Las moléculas de la marihuana

El THC (presente en la marihuana y actúa sobre el sistema nervioso central) estimula la sobreproducción de dopamina, una hormona responsable del placer que se produce naturalmente ante acciones como comer o tener sexo.

Luis Alfredo Herbert Doctor

2022-07-31
Ciudad de México

¿Sabías qué la marihuana y nuestro cuerpo producen moléculas que activan y regulan procesos de nuestro cuerpo? Entremos en contexto.

La marihuana (Cannabis sativa L.) es una planta originaria de Asia que se ha cultivado desde hace miles de años por diferentes civilizaciones, principalmente para su uso medicinal y obtención de fibra. Sus flores presentan unas estructuras en forma de filamentos parecidos a pelos, conocidos como tricomas. Estos tricomas producen una resina que contiene una clase de moléculas llamadas cannabinoides o fitocannabinoides, entre otros. Actualmente, se han identificado más de 90 fitocannabinoides, muchos de ellos desconocidos. Pero, seguramente, has escuchado hablar del tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD). Mientras que el CBD está catalogado como un fitocannabinoide con actividad farmacológica, el THC tiene actividad psicoactiva (también llamado psicotrópica). Es decir, actúa sobre el sistema nervioso central, generando cambios en la percepción, los pensamientos, las emociones y el comportamiento.

Ahora que sabemos esto, también deberíamos saber que nuestro cuerpo produce sus propias moléculas cannabinoides, que son conocidas como endocannabinoides (ECB). La producción, el tráfico y percepción de los ECB está regulado por una maquinaria conformada por enzimas (moléculas que modulan la velocidad de una reacción química) y sitios de unión llamados receptores cannabinoides que reconocen a los ECB. Como una llave y una cerradura. A toda esta maquinaria se le conoce como sistema endocannabinoide (SEC). Los ECB son moléculas muy importantes para el organismo. Cuando los ECB se unen a los receptores cannabinoides pueden regular funciones fisiológicas y procesos cognitivos en nuestro cuerpo, como la memoria, el placer, la concentración, coordinación, etc.

Pero el THC que produce la marihuana también puede ser reconocido por nuestro cuerpo. Y seguro te preguntarás, ¿cómo es esto posible si el THC viene de una planta? Esto se debe a que el THC, en cierta forma, puede reconocer los receptores cannabinoides de nuestro cuerpo, activarlos y alterar funciones mentales y físicas. Algo así como dos llaves que difieren en el patrón de sus dientes, pero abren una misma cerradura. Por ejemplo, el THC puede alterar el hipocampo, una región del cerebro que participa en el almacenamiento de la memoria. También puede afectar el cerebelo, una región del cerebro que regula el equilibrio y la coordinación, entre otras. Aunado a esto, en altas dosis, el THC puede generar psicosis (pérdida de realidad) acompañada de alucinaciones y delirio. Además de esto, el THC estimula la sobreproducción de dopamina, una hormona responsable del placer que se produce naturalmente ante acciones como comer o tener sexo. La sobredosis de dopamina contribuye a que se genere una adicción al consumo de la marihuana. Es algo así como si el THC le ofreciera una recompensa al cerebro; esto lo hace sentir eufórico y con la necesidad de volver a experimentar dicha sensación.

Por el contrario, a través de la investigación científica se ha demostrado que la administración controlada y bajo supervisión médica del THC y el CBD pueden ejercer una acción farmacológica. Por ejemplo, en el tratamiento contra algunos tipos de epilepsia y en la esclerosis múltiple. Debido a que los fitocannabinoides se están estudiando como potenciales fármacos, en diferentes países existen leyes que regulan el uso de la marihuana con fines de investigación. De hecho, en México, la producción, investigación y uso medicinal de la marihuana y sus derivados farmacológicos con fines científicos es legal. ¿Ya sabías esto?