Ante inflación AMLO receta propaganda

Sin duda, quienes más resentirán la caída del PIB y el aumento de la inflación en México serán las 38 millones 670 mil 234 personas que ganan entre uno y dos salarios mínimos, quienes no cubrirán el mínimo de la canasta básica.

Martín Morales

2022-07-30
Ciudad de México

De las más recientes respuestas del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sobre la escalada de precios en alimentos y servicios básicos –que ha disminuido la capacidad de compra de 39 millones de mexicanos pobres–, fue: “tengo otros datos” y éstos reconocen que hubo un incremento en la inflación, pero no desmedido, no ha llegado al ocho por ciento”.

Y pese a que con esa declaración se aproximó un poco a la realidad económica de México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirmó que, durante la primera quincena de julio, la inflación había sido de 8.16 por ciento, cifra que contribuyó a aclarar el asunto, pero no a diluir el desbordado optimismo del mandatario, quien insiste en afirmar que las cosas “marchan bien” en el país.

“El dinero que recibimos por nuestro trabajo no alcanza. Mi esposa, en los más de 35 años que llevamos de casados, jamás se había quejado y decirme: no me alcanza lo que me das, voy a la tienda y regreso con esta bolsita. El aceite ya subió, el arroz ya subió, el huevo ya subió… y cada vez que estamos en convivencia, hay una queja para mí”, comentó a buzos Gonzalo Agosto, de 59 años, quien se dedica a la producción de caña en Cosamaloapan, Veracruz.

“Como familia platicamos de los problemas y ella me dice: ‘fíjate que no compré esto, no hice esto, porque no me alcanzó el dinero’… por ejemplo, hoy en la mañana, hablábamos de que el litro de aceite hace tres años costaba 20 pesos y ahorita está llegando a los 50 pesos; que un huevo cuesta seis pesos. Está terrible esto, aquí en la zona todo se ha encarecido en más del 100 por ciento”.

 

 

En julio, los precios de los alimentos básicos aumentaron a pesar del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC) que el Presidente anunció, el cuatro de mayo de 2022, para detener la inflación que perjudica, sobre todo, a la población de bajos ingresos; y que incluso está empobreciendo a muchos otros mexicanos.

Entre las causas del drástico aumento de precios en bienes y servicios básicos, destacan el bajo crecimiento económico, los ingresos históricamente muy limitados de las personas y la falta de atención debida a los problemas de producción y distribución de alimentos desde el inicio de este sexenio y que, naturalmente, no se rectificarían con el PACIC. El pasado 22 de julio, el Inegi informó que la inflación general llegó al 8.16 por ciento en la primera quincena de ese mes, muy por encima del 5.75 por ciento que se registró a finales de 2021 y del 3.4 por ciento que el Gobierno Federal había previsto para 2022. El incremento en los precios de los alimentos básicos rondaba el 15 por ciento.

En la segunda semana de julio, la canasta alimentaria urbana, que en junio de 2021 costaba mil 793.40 pesos, en junio de 2022 valía dos mil 11.99 pesos, es decir, tuvo un incremento del 12.2 por ciento. La canasta rural pasó de mil 370.74 pesos en junio de 2021 a mil 544.88 pesos en junio de 2022, con un aumento del 12.7 por ciento, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

 

Aumentos a diario

El plan antiinflacionario del gobierno es solo propaganda, pues en los hechos no ha servido para nada, ya que a diario hay aumentos en los precios.

Axel González Gómez, investigador especializado de la asociación civil México, ¿cómo vamos?, reveló a buzos que el seguimiento que, durante dos meses, difundió la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) a los precios de 24 productos de la canasta básica, reportó que los aumentos siguen.

“Para considerar exitoso el plan, debería observarse una contención en los precios de estos artículos que dividimos en cuatro categorías, que son: productos de origen animal, como huevo, pollo, carne de res, de cerdo, leche, atún; despensa, frutas y verduras y aseo personal.

Ya tenemos poco más de dos meses desde que inició éste y lo que podemos observar, a partir de estas categorías, es que no se ha logrado una contención significativa en estos productos y continúan al alza sus precios”, afirmó González.

Entre el 1° de diciembre de 2018 y el 15 de julio de 2022, encarecieron en 32 por ciento los más de 100 alimentos que el Inegi incluye en sus mediciones de la inflación, porcentaje que duplica al registrado durante el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto, cuando fue de 15 por ciento, reportó la semana pasada el diario El Universal.

