policía Federal– y más recientemente como comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM); o el excandidato a la gubernatura Javier López Zavala, solo por mencionar algunos nombres.

Las desbandadas en el PAN, PRI y el morenovallismo para sumarse al puntero, sin embargo, han generado malestar entre los fundadores de Morena en Puebla y los llamados “puros” han condenado su “oportunismo” y servilismo porque, pese que a varios de ellos fueron antaño sus críticos mordaces, hoy como neomorenistas se desviven en lisonjas para quien desde ahora consideran gobernador, a menos que ocurriera una sorpresa mayúscula o una tragedia.

En la causa de Barbosa destaca hoy de manera especial la suma de algunos operadores electorales que antes sirvieron al priismo o al panismo, porque en ellos estará la responsabilidad de procurarle votos en las urnas a su nuevo jefe.

Diversas casas encuestadoras han ubicado a Barbosa y Morena con más de 40 puntos a favor en la intención del voto, mientras que el resto de los partidos no alcanzan siquiera a rasguñar el 10 por ciento; en aritmética pura, ni todos los demás juntos podrían ganar este proceso, a quien por segunda ocasión es abanderado.

Esta amplia ventaja ha permitido a Barbosa ir perfilando con calma las acciones que su gobierno realizaría a partir del 1º de agosto, cuando rinda protesta. En su proyecto figura una reingeniería institucional en el estado y la paridad de género en su gabinete.

Jiménez Merino, el marinista

Por el PRI llega a esta contienda como  abanderado Francisco Alberto Jiménez Merino, un ingeniero agrónomo zootecnista, quien hace años fuera rector interino de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

De origen humilde, tiene más de 30 años de militancia en el tricolor y ha sido dos veces diputado federal y funcionario estatal y federal en asuntos relacionados con el campo.

Fungió como secretario de Desarrollo Rural en el gobierno del priista Mario Plutarco Marín Torres y precisamente al lado de Mario Marín, consiguió una candidatura ante el CEN, desplazando a quien fuera el abanderado en 2018, Enrique Doger Guerrero, quien debió cargar con la acusación de haberse vendido al morenovallismo para favorecer a la panista Alonso Hidalgo.

En los 60 días de campaña  –del 31 de marzo al 29 de mayo– Jiménez Merino caminará con la sombra del marinismo sobre sí, corriente del exmandatario que se ha apoderado recientemente también de las principales posiciones de decisión a través de la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI, que está en manos de Lorenzo Rivera Sosa, muy cercano a Mario Marín.

Con ánimo conciliador, el priista anunció en su arranque de campaña que no criticará al candidato puntero Barbosa, con lo que en el imaginario colectivo ha fortalecido la sospecha de que el PRI, específicamente Mario Marín, ha hecho un “pacto” con Morena para ser comparsa.

Un ataque frontal al problema de inseguridad y fortalecimiento de la producción agropecuaria de la entidad han sido las principales propuestas en el primer tramo de la campaña de Jiménez Merino, quien inició ésta con actos muy pequeños, de no más de mil personas, y al respecto el pueblo ha vertido comparativos irónicos: “mientras algunos muestran músculo (Barbosa), otros muestran pellejo”.

Cárdenas, el independiente

El exrector de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), Enrique Cárdenas Sánchez, es candidato común del PAN, PRD y MC, posición a la que llegó luego de ver frustrada su aspiración de convertirse en el abanderado de Morena en 2018.

Los candidatos

Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta

Alianza Juntos Haremos Historia en Puebla (Morena, PT y PVEM). Con adhesiones del Panal y el local Compromiso por Puebla. Es candidato por segunda ocasión. En el proceso de 2018 se quejó de ser víctima de un fraude electoral.

Oriundo de Zinacatepec, en el Valle de Tehuacán. Comenzó muy joven su carrera política, como regidor del PRI en Tehuacán, pero pronto se movió al PRD. De ese partido fue dirigente estatal, diputado federal plurinominal a la LXVIII Legislatura (2000-2003), coordinador nacional de la corriente Nueva Izquierda, funcionario partidista y luego senador.

Entre las LXII y LXIII (2012-2018) ocupó un escaño, fue coordinador del Grupo Parlamentario del PRD y presidente del Senado. Al final de ese ejercicio dejó a su partido para sumarse a Morena.

Francisco Alberto Jiménez Merino

Partido Revolucionario Institucional (PRI). Es originario de Xantoxtla, en el municipio de Tecomatlán, en la Mixteca Poblana.

Subraya siempre su origen humilde y que proviene de la cultura del esfuerzo. Es ingeniero agrónomo zootecnista por la UACh, de la que fue un año rector interino.

Tiene más de 30 años de militancia priista. Fue dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del estado de Puebla. Ha sido diputado federal en dos ocasiones: LIX Legislatura (2003-2006) y LXI (2009-2012).

Ha ocupado cargos de responsabilidad en el ramo agropecuario en tres gobiernos priistas poblanos, uno de ellos el de Mario Marín Torres, por lo que se le considera marinista.

Enrique Cárdenas Sánchez

Candidato de la alianza PAN, PRD y MC. Es economista. Fue rector de la Universidad de las Américas Puebla de 1985 a 2001 y director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, A.C. de 2005 a 2017.

En 2018 buscó sin éxito la candidatura de Morena. La postulación que hoy encabeza la define como “ciudadana”, pues no está afiliado a ninguno de los institutos que lo respaldan.

También fue profesor visitante del Saint Antony’s College de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, entre 2001 y 2002.

Profesor-investigador visitante en el Centro de Investigación y Docencia Económicas, entre 2003 y 2004, así como profesor de tiempo parcial del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) desde 2005 y la Universidad Iberoamericana de Puebla (UIP).

El académico se presenta como una opción “ciudadana”, ya que no es militante de ninguno de los partidos que lo postulan. Su conocimiento entre la población es muy bajo, aunque su prestigio como economista y su paso por las aulas le han merecido una posición muy alta en los círculos sociales y académicos en el estado de Puebla.

En el arranque de su campaña no utilizó ninguno de los spots de los partidos que lo respaldan, lo que disgustó a éstos; el domingo 31 de marzo, en el Zócalo de la capital poblana no reunió ni siquiera a mil personas y entre los ausentes destacaron los dirigentes nacionales del PAN, PRD y MC.

Su principal tema de campaña, ha sido hasta ahora el combate a la inseguridad pública, la corrupción y la impunidad. “No vamos a tolerar la inseguridad que perturba nuestra vida diaria, porque los gobiernos han abandonado su responsabilidad. Han dejado de preocuparse por tener corporaciones policiacas profesionales, bien pagadas, incorruptibles. Los policías son quienes nos cuidan, y pueden ganarse el aprecio y el respeto de la gente”, dijo en su primer discurso en la plaza principal de Puebla.

El gobierno estatal de Puebla está encabezado actualmente por un gobierno interino. El Congreso del estado definió, el 21 de enero, como gobernador interino al priista Guillermo Pacheco Pulido, tras el fallecimiento de la gobernadora, de filiación panista.

La segunda batalla, ahora extraordinaria por la gubernatura el próximo dos de junio,  arrojará a un mandatario que solamente tendrá por delante cinco años para atender los problemas de un estado en donde, según datos oficiales, la inseguridad y la pobreza son los pendientes de mayor urgencia.