DESPIDOS MASIVOS EN LA 4T

El desempleo, uno de los fenómenos inherentes, inseparables de la pobreza, que los gobiernos capitalistas dicen combatir con denuedo (eso declaran sus programas) porque con ello combaten la pobreza atacando una de sus causas inmediatas, es una preocupació

Redacción

2019-02-25
Ciudad de México

El desempleo, uno de los fenómenos inherentes, inseparables de la pobreza, que los gobiernos capitalistas dicen combatir con denuedo (eso declaran sus programas) porque con ello combaten la pobreza atacando una de sus causas inmediatas, es una preocupación que el Poder Ejecutivo puso en último plano desde el inicio de lo que ha llamado la Cuarta Transformación (4T).

Un ejemplo de esta embestida contra algunas de las obras y programas puestos en marcha por gobiernos anteriores es la cancelación del proyecto del nuevo aeropuerto, que ha significado una cuantiosa erogación, adicional a la que ya se había efectuado en la obra, que presentaba un gran avance, arrojando a la calle a decenas de miles de trabajadores de diversas ramas, principalmente de la industria de la construcción.

Otro golpe a los trabajadores mexicanos, derivado de su campaña contra la corrupción, es el despido, en diversas dependencias de gobierno de los niveles federal y estatal, de centenares de miles de empleados (el Presidente amenaza con llegar a 350 mil), muchos de ellos jefes de familia. Este despido masivo de burócratas, acusados de aviadores o de ocupar puestos artificialmente creados, ha sorprendido a buena parte de la población; los afectados pasaron a formar en las filas de los millones de seres que constituyen el ejército industrial de reserva, disponible en cualquier momento para lo que se le ofrezca a la clase en el poder.

Nadie esperaba, menos aquellos que votaron por el candidato de Morena, que en tan corto plazo el nuevo gobierno aplicara una política tan agresiva contra amplios sectores del pueblo mexicano con medidas que han despertado tanta inconformidad y tantas protestas (algunas apenas comienzan); importantes proyectos interrumpidos o puestos en marcha sin previo estudio técnico y en contra de la voluntad popular; arbitraria cancelación de unos programas de asistencia social, como Prospera y las Estancias Infantiles, para sustituirlos con otros de su agrado o conveniencia; agresión verbal sistemática desde el tribunal mediático en el que ha convertido su “conferencia mañanera” contra todas las organizaciones de la sociedad civil, a quienes ha colgado el sambenito de la corrupción, convertida ésta en el máximo pecado del sistema.

Estas medidas se improvisaron sin tomar en cuenta los posibles efectos de sus acciones en el agravamiento de los principales problemas del país, para justificar todas sus promesas de implantar una política de austeridad en los gastos del Estado y de luchar contra la corrupción.

El problema se dimensiona correctamente si multiplicamos los 222 mil ciudadanos afectados por esta irracional medida por cuatro, que es el promedio de integrantes en una familia mexicana; así, en menos de un trimestre del nuevo sexenio, el número de los nuevos desempleados ronda la cifra de 900 mil. La proporción en que la 4T contribuye al agravamiento del problema y, en consecuencia, de la pobreza en México escandalizaría al más conservador de los analistas.