La misma información revela que la población con carencias de alimentación nutritiva y de calidad aumentó del 21.9 al 22.5 por ciento en 2020; y actualmente ese incremento es del 28.6 por ciento. Cita a José Nabor Cruz, secretario ejecutivo del Coneval, quien refiere que “con el encarecimiento de los alimentos, lo que va a ocurrir es que, si un hogar tiene con regularidad tres comidas al día, ahora solamente tenga dos. O si con regularidad consumía carne dos o tres veces a la semana, ahora solamente será una vez”.

 

 

Axel González advirtió a buzos:

“Desde que se inició el plan, una de las deficiencias de este programa es que se concentra en medidas de producción, entre otras, para contener el incremento de los precios, y no se consideró un programa social que buscara contener la pérdida del poder adquisitivo de las familias, de los hogares más vulnerables”.

Especialistas del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aseguran que la debilidad de la economía –debida a la combinación del bajo crecimiento, los ingresos reducidos y el alza de precios– golpeará, con mucha más severidad, a los mexicanos que perciben entre uno y dos salarios mínimos, es decir, entre 172.87 y 345.74 pesos diarios.

“(…) Sin duda, quienes más resentirán la caída del Producto Interno Bruto (PIB) y el aumento de la inflación en México serán las 38 millones 670 mil 234 personas que ganan entre uno y dos salarios mínimos, quienes principalmente perderán poder adquisitivo al no alcanzar a cubrir el mínimo de la canasta básica (…)”, indica su estudio La estanflación amenaza la economía de México y del mundo.

Otro de los datos alarmantes publicados por la asociación es que el aumento de precios en los alimentos fue del 15.22 por ciento durante la primera quincena de julio de 2022; y que continúan al alza. Pero lo más preocupante es que el 38.8 por ciento de la población, que se halla en situación de pobreza laboral –es decir, los que tienen los ingresos más reducidos– será la más afectada.

Los especialistas del Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO) también aclararon, en un análisis que, entre agosto de 2021 y junio de 2022, la inflación registró alzas mensuales por encima del siete por ciento, perjudicando sobre todo a los hogares pobres (¿Cómo afecta la inflación a los hogares? siete de julio de 2022).

El impacto de la inflación en los productos básicos –explican– es mayor en los hogares con ingresos más bajos porque destinan, por lo menos, el 50 por ciento de su dinero a la compra de “alimentos, bebidas y tabaco”; los de mediano ingreso dedican el 43 por ciento y los de alto solo el 28 por ciento.

Entre los mexicanos a quienes más ha impactado la reciente escalada de precios se halla don Gonzalo; pero aún la compra de alimentos le resulta complicada y no se diga la atención médica y otros servicios. “Hace rato me confirmaron una cita médica (privada) de mi esposa, y acabo de decir que no, porque no tengo el dinero para ir, entonces, tengo que esperar a cobrar algunos centavos por ahí para poder llevarla.

“Yo veo también con los compañeros que trabajan en el campo, que trabajan conmigo, en la máquina, en el riego de líquido, no les alcanza, van viviendo al día… aquí un jornalero gana poco menos de 200 pesos al día y el litro de aceite anda en 50 pesos y el kilo de carne en 140. Es terrible, la verdad, seis mil pesos al mes no alcanzan”, confió a buzos.

 

Aumentos hormiga en energía

El incremento en los precios de la energía (gasolina y diésel, gas LP y electricidad) se ha registrado con un deslizamiento de pesos, por lo que aparenta ser bajo, aunque la acumulación de esos incrementos hormiga resulta contundente.

En su informe del 22 de julio de 2022, los especialistas de México, ¿cómo vamos? reportan que, al corte de la primera quincena de julio de 2022, el aumento en la tarifa doméstica de electricidad era del 11.82 ciento con respecto al año anterior; que el de la gasolina Magna –la más comercial– era del 7.54 por ciento anual y que el precio del gas LP, que desde mediados de 2021 está controlado, se redujo en 7.43 por ciento.

Según un acuerdo publicado el 28 de julio de 2021, a partir del 29 de julio del año pasado, el precio del gas LP, el más usado en los hogares, tiene un máximo fijado semanalmente por la Comisión Reguladora de Energía (CRE) en cada una de las 145 regiones de las 32 entidades federativas.

