El sustituto

Cuando los órganos de la justicia de la sociedad burguesa condenan a los criminales, actúan contra seres humanos que han trasgredido el orden establecido

COUSTEAU ...

2019-03-18
Ciudad de México

Cuando los órganos de la justicia de la sociedad burguesa condenan a los criminales, actúan contra seres humanos que han trasgredido el orden establecido, pero nunca se proponen buscar las verdaderas causasde  las distintas formas de la criminalidad, pues si lo hiciesen tendrían que condenar también al orden social que genera la delincuencia; tendrían que reconocer que el sistema social existente, junto con sus manifestaciones más devastadoras –la miseria que afecta a la mayoría de los habitantes; la abismal desigualdad entre las clases sociales; el desbocado auge del desempleo; las malas condiciones de educación, salud y otros servicios, que afectan a los miles de millones, etc.– es lo que realmente crea y forma a los delincuentes. Una explicación científica del origen de la criminalidad tiene que reconocer que éste no surge porque los seres humanos traigan en su propia naturaleza la maldad, los instintos criminales, los sentimientos más insensatos, las tendencias antisociales más destructivas, etc., sino que estas expresiones de la personalidad de los individuos, tienen su origen en las condiciones socioeconómicas de cada país y cada región. Nada de culpar, entonces, al hombre en general.

La cinta El sustituto, del veterano actor y director de cine Clint Eastwood, es una historia en la que se hace un intento –por cierto reaccionario– de retratar a las instituciones que se encargan de vigilar y procurar justicia en el vecino país del norte. La narración está basada en hechos reales acaecidos en la ciudad de Los Ángeles, California, cuando un psicópata asesinó brutalmente, entre 1928 y 1935, a dos decenas de infantes en el gallinero Wineville. La historia se centra en la vida de la madre de uno de esos niños, Christine Collins (Angelina Jolie), quien nunca supo si su hijo –Walter Collins (Gattlin Griffith)– realmente murió o logró escapar del sitio en el que el infanticida encerraba a sus víctimas antes de sacrificarlas. La policía de Los Ángeles, encabezada por elementos corruptos y desalmados, jamás hizo nada por resolver el crimen. Walter desapareció en marzo de 1928 y la policía, buscando prestigiarse, anunció que lo había hallado. Christine, emocionada, va a la estación de ferrocarril a encontrar a su hijo, pero cuando el niño baja del tren, ella sufre una terrible decepción porque no es Walter. El capitán J.J. Jones (Jeffrey Donovan) –quien ha encabezado la búsqueda del infante– al ver que él y todo el cuerpo de la policía (incluidos los mandos superiores) se evidenciarán como ineptos y quedarán en ridículo, logra convencer a Christine de que acepte al niño “sustituto” a cambio de la falsa promesa de que hallará a su verdadero hijo. Pero al paso del tiempo Christine Collins descubre que es objeto de una maniobra por parte de la policía y decide reclamar al capitán J. J. Jones ; éste, para evadir los reclamos de Christine, ordena recluirla en un manicomio repleto de mujeres que también han cuestionado a la policía angelina, a las que se reprime brutalmente como “enfermas mentales” mediante el uso de choques eléctricos, drogas, encierro en celdas de aislamiento total, etc. Pasado un tiempo, un niño denuncia al asesino serial Gordon Steward Northcott (Jasón Butler Harner) y la historia fílmica muestra cómo son descubiertos restos humanos de niños que fueron asesinados por éste, quien finalmente es atrapado por la policía. Con la ayuda del reverendo Gustav A. Briegleb (John Malcovich), Christine logra salir del manicomio y los jefes policiales de Los Ángeles son enjuiciados y destituidos de su cargo como consecuencia del escándalo que ha generado el caso. Northcott es ahorcado después de dos años de reclusorio. El sustituto no es una crítica a las instituciones del sistema judicial de Estados Unidos, sino más bien su defensa, pues a final de cuentas “triunfa la justicia” y se castiga a los malos elementos de la policía. Sin embargo, el cuestionamiento al sistema judicial y al orden social, que es el verdadero causante de la existencia de la criminalidad y de los abusos hacia la población, queda en el aire.