Siria, migraña de la Bestia

Esta vez, al imperialismo norteamericano no le favoreció el equilibrio de fuerzas en el mundo; no encontró inerme y solitario al gobierno sirio ni ha podido aislarlo de su pueblo.

Redacción

2019-03-25
Ciudad de México

Los estragos, las plagas y muertes causadas por la Bestia apocalíptica se quedan cortos frente a los daños provocados por el imperialismo en todo el mundo; en menos de un siglo asesinó a muchos millones de seres humanos, perfeccionó sus mortíferas armas, se apropió de los descubrimientos científicos poniéndolos al servicio de su ambición de riqueza y dominio de los pueblos. En la última década, su experiencia en la invasión de regiones enteras para saquearlas le ha permitido sojuzgar a las naciones de Medio Oriente, tal como procedió en décadas anteriores en todo el planeta.

Estados Unidos mantiene su bota militar en Afganistán y en Irak; sus intrigas y alianzas con opositores internos lo han hecho dominar completamente a la mayoría de los países árabes; y en América Latina ha podido imponer a sus títeres en naciones que anteriormente escapaban a su control, restaurando su odiosa dictadura capitalista; ha recrudecido el asedio contra países nacionalistas como Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua. Sus aventuras militares en Medio Oriente lo llevaron a la guerra contra Siria, donde intentó aplicar las mismas recetas que en Irak y Libia; pero después de casi una década de asedio, bloqueo económico, de fomentar el terrorismo, la sublevación artificial financiada desde el exterior y de la monstruosa campaña mediática mundial, no ha podido vencer la resistencia del pueblo sirio y su gobierno.

Esta vez, al imperialismo norteamericano no le favoreció el equilibrio de fuerzas en el mundo; no encontró inerme y solitario al gobierno sirio ni ha podido aislarlo de su pueblo. Palmo a palmo, Siria ha recuperado su territorio y está a punto de vencer a las tropas invasoras; en Estados Unidos ya se habla de que la derrota es inevitable y muchas voces exigen al gobierno el regreso de las tropas.

Esta situación llena de optimismo y esperanza a quienes son conscientes de los verdaderos propósitos del gobierno encabezado por Donald Trump, que pretende apoderarse de todo el Medio Oriente. Siria es uno más de los eslabones de la cadena de invasiones yanquis y el recuento de los daños es terriblemente indignante. Pero no es imposible que Siria obtenga la victoria final sobre Estados Unidos; su resistencia, los golpes que ha asestado al enemigo y la recuperación de la mayor parte de su territorio confirman que es posible expulsar a los invasores, lo que no sería un caso excepcional. La derrota del imperialismo ocurrió muchas veces a lo largo del siglo pasado: en China, los japoneses fueron derrotados y expulsados; durante la Segunda Guerra Mundial, las hordas hitlerianas quedaron sepultadas en Rusia; en Corea fueron derrotados los norteamericanos a mediados del Siglo XX; en Vietnam fueron expulsados vergonzosamente los imperialistas franceses y después los norteamericanos; y en América Latina, Cuba expropió las empresas estadounidenses, depredadoras de sus recursos nacionales.

El mito de la Bestia apocalíptica de que hablan los cristianos ha encarnado, es el imperialismo, pero la historia demuestra que no es invencible; y en estos días, Siria representa para el monstruo un fuerte dolor de cabeza que lo conduce rápidamente a la derrota.