El documento, con número A/024/2021 y el nombre Directriz de Emergencia para el Bienestar del Consumidor de Gas Licuado de Petróleo (LP), fue divulgado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y tuvo el propósito de controlar los precios del gas, aunque solo durante seis meses; esto es, hasta el 28 de enero de 2022.

Sin embargo, ese mismo día se difundió otro acuerdo de la CRE, en el mismo DOF, con el mismo objetivo y precisando que, “por única ocasión”, el control de precios se ampliaría otros seis meses a partir del 29 de enero de este año, que terminará el 28 de julio de 2022.

 

 

Pero los especialistas del LACEN de la UNAM afirman: “El programa para reducir la inflación del Presidente no resuelve el problema de fondo que es la inseguridad alimentaria (carencia de acceso a alimentos suficientes y nutritivos) provocada por causas como la sequía, crimen organizado, aumento constante de insumos, papel de intermediarios, carencia de un programa integral de digitalización en el regadío (la automatización del riego para nutrir los cultivos)”.

También citan, como causas de la inflación, la persistente ejecución de extorsiones o cobro de “derechos de piso” a manos del crimen organizado a los productores agrícolas, locatarios y aun trabajadores informales, a cambio de la “protección” de los forajidos. Según el LACEN, el crimen organizado “provoca que la inflación aumente dos puntos porcentuales”.

Alejandro Cruz, dirigente del Movimiento Agrario Indígena Zapatista aseveró a buzos que, más allá del anuncio del PACIC en torno a que ahora sí se atenderá la problemática agrícola y alimentaria, la adversa situación persiste; y que el proyecto gubernamental de Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) no ha funcionado.

“En Segalmex hay un problema de corrupción muy fuerte… ya llevamos cuatro años de gobierno; ya era para que Segalmex empezara a delinear un programa más fuerte, más sólido, que no se quedara en el solo anuncio, en algo mediático, pero la corrupción se la comió”, expuso Nabor Cruz.

 

Pura propaganda y demagogia

En el plan contra la inflación se fijó el objetivo de contener incrementos en 24 de los 40 alimentos incluidos en la canasta básica; y se anunció que sus precios prácticamente serían “congelados” con base en un acuerdo con productores y corporaciones como Walmart, Chedraui, Soriana, Comercial Mexicana, Ley y Grupo Bimbo, cuyos responsables se comprometieron a aplicar “precios justos”.

Poco más de dos meses después del cuatro de mayo, cuando se difundió el PACIC, Daniel Servitje, director general de Bimbo, el 15 de julio, anticipó un incremento de entre dos y tres pesos a los precios de sus productos en general –los de mayor venta– a partir del 18 de julio.

Previamente, en una visita que el 13 de mayo había hecho a Guadalupe, Nuevo León, el Presidente inició una campaña de “producción para el autoconsumo” porque, explicó, impulsar a las actividades en el campo resulta fundamental para que los países no sufran los efectos de la inflación.

 

 

La finalidad última de esta campaña será conseguir la autosuficiencia alimentaria del país para ya no comprar productos en el extranjero: “producir en México lo que consumimos, sobre todo los básicos: maíz, frijol, arroz, trigo, carne, pollo, leche, huevos, lo que se consume más, lo que tiene que ver con la llamada canasta básica”, declaró, pero olvidó u omitió que un propósito de esta medida no se cumple de la noche a la mañana.

En el nuevo plan participan el programa gubernamental Sembrando Vida (que es para plantar árboles) y la Secretaría del Bienestar mediante los Servidores de la Nación, bien conocidos como activistas electorales de Morena, ahora presuntamente dedicados a impulsar la producción agrícola.

El proyecto de autosuficiencia alimentaria prevé también la eliminación de impuestos a la importación de granos básicos; aunque, en la práctica, éstos y otros alimentos –entre ellos la leche en polvo– no pagan aranceles porque la mayoría viene de EE. UU., que con México y Canadá integran el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), firmado inicialmente en 1994, actualizado en 2018 y hoy conocido como T-MEC.

También se anunció que el Gobierno Federal ampliaría la distribución de fertilizantes de cinco a nueve entidades para fomentar la producción de al menos 20 mil toneladas de granos básicos, con lo que se crearía una “reserva estratégica de maíz” a través de la muy cuestionada Segalmex, que otorga “precios de garantía” a productores de maíz, frijol, arroz y leche, aunque, como revela la agrupación MAIZ: “en cuatro años no han funcionado”.