El fotógrafo de Mauthausen (primera de dos partes)

Una veta muy utilizada por las industrias cinematográficas de diversos países es la del genocidio que sufrieron los judíos en la Segunda Guerra Mundial.

COUSTEAU ...

2019-04-01
Ciudad de México

Una veta muy utilizada por las industrias cinematográficas de diversos países es la del genocidio que sufrieron los judíos en la Segunda Guerra Mundial. Cierto es que la barbarie que instrumentó el nazi-fascismo en Europa y otras partes se cebó con particular ferocidad en la población judía de Europa. Algunos historiadores señalan que más de seis millones de judíos murieron en los infernales campos de concentración (Auschwitz, Buchenwald, Treblinka, Dachau, etc.) que se instalaron en Alemania, Austria, Polonia y otros países.

Hay cintas famosas que nos narran el terrible destino de esa nacionalidad que por siglos fue perseguida en casi todo el Continente Europeo. Sin embargo, hoy la nación israelí –que surgió en territorio de Palestina con base en un proyecto financiado e instrumentado por los imperialismos estadounidense y británico– se ha convertido en un Estado militarizado y agresor del pueblo palestino al que no solo se le ha arrebatado la mayor parte de su territorio, sino que ahora –siguiendo el ejemplo de los nazis, sus antiguos opresores– ha venido cometiendo asesinatos masivos mediante bombardeos, persecuciones, capturas selectivas y confinamiento de los líderes y luchadores palestinos que defienden su patria.

El Estado israelí incluso ha creado zonas de confinamiento similares a los “guetos” que los fascistas alemanes crearon en Europa, en donde se mantiene a los palestinos en la miseria, el hambre y el desempleo. Pero el cine “occidental” –y sus otras poderosísimas formas de comunicación modernas– no se ocupa para nada de la infame suerte que hoy viven los palestinos; por el contrario, el cine pro-imperialista, sigue produciendo filmes en los que se presenta a los judíos como el prototipo del “pueblo víctima”, del “pueblo perseguido y aniquilado” y, por tanto, un pueblo “admirable”. ¿Es casual esa forma permanente de presentarnos la historia del Holocausto? ¿No acaso las élites imperiales persiguen enmascarar el papel del Estado judío como guardián de los intereses imperiales en el Medio Oriente?

La actriz y realizadora catalana Mar Taragona dirigió El fotógrafo de Mauthausen (2018), cinta que narra la vida de estos prisioneros españoles, la mayoría comunistas y que sufrieron el bestial trato de los nazis en el campo de exterminio de Mauthausen, Austria, donde las víctimas fueron oficiales soviéticos, soldados, guerrilleros y agentes de inteligencia de los países invadidos por el poderío hitleriano. Los historiadores hablan de más de 300 mil seres humanos sometidos a una feroz explotación en la fabricación de armamento, aviones y otros productos de alta tecnología; cuando estas personas ya no rendían laboralmente y no morían por agotamiento –cada día subían hasta 18 veces escaleras de 180 peldaños cargando pesadas piedras– eran asesinadas en cámaras de gas o mediante inyecciones letales. En el campo de concentración de Mauthausen fueron confinados comunistas que lucharon en la Guerra Civil española.