Pobreza azota al noroeste mexiquense

La pobreza es la condición social determinada por un sistema económico, que relega del desarrollo a los seres humanos por vía de la negación de los satisfactores más básicos.

Égdar Garduño Álvarez

2019-03-18
Ciudad de México

La pobreza es la condición social determinada por un sistema económico, que relega del desarrollo a los seres humanos por vía de la negación de los satisfactores más básicos. la región noroeste del Estado de México es muestra palpable de la inequidad social que impera en nuestro país.

En 2015, Villa del Carbón recibió el nombramiento de Pueblo Mágico. Aunque desde entonces el gobierno del Estado de México promueve sus principales atractivos turísticos –su diversidad natural y su gastronomía, entre otros– no se ha ocupado siquiera en lo mínimo por resolver la miseria, desempleo, desnutrición infantil y carencia de infraestructura urbana básica que padecen los habitantes de este municipio conurbado. 

Érika Cortés vive en Villa del Carbón desde hace 10 años. Una madre y activista social que ha atestiguado la pobreza más lacerante de este pueblo mexiquense. Al preguntarle cómo definiría esta condición social, ella reflexiona: “En esta zona se trata de otro tipo de pobreza. No solo es material, también educativa, cultural y de sanidad. La gente carece no solo de lo básico en materia de servicios, sino además de una conciencia de su paupérrima condición, de la que han sacado provecho las administraciones municipales”.

Después de realizar, durante más de tres años, sus labores como instructora comunitaria del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CNFE), Érika dice que, aunque es necesaria la presencia de programas sociales en comunidades marginadas, lo más importante es educar a la gente para que sepa que tiene derechos, pues asegura que si el pueblo está consciente de sus malas condiciones de vida, exigirán y lucharán por una mejora de éstas.

Catalogada como urbano-rural, el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (Inegi) revela que el 73.3 por ciento de la población de ese municipio es pobre, es decir, 35 mil 184 de sus 48 mil habitantes viven en la marginalidad.

Cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval) informan que en 2010 el 30.6 por ciento de los pobladores de Villa del Carbón padecía rezago educativo; el 88.1 no tenía acceso a servicios médicos y seguridad social; el 43.2 de las viviendas no disponía de servicios básicos y el 42.2 carecía de alimentación básica adecuada.

En su informe sobre la situación de pobreza y rezago social correspondiente a 2016, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) resaltó que la ausencia de servicios urbanos en este municipio mexiquense era “importante” porque más de la mitad de sus viviendas carecía de agua potable, electricidad, drenaje, sanitarios y las edificaciones tenían techos y muros precarios y pisos de tierra.

La pobreza camina

En el nivel estatal las cifras son duras. De ocho millones 54 mil 701 personas consideradas en situación de pobreza en el Estado de México, un millón 259 mil 755, es decir, el 15.64 por ciento, habitan en 11 municipios de la región noroeste de la entidad, siendo los más afectados Chapa de Mota, Villa del Carbón y Teoloyucan, catalogados como rurales.

Coneval registró que, hasta 2015, Atizapán de Zaragoza, Coyotepec, Chapa de Mota, Huixquilucan, Villa del Carbón, Nicolás Romero, Teoloyucan, Naucalpan de Juárez, Tepotzotlán, Tultitlán y Cuautitlán Izcalli concentraban un millón 131 mil 70 personas en situación de pobreza moderada y 128 mil 457 en pobreza extrema.

En cuanto a la cantidad de personas que viven en condición de pobreza moderada, los primeros tres lugares los ocupaban Naucalpan de Juárez, Tultitlán y Nicolás Romero, con 291 mil 307 habitantes, 188 mil 926 y 171 mil 662, respectivamente. No obstante, en la relación de porcentaje de población que habita en estas condiciones indica que el tope 3 estaría conformado por Chapa de Mota, con el 56.65 por ciento; Villa del Carbón con el 53.69 y Teoloyucan con el 53.33.

En cuanto a pobreza extrema, la mayor cantidad se localiza en Naucalpan, con 33 mil personas; le siguen Nicolás Romero, con 21 mil y Tultitlán, con 19 mil. En cuantificación porcentual, Villa del Carbón lidera con el 17.28 por ciento, seguido por Chapa de Mota con el 14.21 y Teoloyucan con el 7.47.

En septiembre de 2018, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció un programa especial de la Secretaría Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) que contará con 10 mil millones de pesos (mdp) para combatir la pobreza y la marginación social en 15 municipios del país, correspondiendo a cada uno 600 millones de pesos.

Dos de estos municipios se encuentran en esta región mexiquense: Nicolás Romero y Cuautitlán Izcalli, este último, según cifras de Coneval, no tiene una cantidad significativa de pobres en comparación con otras demarcaciones que superan con mucho en número y porcentaje de habitantes que viven en pobreza moderada y extrema.

