¿Es posible curar el sida?

La enfermedad se vio envuelta en la polémica cuando se reveló que sus primeros pacientes habían sido tres jóvenes homosexuales.

Itxel Nalleli Solorio Armenta

2019-08-04
Ciudad de México

El 20 de enero de 1983 la revista Science publicó un artículo científico en el que el profesor Montagnier y el Dr. Françoise Barré revelaron que había aislado de la muestra de sangre de un paciente el virus causal del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida). Desde entonces y hasta últimas fechas se había pensado que no hay forma de erradicar este microorganismo de un cuerpo infectado y que, por lo mismo, sus portadores tenían el 100 por ciento de probabilidades de morir a causa de esta enfermedad, pese a los esfuerzos que la ciencia médica había realizado desde entonces para descubrir la forma de curar tan devastador mal. El cinco de marzo de este año, la revista científica Nature presentó el caso de un paciente portador del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) que logró curarse, convirtiéndose su caso en la segunda cura comprobada; el hecho representó un paso agigantado en la historia de la medicina.

Desde épocas antiguas, enfermedades infecciosas como la peste negra, la viruela y la influenza H1N1, que diezmaron a grandes poblaciones en su tiempo, han sido un importante reto para la ciencia. En los años 70 del siglo anterior hizo su aparición una enfermedad extraña cuyos síntomas son infecciones por Cándida albicans en boca y esófago y erupciones en la piel que evolucionan en forma agresiva. Hubo mucho desconcierto, pues se desconocía qué lo causaba, cómo se contagiaba y cómo debía tratarse, por lo que las personas infectadas irremediablemente morían sin saber cómo habían adquirido dicho mal.

La enfermedad se vio envuelta en la polémica cuando se reveló que sus primeros pacientes habían sido tres jóvenes homosexuales. Pronto se sabría que se propagaba por contacto sexual, por el uso compartido de agujas contaminadas o por transfusiones sanguíneas inadecuadamente procesadas.

La enfermedad causó miles de muertes hasta la creación de medicamentos antirretrovirales. Jerome Horwitz seguramente no imaginó que el medicamento fallido que él inventó para el tratamiento del cáncer sería el primer químico con capacidad para controlar el sida y que, posteriormente, en combinación con otros fármacos, prolongaría la vida de las personas infectadas. No obstante, la proliferación de este padecimiento fue muy rápida y los antirretrovirales eran demasiado costosos para la población desfavorecida.

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) estima que desde el comienzo de esta pandemia han muerto más de 34 millones de personas y que, hasta 2017, aproximadamente otras 37 millones de personas vivían con sida, de las cuales 20 millones recibían terapia antirretroviral; 1.3 millones murieron a causa de la enfermedad y alrededor de 9.4 millones desconocían ser portadores del VIH.

A pesar de que hasta el momento solo hay dos casos reportados de pacientes con cáncer y VIH que han logrado sanar con base en un trasplante de médula ósea, estos avances abren la puerta a su erradicación. El primer caso de curación se dio en Berlín, donde un paciente lleva más de una década sin recibir tratamiento. El nuevo paciente está siendo monitoreado por el Dr. Ravindra Gupta en Londres y ha permanecido sin medicamentos desde septiembre de 2017.

La clave del éxito del trasplante se halla en un gen que impide que el VIH se una a las células de defensa del organismo. Este nuevo tratamiento sigue siendo muy riesgoso para personas que en un tratamiento con antirrretrovirales mantienen un buen control de la enfermedad (carga viral sanguínea indetectable), ya que el riesgo de complicación del procedimiento resulta muy alto. A pesar de ello, el descubrimiento permite explorar nuevas formas de tratar el sida, esperanza que la ciencia genética proporciona a la población mundial para erradicar esta pandemia.