El darwinismo social era en realidad spencerismo

La teoría de la selección natural, la mayor aportación de Charles Darwin al evolucionismo, no solo contribuyó a la paulatina desmitificación de las cosmovisiones religiosas

Ángel Trejo

2019-03-18
Ciudad de México

La teoría de la selección natural, la mayor aportación de Charles Darwin al evolucionismo, no solo contribuyó a la paulatina desmitificación de las cosmovisiones religiosas, sino también a debilitar postulados conservadores como el supremacismo racial que existe en Occidente. En su ensayo Historia de dos lugares de trabajo, incluido en la compilación Las piedras falaces de Marrakech, el biólogo Stephen Jay Gould aborda este tema con el propósito de deslindar a Darwin del llamado “darwinismo social” y aclarar que el postulante de éste fue en realidad Herbert Spencer (1820-1903), afamado naturalista, filósofo, psicólogo y sociólogo británico, quien propuso una variable del evolucionismo “progresivo” de Jean-Basptite Lamarck (1744-1829).

Gould explica que en 1851, una década antes de la publicación de El origen de las especies (1859), Spencer dijo en su libro Estática social que la evolución de algunos organismos era “lineal y ascendente” debido a su mayor capacidad de adaptación y que cuando surgió la teoría de la selección natural la “adaptó” a su hipótesis y la denominó “darwinismo social”. Gould afirma que Darwin no vio mal esta asociación e incluso dijo que el uso que Spencer daba al concepto “supervivencia de los más fuertes” en términos científicos resultaba más “preciso y a veces más conveniente” que el suyo.

Sin embargo, aclara Gloud, Darwin estaba lejos de percibir el uso político que el doblemente “victoriano” imperialismo británico –por la reina Victoria y sus éxitos piráticos en India, China, África y Oceanía– le daría para favorecer su posición ideológica. “Darwinismo social –detalla el biólogo– es un término que a veces sirve para describir cualquier afirmación genética o biológica que se haga sobre la inevitabilidad (o al menos la ‘naturalidad’) de las desigualdades sociales entre clases y sexos, o de las conquistas militares de un grupo sobre otro. Pero esta definición distorsiona la historia de este importante tema e incurre en el uso prominente y enérgico de argumentaciones pseudodarwinistas para cubrir todos estos pecados”.

El biólogo califica de certera la definición que la Enciclopedia británica da al darwinismo social: “Teoría según la cual las personas, grupos y razas se hallan sometidas a las mismas leyes de la selección natural que Charles Darwin había percibido en las plantas y los animales (…) La teoría se utilizó para apoyar el capitalismo del lassez faire y el conservadurismo político. La estratificación de clases se justificaba sobre la base de desigualdades ‘naturales’ entre los individuos, pues se decía que el control de la propiedad estaba correlacionado con atributos morales superiores e innatos, tales como la industriosidad, la templanza y la frugalidad. Por ello, los intentos de reformar la sociedad mediante la intervención del Estado o por otros métodos dificultarían los procesos naturales; la competencia sin restricciones y la defensa del statu quo estaban de acuerdo con la selección biológica. Los pobres eran los ‘inadaptados’ y no debían ser ayudados en la lucha por la existencia; la riqueza era una señal de éxito”.