Esclavitud en La Planada

La Planada, comunidad ubicada en el municipio de Coyotepec, es otro ejemplo de la pobreza extrema que caracteriza al noroeste mexiquense. En este barrio, la mayor parte de la población se dedica a fabricar ladrillo, oficio desgastante que apenas deja a los pobladores para mediamente sobrevivir.

Elías es padre de familia, vive con su esposa y cuatro hijos. Todos se dedican a la elaboración de ladrillo y sobreviven con ingresos promedio de 100 pesos diarios. Habitan en un solo cuarto de 20 metros cuadrados armado con ladrillos sobrepuestos. Inician sus jornadas de trabajo a las cinco de la mañana para concluir 12 horas después. Buena parte del día están expuestos al Sol y al calor del horno. En La Planada hay 70 hornos para cocer tabiques, que una vez terminados son vendidos en uno o dos pesos la pieza.

buzos preguntó a Elías si ha recibido algún apoyo gubernamental, él contesta: “No recibimos ayuda del gobierno; cuando nos enfermamos buscamos las clínicas más económicas. No esperamos mucho, pero estaría bien que apoyaran con medicinas o buenos doctores”.

Consciente de su difícil situación y la de miles de mexicanos, Elías quiere que sus hijos tengan otro oficio: “Que se dediquen a otra cosa donde les vaya mejor. Lo único que quiero es que no se olviden de dónde provienen”.

Las Proyecciones de Población del Consejo Nacional de Población (Conapo), reportan que de los 16 millones de mexiquenses, 11 millones 200 mil viven al día y se encuentran catalogados en alguna de las variantes de pobreza; en síntesis, no cuentan con las oportunidades para satisfacer sus necesidades básicas en alimentación, salud y educación.

El 43.7 por ciento de la población mexiquense vive en pobreza multidimensional, es decir, sufre al menos una carencia social y sus ingresos son insuficientes para satisfacer sus necesidades básicas.

Especialistas consultados por este semanario coinciden en que, históricamente, en México no hay un combate directo a la pobreza, pues no se le considera un problema estructural; al contrario, esta carencia facilita a los políticos ganar votos a través de promesas y paliativos.

Melchor López Hernández, sociólogo egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aseguró que ningún programa social implementado desde cualquier nivel de gobierno, acabará con la grave pobreza que se padece en el país.

“La pobreza es un problema estructural que necesita combatirse de manera más profunda con una redistribución del gasto social y modificaciones a los impuestos. Las clases ricas en el país siguen teniendo privilegios, incluso en el pago de impuestos empresariales; y la pobreza, está comprobado históricamente, no se termina dándole apoyos sociales a los ciudadanos. Ésa no es la fórmula correcta”, aseveró.

López Hernández, quien también es docente con más de 10 años de experiencia en materia de Sociología, consideró que los apoyos sociales son paliativos insuficientes. Para combatir realmente a la pobreza y mejorar la economía de las familias, explica, lo que se requieren son empleos y buenos salarios.

“Cualquier persona va a recibir un apoyo, no le van a decir que no a un programa social. Sin embargo, seguirán sumergidos en la pobreza. Eso no es ver de fondo el problema real que representa la pobreza en nuestro país”, insistió el sociólogo.

Organizaciones sociales

levantan la mano

En el noroeste mexiquense los ciudadanos, arropados por organizaciones sociales, han levantado la mano para promover cambios que van dirigidos a mejorar sus condiciones de vida.

Héctor Javier Álvarez Ortiz, activista social en esta región, asegura que para entender la pobreza y saber cómo combatirla, primero deben conocerse los problemas sociales que rodean a los afectados.

Señala que la organización a la que pertenece realiza un trabajo constante de concientización y educación política para que las comunidades aprendan a resolver sus problemas de manera colectiva y usando la gestión social conjunta.

“Combatir la pobreza es un tema muy complejo, porque sabemos que se trata de cuestiones relacionadas con el modelo económico que rige actualmente al país. Hay una inequitativa distribución de la riqueza social que genera pobreza; prolifera el desempleo y los salarios de hambre. Cuando un gobierno busca en verdad combatir la pobreza precisamente ataca esos puntos estratégicos; mejora los salarios, brinda trabajo, implementa una política fiscal justa y propone una redistribución del gasto social”.

Álvarez Ortiz destacó que su organización “busca que la población despierte y tome conciencia del papel que juega en la sociedad, de cómo a través de la organización popular puede cambiar su entorno y exigir, pacífica y legalmente, servicios básicos para conseguir calidad de vida. Una vez entendido, saben que la pobreza es un problema con raíces más profundas, además que se requiere de un trabajo colectivo”.